verduras... y un poco de carne

La dieta que adelgaza a base de "comer lo que te haga sentir mejor"

Industrias alimentarias, nutricionistas y medios de comunicación coinciden al señalar que esta va a ser la tendencia para el año que se avecina

Foto: Alimentos que podrían ser consumidos por un flexitariano. Lo relevante son las cantidades. (iStock)
Alimentos que podrían ser consumidos por un flexitariano. Lo relevante son las cantidades. (iStock)

Nacimos omnívoros, algunos con el paso del tiempo se fueron convirtiendo en vegetarianos y el escalón siguente fue el de suprimir cualquier producto animal y acabar en el veganismo. Todavía hay individuos que van más allá. Como ejemplo ahí están los crudistas (que no cocinan alimentos ni comen alimentos procesados) y los frugivoristas (quienes se alimentan solo a base de frutas). De estos últimos, los más intransigentes solo ingieren las frutas que caen de la planta de manera natural, sin atreverse ni siquiera a arrancarla con las propias manos.

Siguiendo esta evolución de suprimir los productos de origen animal, hemos alcanzando probablemente el paroxismo. Por ello, el progreso natural de estas dietas es el de dar ahora marcha atrás y volver a incluir la carne y el pescado. Eso sí, como siempre, con matices. Nace, por ello, el régimen que según la cadena de supermercados norteamericana Whole Foods será la tendencia para el próximo año 2017: el flexitarianismo.

Un régimen no muy estricto

Mucha gente es ya flexitariana sin haberse dado cuenta. El lector habrá intuido que se trata de una dieta intermedia entre el vegetarianismo y los comunes regímenes omnívoros. El termino es antiguo, pues aparece ya en un artículo de 1992 de la revista ‘Austin American-Statesman’, pero es ahora cuando según empresas como la compañía Linda McCartney Foods o medios como el diario ‘Independent’ se prevé el boom de esta nueva moda alimentaria.

Sin normas demasiado estrictas, la pauta principal del flexitarianismo es que la carne forme parte de nuestras mesas solo durante un par de días a la semana. La falta de ortodoxia de esta propuesta la convierte en una alternativa más asequible para aquellas personas a las que les resulta difícil suscribir la severa moral del vegetarianismo y el veganismo (de hecho ninguna asociación adscrita a estas tendencias la reconoce).

No existe un acuerdo claro para definir las cantidades precisas de carne que se deben consumir. La medida ideal es la que te haga sentir mejor

El vegetarianismo impone no solo autocontrol, sino tener que lidiar con nuestro ambiente más inmediato y con la desaprobación, incluso, de las personas que nos rodean. Basta recordar a lasabuelas que no entienden por qué despreciamos la carne y el pescado cuando de niñas dichos alimentos eran para ellas un auténtico lujo.

"No me sorprende que esta tendencia gane cada vez más adeptos, porque no es tan estricta como el vegetarianismo o el veganismo y, sobre todo, porque permite mantener unas buenas condiciones de salud", señala la doctora Montserrat Rodríguez, médico nutricionista, en declaraciones a la ‘BBC’

¿No puedes seguir una dieta vegetariana? El flexitarianismo te permite volver a la carnicería. (iStock)
¿No puedes seguir una dieta vegetariana? El flexitarianismo te permite volver a la carnicería. (iStock)

Con todo, nadie puede negar que dichas opciones alimentarias tienen razón al denunciar el excesivo consumo de carne que se da en determinados países. Diferentes estudios muestran que la reducción en la ingesta de este producto hace disminuir el riesgo de diabetes, cáncer y ataques al corazón. Afirma Rodríguez: "Las carnes rojas, los derivados lácteos, los alimentos procesados (harinas, grasas, enlatados) le hacen daño al cuerpo humano. Cuando comemos más vegetales y frutas, inmediatamente se ven los resultados: uno se empieza a desintoxicar, a sentirse mucho mejor”.

No hay que olvidar las importantes consecuencias que la reducción de carne, propuesta por esta dieta, tiene para el bolsillo del consumidor

Como flexitarianos puede ser que comamos carne solo los fines de semana, cuando disponemos de un poco de más de tiempo para preparar platos algo más elaborados, o cuando, ante la posibilidad de tomar algo fuera de casa, preferimos optar por la carne o el pescado como capricho puntual.

No existe un acuerdo claro para definir las cantidades precisas de carne que se deben consumir: "Algunos, como yo, escogerán no comer carne roja y concentrarse en el pollo y el pescado. Yo creo que lo ideal es comer una proteína animal una sola vez al día y suprimirla del todo por lo menos tres días a la semana. Sin embargo, la categoría es tan amplia que queda a la interpretación de cada persona. Si alguien comía chorizo dos veces por semana y ahora lo come dos veces al mes, ya se está convirtiendo en un flexitariano para sus cánones. La definición lo permite y lo incluye”, afirma Montserrat Rodríguez quien da además la clave sobre cómo nos debemos enfrentar a la dieta: "La medida ideal es la que te haga sentir mejor".

Variedad, pero sin olvidar el ahorro

Todo comenzó en el año 2009, cuando Paul, Mary y Stella McCartney lanzaron la campaña "Lunes sin carne" para señalar los daños en la salud causados por este producto, así como las consecuencias para el medio ambiente de la explotación animal. Existe, por ello, un fondo moral para algunos flexitarianos, pues se supone que el consumo de carne y pescado debería provenir de explotaciones animales “éticas”.

El flexitarianismo lo tiene todo: dieta saludable, variedad, ahorro y unos principios que se pueden llevar a cabo

Caras famosas como las de Jamie Oliver, Richard Branson o Emma Thompson se fueron adhiriendo a la campaña, que también se trasladó a los miércoles: “Los lunes sin carne son la mejor excusa para centrarse en la increíble variedad de verduras que hay ahí fuera, los sabores, texturas y platos maravillosos que se pueden crear superan nuestra imaginación”, declara el popular cocinero, Jamie Oliver, presentador de varios shows de la televisión británica.

No hay que olvidar tampoco las importantes consecuencias que la reducción de la carne tiene para el bolsillo del consumidor. Los menús vegetarianos suelen ser un 60% más baratos que los que incluyen productos de origen animal.

Para algunos de sus defensores el flexitarianismo lo tiene todo: dieta saludable, variedad, ahorro y unos principios que se pueden llevar a cabo. Las predicciones dicen que el próximo año muchos individuos se van a volver flexitarianos, ¿se cumplirán las expectativas?

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