Juguetes (sexuales) rotos

Lo que pasa cuando te dedicas al porno y dejas la industria

Las consecuencias personales son traumáticas para los que abandonan el cine X. Recogemos sus confesiones más secretas sobre lo que no se cuenta del después de...

Foto: Cuando se apagan las cámaras llega la realidad. (iStock)
Cuando se apagan las cámaras llega la realidad. (iStock)

"La gente no ve que la mayoría de las estrellas que entran en la industria del porno lo hacen por necesidad o, a veces, sencillamente porque son ingenuos". Son palabras de una estrella muy buscada en su momento en Google, Jessica Neely, quien contaba el pasado año su traumática experiencia en un vídeo publicado por la asociación "Fight the New Drug".

Entrar en el sector es fácil y la carrera de un actor o una actriz erótico puede durar hasta décadas. No obstante, El ingreso puede convertirse en un billete de solo ida, sin retorno al mundo normal. Hace algunos meses contábamos la historia de Bree Olson. La tejana avisaba a todas aquellas a las que se les pasara por la cabeza entrar en la industria: “No hagáis porno. Aunque queráis abrazar vuestra sexualidad y decir 'puedo hacer lo que quiera con mi cuerpo', vais a tener toda una vida de mierda por delante. Nunca podréis trabajar con niños después del porno, nunca podréis trabajar en medicina después de hacerlo. Son cosas en las que las adolescentes no reparan. No merece la pena por cómo la gente te va a tratar durante el resto de tu vida”.

Discriminación y precariedad

La barrera de los 35 suele ser el momento elegido por estas mujeres para empezar a plantearse el cambio de vida. Pero las dificultades no son pocas. Tal y como ocurre con cualquier carrera profesional, si uno busca reciclarse, lo tendrá más fácil si su nuevo sector guarda alguna semejanza con su trabajo precedente. La realidad es que la pornografía está, sin embargo, muy poco conectada con otros ámbitos.

A veces lo que de adolescente parece una buena idea acaba teniendo consecuencias imprevistas cuando llegas a los 30

Basta echar la vista a las extravagantes profesiones desempeñadas por algunas de estas actrices. Tyfanny Million se convirtió en una caza recompensas, con su propio show de televisión; Mary Carey se presentó a las elecciones de California compitiendo con el mismísimo Arnold Schwarzenegger; o la española Miríam Sánchez (Lucía Lapiedra) pasó a ser asesora del amor durante un tiempo para el programa "Mujeres y hombres y viceversa". Algunos como Raylene intentaron buscar una nueva vida laboral más común, en su caso como agente inmobiliaria, pero muchas vuelven inevitablemente a caer en la industria interpretando papeles en la categoría pornográfica de MILF.

Lo normal para las mujeres que dejan los vídeos de adultos es acabar con una vida llena de precariedad que pasa por ir enlazando un trabajo con otro. Las peores situaciones se dan cuando la empresa descubre su pasado. En declaraciones al diario 'Independent', cuenta una actriz anónima, oculta bajo el nombre de Kalgary: "Diez años con un gran agujero en mi currículum me imposibilitaron encontrar un trabajo normal. Había tenido un trabajo 'estable' durante los últimos cinco años y estaba en paro. A veces lo que de adolescente parece una buena idea acaba teniendo consecuencias imprevistas cuando llegas a los 30. Un amigo me consiguió una vez una ocupación en una pequeña empresa publicitaria. Mi amigo me dijo que a su jefa no le importaba mi trabajo anterior. Se lo comenté a algunos compañeros y descubrí que odiaba el porno. Me despidió".

Es complicado encontrar un empleo incluso para los que hemos trabajado detrás de las cámaras

En 2014, la profesora Julia Pink perdió su empleo después de que el colegio en el que trabajaba descubriese su vida paralela en el porno. A pesar de que se trata de situaciones laborales claramente discriminatorias, la moral, sobre todo en el caso de los Estados Unidos, puede suponer que quien denuncie estos abusos no acabe ganando el juicio. Existen todavía demasiados prejuicios por lo que respecta a estos actores.

Las dificultades llegan a aparecer incluso para aquellos que no entraron en este sector como intérpretes: "Es complicado encontrar un empleo incluso para los que hemos trabajado detrás de las cámaras. Tenemos que utilizar nombres de productoras que no sean demasiado concretos para esconder lo que hemos hecho", declara otro trabajador anónimo de la industria.

