"Tatúate un 8+8+8"

Josef Ajram: "En los cambios que vienen vamos a pringar los de entre 30 y 50 años"

El nuevo libro de Josef Ajram e Isra García, 'Inconformistas', incide en una idea esencial: no hay ninguna diferencia entre el trabajo y la vida, para bien y para mal

Foto: Josef Ajram. Uno de los 'Inconformistas' que nos visita. (Carmen Castellón)
Josef Ajram. Uno de los 'Inconformistas' que nos visita. (Carmen Castellón)

“No te quejes del café que te sirvieron en la reunión con el cliente, no pagaste nada por él”. Es una cita textual del nuevo libro que han escrito juntos Josef Ajram e Isra García, ‘Inconformistas’, de Alienta Editorial, al que subtitulan: “Un MBA no convencional para conseguir todo lo que te propongas en la vida y en el trabajo”. Un lema que será cualquier cosa menos modesto. Como buenos anfitriones les ofrecemos un café. No lo aceptan, no sabemos si porque no lo necesitan o porque, como ellos dicen, no han pagado por él.

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Josef Ajram es un gestor de patrimonios, triatleta (ha participado en ironmans y ultramans) e imagen de varias marcas. En el otro lado de la mesa está Isra García, un profesional del marketing, fundador de programas de formación alternativos, consultor de multinacionales, conferenciante y también triatleta. Son una pareja complementaria: cuando a uno se le formula una pregunta, el otro aprovecha para responder al móvil, quizá porque practican la ultraproductividad que predican en su libro o porque optimizan el tiempo de ocio del que tanto hablan. Ambos tienen las ideas muy claras, como se deja sentir en sus respuestas.

Pregunta. La propuesta de vuestro libro es que hay que hacerse 'freelance'. Lo cierto es que los que se atreven a seguir este camino a día de hoy no suelen hablar muy bien de la experiencia. ¿Cómo queréis convencer a la gente de que ser emprendedor es lo mejor que pueden hacer?

Isra García. Yo creo que todo el mundo es emprendedor. Todo el mundo ha iniciado algo. Hasta el más mediocre de los mediocres de los mediocres es emprendedor. Únicamente exponemos que todo el mundo es inconformista. Luego hay gente que trata de salir de la caja de un trabajo fijo. Estamos en completo desacuerdo con el anuncio de Repsol: “Emprender es una actitud”. Emprender es un rasgo humano: es hacer una maratón o ascender en tu trabajo. Hay una manera de emprender, que es en la que creemos nosotros, hacia una vida que tú quieres vivir.

Hay quien entiende que el modelo de 14 pagas y un mes de vacaciones se ha acabado y hay quien cree que 'Los mundos de Yupi' volverán

Josef Ajram. La palabra emprender está muy subida. Un emprendedor es un autónomo: cualquier persona que no sabe lo que va a cobrar a final de mes. Vivimos en un país donde se relaciona emprendedor con un tío que hace software o biotecnología. Yo venía a la entrevista y he visto como aquí abajo hay uno que ha montado un sitio de comida para llevar. ¡un tío hábil! Esto en un sitio donde hay poca cosa, aparentemente. El tipo es listo porque ha estudiado la zona, ha estudiado el mercado, sabe la competencia que tiene alrededor... se ha microespecializado: no le pidas carne extraña, hace comida que no es de alto riesgo. Esto es un claro ejemplo de lo que es ser emprendedor. Hay quien entiende que el modelo laboral de catorce pagas y un mes de vacaciones se ha acabado y hay quien aún sueña que 'Los mundos de Yupi' volverán.

P. El mensaje de hacerse emprendedor está muy defendido desde muchos frentes. ¿Qué tiene de nuevo el libro y el programa 'Inconformistas' respecto a lo que dicen otros?

J.A. Ofrecemos casos prácticos. No tenemos estudios. No tenemos carreras universitarias. Tenemos práctica. De nosotros, quizás, alguien pueda obtener una o dos ideas. Tampoco aspiramos que la gente nos haga caso: basta que por quince euros obtenga una idea, y que eso le ayude a dar el empujoncito final. La diferencia es que los casos de Isra y Josef son de verdad, no de un libro de texto.

Nosotros nos estamos pegando hostias todos los días, la vida nos enseña que no hacemos las cosas bien

I.G. Nosostros nos planteamos qué es lo que alguien puede aportar para equiparle con una serie de habilidades, de hábitos y de métodos que le sirvan para su vida. No solo hablo del trabajo. Hay una parte del libro que es etilo de vida. No decimos nada que no hayamos practicado.

