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La mujer que se propuso tener un orgasmo todos los días y cómo cambió su vida sexual

¿Cuántos son 'demasiados orgasmos'? Esta narración en primera persona sobre sexo, modas, prejuicios y fuerza de voluntad te dará una idea

Foto: Todo sea por la investigación científica. (iStock)
Todo sea por la investigación científica. (iStock)

El orgasmo en internet, cuando no es un mero reclamo para los aficionados al porno, suele ser sinónimo de meta, de puntuación en el marcador. Las posturas para lograrlo, los mejores momentos del día, los beneficios para la salud de tener uno cuanto más a menudo mejor... Está claro que nos interesa el sexo, y es positivo que ocurra, pero para una mujer que solo quiere disfrutar de su cuerpo sin complicaciones toda esta información puede ser inútil, y hasta un obstáculo.

¿Tengo satisfacción suficiente en mi vida? ¿Debería darle más importancia a mi placer? ¿Estoy escogiendo mal a mis amantes si no tengo varios orgasmos espectaculares a la semana? Si tenemos pareja, la cosa mejora, pero le damos demasiada importancia al éxito en la cama: para ellos, el éxito es durar, y para ellas es orgasmar a lo grande.

Mediante el orgasmo, hasta el Himalaya

Lisa Fogarty, periodista y redactora independiente especializada en amor, salud, crianza y estilo de vida, ha contado en 'Cosmopolitan' cómo se planteó contrastar las informaciones sobre la frecuencia del orgasmo con la vida real, experimentando con su propio cuerpo, al que considera "un laboratorio de ratas móvil capaz de todo menos de amputarse un miembro" para dar la información más justa posible. Durante años, dice, se ha dejado pinchar con acupuntura, se ha sometido al láser para derretir la grasa de su abdomen, y se ha estirado la vagina también con láser (desde luego, para lo único que no sirve el láser hoy día es para hacer pistolas de rayos).

Fogarty comienza por describir el orgasmo. Además del estallido feliz de oleadas de placer que todas conocemos (con un poco de suerte), es también, nos dice, una liberación de hormonas que incluye oxitocina, testorterona y estrógenos. Según Rachel Carlton Abrams, autora de un libro sobre la 'sabiduría del cuerpo' ('Bodywise: Discovering Your Body's Intelligence for Lifelong Health and Healing'), el orgasmo es la mejor medicina imaginable para equilibrar las hormonas, reducir la ansiedad, mejorar la vida sexual y lograr un sueño más relajante, gracias a la serotonina.

Lo más maravilloso del orgasmo femenino es que no te noquea, te deja acelerada y queriendo más

"Maldita sea", dice Fogarty, "¡igual hasta puede convertirte en una persona mejor, más amable, que un día celebrará su cumpleaños escalando el Himalaya (dejadme soñar)!". Desde luego, si la apuesta consiste en tocarse y estimularse un ratito diario en vez de en dietas locas y ejercicio hasta la extenuación, no hay mucho que perder.

Otra sustancia importante en el orgasmo es la dopamina, que contribuye a bajar los niveles de tensión, aumenta nuestro bienestar (ayudando a adelgazar y a la fertilidad, entre otras cosas), baja la tensión arterial y fortalece el corazón. También existe una relación con el sistema inmunológico. Solo hay, continúa Lisa, un cuarto de mujeres que alcancen el orgasmo exclusivamente a través de las relaciones sexuales, lo cual puede llevar a la repetición. Lo mejor, dice, "a no ser que se tenga un compañero con energía y tiempo ilimitados para conseguirte un orgasmo al día", es poner el asunto en tus propias manos. "La masturbación no es opcional, es el auténtico camino de baldosas amarillas". Si no has visto 'El mago de Oz', te lo traducimos: es la única forma de conseguirlo, y por el camino se aprende mucho sobre uno mismo y se ven colores brillantes y hombres de hojalata. Bueno, lo último no.

Dicho y hecho, y escrito

La primera lección es que "tener un orgasmo cada día te pone más contenta". Fogarty está casada, tiene dos hijos de menos de cinco años y trabaja en casa: "ninguno de esos tres roles permite dejar todo lo que estás haciendo a las tres de la tarde, decir '¡a tomar viento!' y encerrarse veinte minutos en el dormitorio con un vibrador de conejito. Además de que no tengo vibrador. A los trece años descubrí que todo lo que necesitaba para conseguir un orgasmo en solitario era mi mano derecha, estimular el clítoris y de cinco a diez minutos en soledad (sí, lo he cronometrado).