Cuando salgo a la calle, es como si tuviese la palabra 'zorra' escrita en mi frente

Ante la falta de expectativas, las actrices más afortunadas consiguen salir adelante no precisamante por sus empleos: "Sé de una compañera que se retiró con 37 años gracias a sus ahorros (si bien también tenía un marido rico) y otra se casó con un adinerado filántropo y le ayudó a crear su fundación", afirma quien esconde su nombre bajo el pseudónimo de Ufotheater.

Curiosamente, las intérpretes que hoy en día cuentan con más años son, sin embargo, las que menos obstáculos han hallado para reciclarse. Cuenta la veterana Exscorpio al 'Independent': "Hice algunos videos de todo tipo durante mi etapa en la universidad (gay, bisexual, hetero) para lograr, hace treinta años, abrirme un camino a través de una escuela de enfermería. Conseguí mi diploma y no eché la vista atrás. Recibí miradas extrañas por la calle durante unos cuantos años. Pero en cuanto salió el DVD (y mis películas no se editaron en este formato), todo ello desapareció".

Desprecio y marginación

No solo la vida profesional, sino la personal se puede ver afectada de muy diversas maneras. Como contaba la anterior actriz, el gran problema es el de seguir siendo reconocida. Señala Bree Olson: “Cuando salgo a la calle, es como si tuviese la palabra 'zorra' escrita en mi frente. Todas las cosas feas que la gente me dice en internet… así es como me siento cuando salgo a la calle”.

Si en el pasado, como le pasó a Exscorpio, con rezar para que las cintas de vídeo pasasen a mejor vida solía ser suficiente, hoy Internet no perdona y es imposible borrar el rastro que se queda grabado por tiempo indefinido en la red de redes. Contaba Olson: “He llegado a un punto en el que hay veces que paso días o semanas sin salir de casa, porque no me apetece enfrentarme al mundo. Me decepciona encontrarme con un amigo y darme cuenta de que ya no quiere serlo. Es más fácil quedarme en casa”.

Las suspicacias pueden trasladarse hasta los propios hijos de los extrabajadores

La solución, en determinados casos, pasa por tener que modificar por completo el aspecto exterior. Cuenta de nuevo una actriz que prefiere no revelar su nombre que las intérpretes "pueden cambiar su color de pelo, coger unos kilos, ponerse unas gafas y después todo puede ir bien".

(iStock)
(iStock)

Como contaba Olson, efectivamente las relaciones personales se pueden ver seriamente afectadas: "Algunos amigos sabían lo que hacía cuando trabajaba. Una amiga lo descubrió solo cuando lo dejé. No me habló durante un tiempo", señala la mujer que utiliza el apodo de PleaseTrashThis.

Las suspicacias pueden trasladarse hasta los propios vástagos de los extrabajadores: "Uno de mis compañeros no pudo matricular a su hijo en un colegio privado porque hicieron una busqueda y averiguaron dónde había trabajado", Afirma otro empleado al 'Independent'.

No tenía amigos. No tenía familia. Tenía dinero en una mano y una botella de alcohol en la otra. La pornografía me lo había quitado todo

Algunos buscan su salvación en la religión. En el programa de televisión The 700 Club del medio evangelista 'Christian Broadcasting Network', Crissy Moran, contaba hace algunos años cómo se convirtió al cristianismo: "Me preguntaron si creía en Dios y procedieron a predicar el evangelio. Empecé a llorar y me preguntaron si quería volver a buscar una ocupación en mi vida. Dije que sí. Después de eso, no volví a rodar ni a aceptar ingresos de la pornografía”.

Los peores casos acaban en el alcohol, las drogas y el delito. Declara Jessica Neely: "No tenía amigos. No tenía familia. Tenía un fajo de billetes en una mano y una botella de alcohol en la otra cuando me iba a la cama. La pornografía me lo había quitado todo".

Jessica fundó una empresa de escorts de lujo traficando con chicas por toda la geografía de los Estados Unidos. En 2013 el FBI le amenazó con disponer de pruebas suficientes para ponerla en prisión durante 30 años. El anhelo de Jessica es simple e ilustrador: "No hubo nada bueno en la vida que elegí. Ahora que estoy fuera de la industria quiero ser esposa, quiero ser madre. Y lo que realmente quiero... es ser amiga".

Alma, Corazón, Vida

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