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Por qué liarte con tu mejor amigo es una gran idea

¿Vas de pareja en pareja sin sentirte feliz? ¿Crees que tus amoríos te duran muy poco? ¿Te sientes abocado a una vejez solitaria? Un psicólogo tiene una posible solución

Foto: Todo es más fácil si la confianza viene de lejos. (iStock)
Todo es más fácil si la confianza viene de lejos. (iStock)

Hay un viejo tópico que afirma que, ocurra lo que ocurra en nuestra trayectoria amorosa, lo que no debemos hacer bajo ninguna circunstancia es enrollarnos con nuestro mejor amigo. La lógica señala que no merece la pena obtener una pequeña satisfacción sexual a cambio de estropear una relación para toda la vida. Una vez se ha dado el paso de intimar físicamente, no hay vuelta atrás y lo más probable es que hayamos perdido un gran compañero y ganado un ex.

Una investigación realizada por el profesor de psicología Gary W. Lewandowski Jr. de la Universidad de Monmouth le ha dado la vuelta a la tortilla y ha descubierto que quizá no sea un error, sino lo mejor que podemos hacer si lo que deseamos es tener una relación seria saludable, beneficiosa para ambos y, sobre todo, que dure mucho tiempo. Los datos hablan: a partir de la encuesta con 801 adultos, los que afirmaban que su pareja era su mejor amigo valoraban la relación con un 3,55, mientras que aquellos que consideraban que no lo era tan solo le otorgaban un 2,78.

¿Por qué? Como explica el propio investigador en 'The Conversation', porque “las relaciones de compañerismo –basadas en la amistad, el sentimiento de afecto, la confianza y los intereses compartidos– duran más y son más satisfactorias”. Al contrario de lo que muchas personas piensan, el amor apasionado –con sentimientos más fuertes y una gran atracción sexual– no suele ser una buena base para una relación satisfactoria.

Ahora exigimos cosas diferentes a nuestras parejas: de ahí que prefiramos un amigo a alguien hacia quien sentimos una gran pasión

Lewandowski Jr. recuerda que los mejores amigos que son pareja al mismo tiempo disfrutan de lo mejor de ambos mundos. Esta clase de relaciones facilita mucho las cosas, ya que comparten las mismas aficiones, tienen objetivos comunes, se cuidan mutuamente, conocen sus líneas rojas y, en general, tienen lazos más estrechos que los que se forman únicamente a través de la atracción sexual. ¿Otro factor beneficioso? Es posible que ya se conozca a los suegros y, de hecho, nos llevames bien con ellos.

Los beneficios de los amigos-con-beneficios

Hay otra razón por la que un amigo (o amiga; aquí no hay diferencias entre sexos) puede ser un buen novio. La relación amorosa y la amistosa tienen más en común de lo que parece, por lo que también nos ayuda a fijar fronteras en el comportamiento de la pareja. “A menudo ocurre que las personas pasan por alto comportamientos de su pareja que no consentirían a un amigo”, recuerda el autor. “Por ejemplo, si tu amigo es malvado, maleducado, gruñón, pesado, deshonesto, discute, es emocionalmente inestable, ignora tus mensajes, te insulta o no quiere hablar contigo, ¿seguiría siendo tu amigo?”

¿Solo amigos... o algo más? (iStock)
¿Solo amigos... o algo más? (iStock)

Que la pareja sea nuestro amigo soluciona muchos de estos problemas, afirma Lewandowski Jr. Además, es una nueva realidad que refleja lo que pedimos a nuestra pareja en la sociedad moderna. Si en un pasado las relaciones eran más asimétricas, basadas en ocasiones en el simple interés o la conveniencia, actualmente pretendemos que nuestra relación amorosa nos haga mejores personas. Como señala el autor, “una vez una relación de pareja se forma, es más probable que dividamos de manera igualitaria el poder y las tareas. Bucamos más cosas en nuestras relaciones que en las décadas anteriores”.

La relación de pareja, hoy en día, ya no tiene como objetivo principal la estabilidad material (como pudo ocurrir en un pasado no tan lejano) sino el apoyo mutuo que permita a ambos crecer. También es un intercambio de conocimientos. Las relaciones “autoexpansivas”, como se suelen llamar, en las que cada individuo se convierte en mejor persona gracias a su pareja, son las que proporcionan mayor satisfacción. Y, añade Lewandowski, son al mismo tiempo aquellas que se basan en la amistad, como han demostrado los datos obtenidos.

En caso de que tu pareja haya nacido de un tórrido romance, debes intentar que ese compañero de sábanas se convierta en tu mejor amigo

Una aclaración. Que las mejores parejas estén formadas por los mejores amigos no implica que debamos arrojarnos en brazos de ese compañero del colegio que conocemos desde la infancia una relación amorosa no es una solución. Puedes interpretarlo en el sentido opuesto, si lo prefieres: en caso de que tu pareja haya nacido de un tórrido y pasional romance, y pretendes que este dure mucho tiempo, debes intentar que ese compañero de sábanas se convierta en tu mejor amigo. Habrás ganado mucho terreno.