P. Aseguráis que “convertirse en autónomo no es más arriesgado que estar en nómina”. Pero quien se lanza a emprender se está jugando, sin embargo, su capital e incluso el de su familia o el de sus amigos (algo, por cierto, que consideráis como una buena opción, a veces, frente a pedir un préstamo al banco). ¿No es demasiado extremo lo que afirmáis? ¿Decir esto no es lanzar a la gente al vacío y sin red?

J.A. En el libro también hablamos de la importancia de la gestión del riesgo. Como profesional, hace diecisiete años que gano en bolsa solo por un motivo: porque lo primero que hago cuando realizo una operación es pensar cuánto quiero perder, y esto es algo que culturalmente no se entiende. La gente cuando hace una cosa solo piensa que va a salir bien, y eso es un error. El ser humano sabe hacer muy bien dos cosas: ganar y perderlo todo. Pero tener la humildad de aceptar que te puedes equivocar, eso no lo sabe hacer. A mí me proponen no se cuántos negocios al año y al 99’9% les digo que no, porque todos esos negocios no tienen en cuenta tres variables que son básicas: 1. ¿La inversión que vas a hacer está a tu alcance? 2. Control de costes fijos: ¿cuánto me voy a gastar cada mes? 3. La movilidad: ¿he de ser esclavo de mi trabajo? Si estas tres variables fallan no invitamos a la gente a que haga su proyecto.

Hay dos tipos de personas: los que se equivocan y dicen que han tenido mala suerte y los que nos equivocamos y nos preguntamos qué hemos hecho mal

I.G. Hay que comunicar una frase: “no va a salir bien”. Estadísticamente estamos en el mejor momento de la historia para que tu idea no funcione y eso me parece muy bueno porque no nos han enseñado a fracasar ni a fallar. Hay más gente como tú intentándolo. El mercado se estrecha cada vez más y los clientes están más conectados, son más inteligentes y saben que tienen opciones iguales o mejores que las tuyas, pero más baratas. Aplicamos una serie de conceptos: 1. tu negocio es una “beta” permanente, 2. vale más hecho que perfecto, 3. “trash at the beginning”: envíalo a la basura al principio. Si tienes la potencia de fallar al inicio, al final, cuando tengas todo el proyecto desarrollado, el fallo no será más grande. Eso te permitirá también tener más movilidad. Nosotros nos estamos pegando hostias todos los días, la vida nos enseña que no hacemos las cosas bien, las cosas no son tan cuento de hadas como la gente cree. Lo que no se ve es cuando tú estás trabajando un domingo. Todo eso es lo que hace que una persona consiga resultados... y los resultados no llegan en un día. ¡Sí, emprendedores! Pero al final todo el mundo es emprendedor, porque, ¿tú no quieres resultados en tu trabajo? Tendrás que trabajártelo. ¿Quieres resultados en una maratón? Lo mismo. Solo defendemos eso.

Isra García. (Carmen Castellón)
Isra García. (Carmen Castellón)


P. Vosotros mismos os ponéis como ejemplo de “grandes descalabros”. Está claro que insistís mucho sobre el tema de la experiencia: “al mercado y a los clientes no los vamos a conocer hasta que no comencemos a pelear con ellos”. Hay una frase que me ha sorprendido del libro: “Lo que debes hacer es no ir demasiadas veces a la bancarrota… Unas cuantas están bien” ¿las personas pueden, de verdad, permitirse la ruina y encima de manera repetida?

J.A. A ver, yo esto lo cojo en tono metafórico. Yo no creo que te tengas que equivocar muchas veces para aprender. Yo digo: "Ojalá no me equivocara nunca más". Tengo claro que si me equivoco tengo que aprender. Hay dos tipos de personas: los que se equivocan y dicen que han tenido mala suerte y los que nos equivocamos y nos preguntamos qué hemos hecho mal. Probablemente nos vamos a equivocar en la toma de decisiones, pero lo importante es que ese error nos cueste lo menos posible. Ningún proyecto empresarial va a tener éxito si no cumple una frase que es: "Pérdida limitada, beneficio ilimitado". Cuando tú eres infiel a tu pareja es una pérdida ilimitada contra un beneficio limitado. Si te pilla tu pareja y la pierdes a cambio de un polvo, la matriz no compensa. Si no te importa da igual, te zumbas a quien sea, pero si te importa con quien estás, pues ten cuidado, es un riesgo importante. En la empresa es lo mismo. No puedes arriesgar tu patrimonio a un proyecto porque si sale mal estás eliminado.

