adelgazarás rápido y de forma sana

Las tres reglas de oro para perder peso desveladas por un experto en nutrición

Olvídate de dietas complicadas. Para adelgazar solo es necesario tener las cosas claras y seguir al pie de la letra unas sencillas reglas proporcionadas por un reputado doctor

Foto: Una de ellas es dejar la comida basura. (iStock)
Una de ellas es dejar la comida basura. (iStock)

Olvídate de dietas complicadas y regímenes tediosos. Para adelgazar solo es necesario tener las cosas claras y seguir al pie e la letra unas sencillas reglas. Si las cumples, perderás esos gramos que te sobran en un abrir y cerrar de ojos. Estas normas han sido desveladas por el doctor Xand van Tulleken, autor de 'How To Lose Weight Well: Keep Weight Off Forever, The Healthy, Simple Way'.

El experto asegura que la mayoría de las dietas se basan en premisas científicas bastante dudosas, por ello el que las sigue se frusta al no conseguir bajar de peso. "Es difícil seguir un plan de adelgazamiento, ya que se trata de combatir un impulso humano extremadamente básico: el deseo de comer", asegura en 'The Daily Mail'. "Si deseas perder peso y mantenerlo, estoy convencido de que tendrás que cambiar tu vida y el enfoque que tienes con respecto a la comida".

El diseño de alimentos es una ciencia sofisticada que investiga la proporción de grasa, azúcar y sal destinados a seducir el cerebro humano

Tras meses investigando los regímenes más famosos del mundo, reunió lo mejor de cada una y creó su propia dieta, a la que llama "definitiva". Se trata de un plan con tres reglas básicas: nada de comida basura, alimentos procesados ni alcohol.

1) Adiós a la comida basura

El autor le tiene declarada la guerra a la comida basura. Asegura que los alimentos, como tales, deben hacer que uno se sienta satisfecho o, al menos, saciado, y que la comida chatarra hace justamente lo contrario. "Si te tomas una barrita de chocolate, una bolsa de patatas fritas o un donut, por lo general terminarás teniendo más hambre que si no hubieses comido nada", afirma. El gran problema de esta clase de comida es que es "muy atractiva". Una apariencia delicada que ha sido muy cuidada por las empresas, que crean alimentos que antes no existían.

Alimentos como los caramelos, las nueces con miel o las pizzas recubiertas de queso han sido diseñados por grandes fábricas para hacer que comamos más de lo que necesitamos e incluso más de lo que queremos. "Estamos rodeados de estos alimentos 'hiperdeliciosos', que, por desgracia, son casi imposibles de evitar. Van Tulleken está convencido de que "el diseño de alimentos es una ciencia sofisticada que investiga la proporción correcta de grasa, azúcar, sal y aromas químicos destinados a seducir al cerebro humano".

Su consumo se ha relacionado con el colesterol malo, la obesidad, las enfermedades hepáticas o cardíacas e incluso algunos tipos de cáncer. Además, a largo plazo esta comida afecta a tu cuerpo a los pocos minutos de haberla comido.

Tras ingerir estos alimentos, el cerebro recibe una poderosa dosis de dopamina, produciendo un placer intenso que se diluye en minutos. Por eso quieres comer más comida basura. Todo ello es lo que explica que las bolsas de patatas fritas siempre se acaben, ya que la gente no deja de comer por fuerza de voluntad, sino porque su cerebro se lo pide.

En nuestro país consumimos mucha menos comida basura de lo que creemos, pero la cifra debe seguir bajando. Así lo determina un reciente estudio publicado por la escuela de negocios EAE Business School sobre 'El gasto en comida rápida 2015', que llegó a la conclusión de que España es uno de los países industrializados donde menos se invierte en comida basura. En concreto, cada español gasta una media de 42,61 euros al año en este tipo de alimentos, la segunda cifra más baja entre los países industrializados, únicamente por detrás de Italia.

A pesar de que no seamos grandes amantes de la 'fast food', debemos suprimirla por completo de nuestra dieta, sobre todo si lo que queremos es perder peso. Así evitaremos que el cerebro no nos pedirá más alimentos 'falsos'. El experto es radical: saca todo lo que tengas de tu casa, como patatas de bolsa, galletas, dulces, chocolates... Si no lo tienes a mano, es muchísimo más difícil que lo comas.

2) Evita los alimentos procesados

Nos hemos vuelto demasiado dependientes de los procesados. En España, el 70% de los alimentos que se consumen son procesados y ultraprocesados, y llevan ingredientes que se relacionan con enfermedades cardiovasculares y con la obesidad, según un informe de VSF Justicia Alimentaria Global. Xand van Tulleken asegura que estamos demasiado ocupados para cocinar desde cero o que no podríamos llegar a hacer una comida decente sin que esta tuviera aunque fuese un tarro de salsas compradas del supermercado. La industria alimentaria además perpetúa esa creencia.

Los alimentos, como tales, deben hacer que uno se sienta satisfecho o al menos saciado, y la comida basura hace justamente lo contrario

No tienes más que echar un vistazo a tu cocina para darte cuenta de la enorme cantidad de alimentos procesados que tienes, muchos de ellos disfrazados de comida sana. "Deberíais desarrollar un odio extremo por los alimentos envueltos en plástico, porque si se crean en una fábrica, solo tratarán de hacer que compren más, y no para nutrirlo y saciarlo". El doctor recomienda que antes de comer algo todos debemos preguntarnos cómo se ha hecho y qué ingredientes tiene.

Llevémoslo a la práctica: en vez de comprar una bolsa de nueces saladas, cómpralas sin sal; en vez de cacahuetes fritos con miel y azúcar, tómalos al natural. Cada ingrediente extra está ahí para hacer que comas de más.

Lo mejor es, sin duda, ingerir comida real. "Pelar tu propia fruta, comprar carne con sus huesos, lavar tu propia ensalada...". Además de ahorrar dinero, sabrás exactamente lo que estás comiendo y la cantidad que necesitas. Y, lo mejor, tu cerebro no te pedirá más comida, ni de ese tipo ni de otra.

3) Olvídate del alcohol

Las bebidas alcohólicas son nuestro mayor impedimento a la hora de perder peso. Para la mayoría de españoles, el alcohol forma parte de su día a día. De hecho, un 10% de los adultos bebe a diario, y entre los hombres la cifra sube al 15%, según las estadísticas de 2015 del Observatorio Español de las Drogas y las Toxicomanías. Un hábito que debemos romper si queremos adelgazar.

El valor calórico de una de estas bebidas depende directamente de su grado de alcohol, pero esto no es lo que preocupa directamente al doctor, sino que una vez ebrios mandemos al diablo a la dieta y comamos lo que sea. Los 'pinchos' que ponen con las bebidas suelen ser hipercalóricos y nada sanos, y con dos copitas de vino uno ya no discrima y se mete entre pecho y espalda lo que le sirvan.

Lo mejor es ingerir comida real. Además de ahorrar dinero, sabrás exactamente lo que estás comiendo y la cantidad que necesitas

Por ello, lo mejor es limitar al máximo el consumo de alcohol, en todas sus variedades. No será fácil: su consumo aumenta la dopamina, relacionada con el placer y la alegría. Al dejarlo, es habitual tomar más dulces para provocar la misma sensación. Se pueden tomar una o dos bebidas a la semana, pero siempre con precaución y de forma consciente. Que una copa de vino no te estropee semanas de dieta, amigo.

Alma, Corazón, Vida

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