El amor a través de las décadas

No es la primera investigación que arroja resultados semejantes, aunque las diferencias entre el pasado y el presente nos digan mucho de cómo han evolucionado las relaciones. Una de las grandes influencias para los psicólogos sociales de Monmouth ha sido un 'paper' publicado en 1985 que intentaba analizar cuáles eran las claves de los matrimonios felices que habían aguantado durante al menos 15 años. La respuesta era palmaria y se encontraba en sintonía con los mismos resultados que se han obtenido 30 años más tarde: el factor más importante era poder tratar a la esposa o marido como si se tratase de tu mejor amigo.

Las parejas que más tiempo aguantan son las que consideran grandes amigos. (iStock)
Las parejas que más tiempo aguantan son las que consideran grandes amigos. (iStock)

Otra inspiración para los investigadores de Monmouth ha sido un estudio publicado en el 'Journal of Social and Personal Relationships' en 1993, que señalaba que tan solo el 44% de los consultados (universitarios) salían con una persona a la que consideraban su mejor amigo, frente al 83% de la presente investigación. Un obvio salto cuantitativo a través de las eras.

Es obvio que un universitario que ronda los 20 años de edad se decante para sus primeras relaciones, más experimentales, por una persona hacia la que sienta una gran pasión. Pero una diferencia tan sustancial sugiere que hoy en día las relaciones se cimientan sobre una base de confianza y entendimiento mutuo, y las expectativas son muy diferentes a hace apenas un cuarto de siglo. En otras palabras, el mito de que dos amigos no pueden ser amantes se ha venido abajo y son muchos los que se plantean que si la cosa funciona a media distancia, ¿por qué no ir un paso más allá?

Si tan solo hay pasión, la relación puede empezar a resquebrajarse cuando esta se desvanezca (y probablemente lo hará)

Como aseguraba un estudio publicado en 2014 por el National Bureau of Economic Research canadienses a partir de los datos de parejas inglesas y canadienses, son las parejas que se comportan como amigos las que sobreviven más allá de la conocida como fase “luna de miel”, que suele durar los dos primeros años. Si tan solo hay pasión, la relación puede empezar a resquebrajarse cuando esta se desvanezca (y muy probablemente lo hará).

Cómo amar a tus amigos sin quedarte sin ellos

Ya hemos visto los beneficios de tener una relación de este tipo. Ahora lo difícil es hacerlo sin perecer en el intento, o dicho de otra manera, sin quedarnos sin pareja y sin mejor amigo. La red está llena de consejos de psicólogo para tantear el terreno, nadar y guardar la ropa al mismo tiempo. Aquí recogemos algunos de los más útiles:

  • Piensa en él. Nunca podemos imponer nuestros sentimientos en otra persona, menos aún en el caso de que se trate de nuestro amigo. Es posible que estemos confundiendo sus sentimientos, y que dar un paso más allá le ponga en un compromiso. Como aseguraba una investigación publicada en 'Evolutionary Psychology', los hombres heterosexuales son muy propensos a percibir interés sexual por parte de otras mujeres aunque no exista realmente.
  • Incrementa la tensión sexual. Tienes la confianza, el cariño, la protección y las aficiones comunes, ¿qué te falta? Obviamente, la intimidad sexual. Como sugiere 'The Art of Charm', no hay otra manera mejor para tantear el terreno que sugerir un interés más físico. Aunque la página recomienda que este se manifieste físicamente, nosotros preferimos que, en todo caso, se realice de manera verbal y siempre y cuando la otra persona no pueda sentirse incómoda. Una solución proporcionada por 'Match' es crear un ambiente más íntimo en vuestras citas. A buen entendedor…
¿Cómo hacerle saber tu interés romántico? (iStock)
¿Cómo hacerle saber tu interés romántico? (iStock)
  • Utiliza lo que ya sabes. Los amigos tienen mucho terreno ganado. No solo saben qué les gusta y qué no, sino que muy probablemente están al tanto de sus pasadas relaciones y la carga emocional que cada persona arrastra. Aprende de los errores de los que te precedieron y utilízalos en tu favor (y en el de tu nueva y perdurable conquista).
  • Entiende que las cosas no van a ser como antes. Aunque la guía de 'WikiHow' es bastante estrafalaria, recoge una buena idea: si estamos enamorados de nuestro mejor amigo, y queremos tener algo más con él, debemos tener en cuenta que hay cosas que van a cambiar. El ejemplo más claro, pero ni de lejos el único, es contar nuestra vida afectiva o sexual pasada a nuestra nueva pareja. Algo que quizá antes no importase, pero que ahora puede hacerle daño.
Alma, Corazón, Vida

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