Tu 'curva de hostias', como la llamo yo, tendrá que bajar. Esa curva empieza desde abajo y luego tiene que subir, y en un punto recibes: hay que recibir

I.G. Pienso como Josef, no hay que ser masoca. Me marcó la frase que indicas porque me dio a entender que la cultura de la que yo venía no abrazaba ese tipo de filosofía. En una cultura donde te dicen que tienes que sacar las mejores notas de clase, que si tu negocio no va adelante eres un fracasado, lo único que se consigue es que la gente tenga, a diferencia de los Estados Unidos, donde fallar y seguir intentándolo hace de una persona un héroe. Puedes permitirte ir a la bancarrota, extrapólalo quizás a algo no tan extremo, pero puedes permitirte fallar. Aquí no te dejan esa licencia. Si un niño pequeño no lo hace bien y le quitas importancia, le estás retirando piedras de una mochila, que dentro de unos años le puede pesar tanto que no va a arriesgar ni perseguir sus sueños. Si tú me preguntas: ¿te arrepientes de algo?, no. ¿Preferirías haber fallado menos? No sería quien soy. Tu “curva de hostias”, como la llamo yo, tendrá que bajar. Esa curva empieza desde abajo, y luego tiene que subir, y en un punto recibes: hay que recibir. Dime de alguien que no haya fallado y te mostraré a alguien que no ha conseguido nada significante.

P. Decís en el libro "Tatúate este objetivo: 8+8+8". Ocho horas trabajando, ocho horas para ocio y ocho horas durmiendo ¿nos podríais explicar con más detalle de qué va esto?

J.A. Esto cambió mi vida. Yo era un flipado de ventiún años que pensaba que cuanto más trabajara mejor me iba a ir. Trabajar en bolsa me fue enseñando que hacerlo muchas horas era inútil, porque no tienes la capacidad de ser productivo. Es imposible que tu cerebro esté concentrado dieciséis horas al día. En el año 2001, un empresario del mundo de la bici me dijo algo que me cambió: “Tú plantéate que a lo máximo a lo que puedes aspirar en tu vida es a ser propietario del 33% de ella”. Me di cuenta de que me había equivocado. Me hice autónomo para tener no el control económico, sino el de mi vida. Esa es una lucha constante: el control del mayor activo que empresarialmente podemos tener es el tiempo.

Cuando ficho a alguien le pido que no tenga horarios, que quiera un plus de sueldo y que tenga movilidad. No quiero que venga a la oficina cada día

P. Lo que ocurre es que proponéis un cambio de comportamiento muy fuerte. Cito textualmente: “El equipo no tiene horarios. Tiene tareas”, “el precio de no estar presente es estar disponible todo el tiempo”, “tus responsabilidades pueden ser llevadas casi a cualquier hora, en cualquier parte del mundo”, “la línea que separa el trabajo de la vida ha desaparecido. Puedes negarlo, pero eso no cambia nada”. Si esto es lo que hay que hacer para tener éxito, ¿no parece peor el remedio que la enfermedad?

I.G. Depende de cómo lo lleves. Si no eres responsable, estás jodido, porque vas a acabar trabajando menos, vas a estar en casa y vas a divagar. Si eres responsable vas a trabajar más, pero vas a tener más resultados. La esencia es entender que tú eres libre y dueño de tu tiempo, sabiendo que tienes unas obligaciones que cumplir. A mí me da igual lo que hagas mientras al final los números del cliente sean positivos: haz lo que quieras.

Hay gente que se dedica a la bolsa, no hay tanta gente que se dedique al deporte y a la bolsa, pero solo hay uno que se dedique a la bolsa, al deporte y vaya tatuado: yo

J.A. Yo cuando ficho a alguien le pido que sea capaz de no tener horarios, que quiera un plus de sueldo variable y que tenga movilidad. No quiero que venga a trabajar a la oficina cada día. Quiero a alguien que trabaje conmigo treinta años, que sea feliz. Porque si tú eres muy bueno y te vas a ‘El Economista’ tu periódico pierde un activo, y quizás, a veces la diferencia no son quinientos euros al mes, sino que trabajas más cerca de casa o el clima donde estás es mejor. Yo intento generar un clima bueno y necesario para que la gente se quiera quedar. No es que el remedio sea peor que la enfermedad. El problema que tenemos nosotros tres, que somos de la misma quinta, es que vamos a ser la generación que va a pringar en esta transición general. Nuestros hijos van a ver esto con normalidad. Estamos viendo que tener un piso en propiedad es una gilipollez, que tener un título universitario no te asegura un futuro, y nuestros hijos lo van a entender: “Mi padre me dice que sea excelente en algo muy concreto”. Por ejemplo la formación profesional, que siempre se ha despreciado y ahora los fontaneros se están descojonando. La putada es que en los cambios que vienen vamos a pringar los que tenemos entre 30 y 50 años.

