Fitness laboral

El truco para quemar calorías sin ejercicio (y mientras trabajas)

Si tienes un empleo sedentario a jornada completa te interesa este artículo. Es difícil sacar tiempo para ponerse en forma, pero se pueden encontrar soluciones alternativas

Foto: La propuesta es tan sencilla como copiar lo que hace esta chica. (iStock)
La propuesta es tan sencilla como copiar lo que hace esta chica. (iStock)

Existen multitud de investigaciones que avisan que la silla de tu puesto de trabajo es una auténtica máquina de tortura, no solo por las repercusiones psicológicas que tiene pasar tantas horas delante de la pantalla del ordenador, sino porque permanecer sentado tiene importantísimas consecuencias para tu organismo. Estas incluyen un importante aumento en la presión arterial, cantidades de azúcar en sangre superiores a las recomendadas, un exceso de grasa alrededor de la cintura y altos niveles de colesterol.

Para aquellos que llegan tarde a casa después de trabajar y no pueden gastar algunos minutos de su vida en un gimnasio o en salir a correr, existen buenas noticias. Los expertos en salud proponen un antídoto para las ocho horas de vida sedentaria que nos toca pasar en la oficina: basta solo con levantarse del asiento.

Con todo, en vez de realizar este ejercicio de manera aleatoria, se pueden aplicar instrucciones específicas que mejoren sus resultados. Te explicamos cómo compaginar las horas en el trabajo con una actividad física básica, sin que tu jefe te pueda acusar de que no estás cumpliendo con tus tareas.

Arriba y abajo

Un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad de Glasgow, publicado en la revista ‘Medicine & Science in Sports & Exercise’, se sirvió de varios sujetos con sobrepeso a los que se les propuso tres alternativas para sus ocho horas de trabajo.

En la primera situación, los hombres permanecían sentados durante todo el día levantándose solo para acudir al baño. El segundo programa consistía en sentarse o permanecer de pie en periodos alternos de quince minutos. Por último, el tercer plan era bastante similar al segundo, solo que tales segmentos temporales se dividieron en periodos mucho más breves de tan solo 90 segundos.

En las propuestas segunda y tercera las personas permanecían de pie durante cuatro horas, pero mientras en la segunda situación existían 32 transiciones entre levantarse y sentarse, en la tercera se sucedían 320 cambios. Tras acumular todos estos datos, los científicos verificaron que la clave se situaba en el número de veces que la gente se levantaba de su asiento. Mientras los sujetos sometidos al segundo plan quemaban un 10,7% más de calorías que aquellos que permanecían sentados, los que seguían la tercera opción llegaban a consumir hasta un 20,4% más.

Es como si estuvieras añadiendo sentadillas a tu rutina de trabajo

Tras cuatro semanas de estudio, los autores calcularon que dichas situaciones se traducían en una pérdida de peso de 1,2 kilos y de 2,2 kilos respectivamente en comparación con quienes no realizaban el ejercicio. La diferencia entre un plan y otro se debía a que el aumento de la frecuencia activaba la oxidación de ácidos grasos, es decir, el proceso por el que el cuerpo rompe moléculas de grasa para liberar energía. El fisiólogo Tom Holland aclara que la razón se debe a que “levantarse y sentarse, teniendo que arrastrar el peso corporal de manera repetida, lleva a que se haga más esfuerzo que quedarse solo de pie de manera continuada”.

Aplicar los conocimientos

Hay que asumir que llevar a cabo la propuesta de una manera tan disciplinada y mecánica es, en parte, una ilusión. No obstante, se puede aprender mucho de este experimento. Holland señala que, a pesar de que no se llegó a utilizar una muestra demasiado significativa, los resultados tienen sentido y deben ser entendidos como “una excelente noticia”.

Cualquier movimiento llevado a cabo mientras trabajas es mejor que permanecer inactivo

Los sujetos del segundo plan perdieron 76 calorías más al día que aquellos que hacían una jornada sedentaria, mientras que los individuos del tercer grupo llegaban a quemar hasta 147 más. El objetivo, en definitiva, consiste en cambiar de posición el mayor número de veces que nuestro trabajo nos permita: “Concibe el plan como un entrenamiento de intervalos”, señala el fisiólogo, “es como si estuvieras añadiendo sentadillas a tu rutina de trabajo”.

Una investigación llevada a cabo por ‘American Journal of Physiology Heart and Circulatory Physiology’ señalaba que el comportamiento inquieto de ciertos empleados tiene también sus provechos, que se traducen en un incremento de la circulación de las piernas de estos trabajadores e incluso en la prevención de ciertas enfermedades cardiovasculares, como los coágulos.

No es tan descabellado acostumbrarse a trabajar de este modo. (iStock)
No es tan descabellado acostumbrarse a trabajar de este modo. (iStock)

Jaume Padilla, profesor de Fisiología y Nutrición de la Universidad de Missouri-Columbia, explica la importancia de no permanecer inactivo: “Debes tratar de romper el tiempo que pasas sentado tantas veces como te sea posible. Poniéndote de pie o caminando”. Añade además este especialista que en todo caso “cualquier movimiento es mejor que quedarse quieto”.

Con todo, los investigadores de la Universidad de Glasgow no pudieron hallar datos concluyentes por lo que respecta a los efectos sobre la glucosa, la insulina o los triglicéridos en estos experimentos. Por consiguiente, esta sencilla propuesta tiene sus ventajas, pero no puede sustituir los beneficios para la salud que se obtienen a través de actividades mucho más intensas.

Alma, Corazón, Vida

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