BIENESTAR EN LA ERA DE LA LONGEVIDAD

El secreto para ser feliz cuando eres un hombre maduro: los 40 factores clave

A medida que cumplimos años, nuestras prioridades vitales cambian y evolucionan. ¿Qué es lo que de verdad influye en nuestro bienestar cuando nos hacemos mayores?

Foto: La actividad, clave para mantener lejos los achaques. (iStock)
La actividad, clave para mantener lejos los achaques. (iStock)

La esperanza de vida del ser humano es hoy en día más larga que en ningún otro momento de la historia, al menos en los países occidentales, que se han beneficiado de los descubrimientos científicos realizados durante el siglo XX y de la creación de sistemas sanitarios eficientes. De ahí que también se haya replanteado la necesidad de entender un poco mejor qué es el bienestar a medida que vamos cumpliendo años, y que ya no depende únicamente del dinero (con suerte, dadas las últimas noticias sobre las pensiones).

El Índice de Bienestar en la Madurez, realizado por la ONG inglesa Age UK, es una de las encuestas más completas a este respecto, y acaba de publicar su última edición. Dado que las características de la sociedad británica son muy similares a las de la nuestra, sus resultados son fácilmente exportables a nuestro contexto a la hora de entender qué es clave para ser feliz.

Una vida social activa es clave, ya sea ir al cine, a un museo o ser miembro de un club deportivo o grupo de voluntarios

Como explica un artículo publicado en 'The Conversation', hay un factor que sobresale por encima del resto y que se relaciona con muchos otros: una vida social activa. Como explica el profesor de Política Social de la Universidad de Southampton Asghar Zaidi, “esto puede incluir ir al cine, a un museo, realizar una visita histórica, ser miembro de un club deportivo o social o ser activo en una comunidad o grupo de voluntarios”.

Si tan importante resulta este factor es porque es la mejor solución ante los mayores problemas a los que suelen enfrentarse las personas de avanzada edad: la soledad y el aislamiento, que si bien son dañinos en personas de todas las edades, resultan aún más letales en la Tercera Edad. Influye tanto en nuestra salud cognitiva –departir con gente más joven nos ayuda a poner en marcha nuestro cerebro– como en la física, ya que nos anima a cuidarnos.

La felicidad, paso a paso

La encuesta ha determinado 40 ítems que influyen de mayor o menor manera en la felicidad de las personas mayores, y que aparecen representados en el siguiente gráfico. Estos se dividen en cinco grandes grupos: lo personal, lo social, la salud, los recursos materiales y la relación con lo local. Cuando un resultado está valorado negativamente, significa que su presencia repercute de manera negativa en el bienestar de las personas.

Encabezando la lista podemos ver, como hemos dicho, la participación cultural y creativa, es decir, aquello que nos relaciona con nuestro entorno inmediato. En el número dos se encuentra, como es previsible, la actividad física, una de las señales que nos muestran inequívocamente que nos estamos acercando a la vejez. Algo semejante ocurre con las habilidades cognitivas, que completan el podio del bienestar, y que juegan un papel semejante al de la actividad física: cuando el declive cognitivo comienza a hacer acto de presencia, la calidad de nuestra vida se ve sensiblemente reducida.

Los más infelices viven solos, apenas tienen amistades y viven apartados de su comunidad local

Como explica el profesor Zaidi, los factores que nos hacen infelices en la Tercera Edad son previsibles, y están relacionados con el declive de las capacidades, tanto físicas como mentales, así como con la soledad. “Desde una perspectiva práctica, este grupo tiene una identidad similar”, explica a propósito de la cohorte que la investigación identifica como aquella con niveles más bajos de bienestar, conformada por casi tres millones de personas. “Es muy probable que vivan solos, que no tengan una base sólida de amistades y que estén apartados de su comunidad local. La gran mayoría tienen una enfermedad crónica o una minusvalía y son pobres”. Son, al mismo tiempo, aquellos a los que los recortes económicos han afectado en un mayor grado.

El profesor destaca igualmente que, aunque el dinero o la buena salud son importantes, lo son menos que nuestras relaciones personales. Hay una peculiaridad en los datos que presenta el estudio: “Las obligaciones de alta intensidad por los miembros de tu familia tienen un impacto negativo, pero las de baja intensidad de ayuda y cuidado tienen un efecto positivo”. En otras palabras, dejar al nieto con el abuelo un rato puede venirle bien; dejarle con él todo un puente y encargarle que le lleve de una clase extraescolar a otra quizá no sea tan buena idea.

En definitiva, “con quién vivamos, si conectamos con las generaciones más jóvenes y si tenemos o no buena habilidades cognitivas son también factores importantes”. Así que quizá la tabla anteriormente presentada no esté dirigida a las personas mayores, sino a sus hijos, amigos y, en general, a la sociedad que les rodea, y de los cuales su felicidad depende en última instancia.

Alma, Corazón, Vida

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