(Carmen Castellón)
(Carmen Castellón)


P. De las 8 horas de placer de las que habláis, entiendo que buena parte de ese tiempo lo utilizáis en preparar los triathlon, maratones, ironman, ultraman y demás pruebas deportivas en las que participáis. ¿La vida ya no es otra cosa que una competición de alto rendimiento, también por lo que respecta al tiempo libre?

J.A. También las utilizamos para irnos de juerga y estar con la familia. Nosotros somos malos deportistas. Practicamos deporte solo porque nos gusta. En mi caso es un modo de meditación. Voy en bici y pienso. Esto, igual, es parte del éxito.

Una de las grandes mentiras que se dicen es que las SICAV son solo para ricos

A.G. Yo invierto muchas horas de esas en leer, en formarme, en hacer deporte, en meditar. Enriquezco mi vida de maneras que me llenan. En mi caso mi idea es que un día valga por cinco, porque entonces un año vale por cinco años.

P. Hoy se habla mucho de marcas. Vosotros defendéis: “Sé una marca humana”, ¿No se está diciendo en realidad “sé un humano marca”?, ¿desde el marketing no se está cosificando todo?

J.A. Bueno, yo intento que la gente piense que es muy productivo que su logotipo, su producto o su empresa sean únicos. Yo voy tatuado… Y al final la gente siempre dice lo mismo: “El de la bolsa tatuado”. Hay personas que se dedican a la bolsa; no hay tanta gente que se dedique al deporte y a la bolsa, y solo hay uno que se dedique a la bolsa, al deporte y vaya tatuado: yo. Si puedes diferenciar algo de tu empresa, va a ser más facilmente identificable.

No voy a pasar 80 horas con gente que no va a pagar, ni de lejos, lo que yo valgo ochenta horas. Elijo a la gente con la que trabajo

I.G. Al final, queramos o no, hoy todo el mundo es una empresa de comunicación y marketing. Todo el mundo está lanzando mensajes continuamente. Marketing masivo, marketing de mierda… Pero todos lo están haciendo. Todo el mundo es una marca. ¿Sobrecomunicar? Mal. ¿Pero comunicar? Ya lo estás haciendo. Hazlo bien, diferénciate. Todos te están vendiendo algo.

P. Está claro que lo vuestro es un no parar, nuevos productos, nuevos servicios, nuevas vías de educación, nuevos libros... ¿Nos podríais dar una pista sobre qué tienen en mente para el futuro Josef Ajram e Isra García?

J.A. Estoy muy focalizado en un proyecto de gestión, Ajram Capital. Quiero acercar las finanzas a la gente y desmitificar los sensacionalismos que se dicen en los medios. Una de las grandes mentiras que se dicen es que las SICAV son solo para ricos. Lo que hemos hecho es crear una SICAV para todo el mundo, de tal manera que cualquier persona con el valor mínimo de una participación de 12.20 euros puede formar parte de nuestra SICAV. Es muy importante que la gente sepa diversificar su ahorro, que deje de hacer tonterías y menospreciar el dinero. Sabemos lo que cuesta ahorrar.

I.G. Yo estoy en un proyecto educativo de formación disruptiva, Stand Out Program. Decidí salirme de todas las escuelas de negocio en las que daba clase, incluso en Leeds y en Newcastle. No creo en la educación que hay. No tiene fundamento. No forma. Es mi punto de vista. En este proyecto, las personas, en cuatro días, trabajan alrededor de 70 u 80 horas donde no saben lo que se les viene encima, qué asignaturas hay, qué profesores tienen, a qué hora entran ni a qué hora salen… No saben absolutamente nada. Es un programa basado en la incertidumbre, en la vulnerabilidad y en el desconcierto, porque ese es uno de los estándares de esta nueva economía: un trabajo ya no dura para toda la vida, un cliente ya no dura para toda la vida, lo que hoy sabes no dura para toda la vida. Selecciono a quien me apetece porque quiero a gente que realmente se lo merezca, porque no voy a pasar 80 horas con gente que no va a pagar, ni de lejos, lo que yo valgo en esas ochenta horas. Elijo a la gente con la que trabajo.

Alma, Corazón, Vida

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