¿Quién no ha fantaseado con rellenar impresos? (iStock)
¿Quién no ha fantaseado con rellenar impresos? (iStock)

"Dada mi situación, el primer reto para tener un orgasmo al día fue lograr que fuera después de acostar a los niños, a las ocho de la tarde". Sin importar lo cansada que estuviera o si le apetecía más ver una serie o ponerse un cóctel, seguía fielmente su plan. Ya solo eso le proporcionó una de las mejores lecciones del mes: "El cerebro es el obstáculo número uno para el orgasmo, y también el principal aliado. Crear una presentación mental de diapositivas sexuales es como un campo de entrenamiento militar".

Con esa cita diaria, ganó capacidad para excitarse enseguida: "tengo una fantasía sexual con mi marido en un escritorio de oficina (vamos a rellenar los impresos, nene) que se ha ido enriqueciendo con el tiempo con nuevo atrezzo y hasta nuevos personajes. Cuanto más me concentro, más abro la mente e incluyo tramas secundarias interesantes. Antes de darme cuenta tenía diez guiones a elegir al ponerme a ello".

También notó algo que a veces es difícil de detectar con segundas personas implicadas: era muy clara la influencia de su ciclo menstrual, tanto para la intensidad del orgasmo como para el tiempo que tardaba en llegar. La noche antes del periodo tuvo "un orgasmo de subirse por las paredes", pero para llegar a ello necesitó más de cuarto de hora y parar varias veces para no acusar demasiado la tensión del clítoris. "La explosión orgásmica fue, lo juro, de 25 segundos muy dignos de la espera. Los orgasmos más dulces y tranquilos fueron los tres primeros días tras acabar la regla. Y, al contrario de lo que esperaba, los que tuve los días de ovulación fueron los más fáciles de conseguir (dos-tres minutos en total) y estupendos -no me quejo- pero no fueron los más brutales mentalmente". La conclusión para nuestros queridos lectores con pareja femenina está clara: lo fácil sucederá a mediados de su mes, pero con un poco de paciencia y adaptación a sus ritmos puedes llevarla al cielo incluso en los días menos esperados.

Ella invitaba a su marido a unirse, y hasta le atacó un martes en su oficina: "Ya no necesitaba juegos previos: quería la atracción principal"

Sobre los beneficios para la salud, nos cuenta Fogarty que, aunque lleva una vida sana y hace meditación, está segura de que a esos orgasmos diarios le corresponde el mérito por lo que experimentó: "ni un milisegundo de dolor menstrual, ni una noche insomne. Cada día, sin importar cuánto estrés hubiera experimentado, caía justo después del orgasmo. De hecho, era capaz de canalizar la ira y conseguir algunos de los mejores orgasmos del mes. Descubrí una cosa nueva: el sexo enfadada en solitario era algo a tener en cuenta".

¿Y su marido, la echó de menos? Para nada. De hecho, él se benefició de la situación, porque ella le mandaba mensajes segundos después de su orgasmo invitándole a unirse, y hasta le atacó un martes cualquiera en la oficina. "Descubrí que los orgasmos en solitario me preparaban más para el sexo con él, minutos después. Comprobé que ya no necesitaba tantos juegos previos porque ya había entrado en calor yo sola: quería la atracción principal. No es que él suela quejarse de los preliminares, pero siendo honesta parecía bastante feliz de tener una esposa que le saltaba encima más a menudo y que siempre estaba lista. Lo más maravilloso del orgasmo femenino es que no te noquea, te deja acelerada y queriendo más".

"Encargándome de mis propias necesidades mi cuerpo me recompensó con más deseo y volviéndome más sexual. Esperaba sexo, y dejó de convertirse en eso que mi marido y yo queremos pero a veces estamos demasiado cansados para experimentar. Los orgasmos frecuentes dejaron de ser solo un experimento sobre salud y bienestar y se convirtieron en una necesidad para la relación".

Entonces, ¿ha seguido el ritmo? No exactamente, "fue un cierto alivio poder cogerme una noche libre de vez en cuando. Pero ahora lo hago más a menudo que antes, unas cuatro veces a la semana, y eso me recuerda que ser más sexual debe ser una prioridad, porque me hace más feliz y relajada. Las tareas diarias siempre pueden ser duras, pero es mucho más fácil que dejar la comida basura".

Alma, Corazón, Vida

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