"llevar zapatos marrones con un traje es inaceptable"

Demostrado, el talento no sirve en el trabajo. Esto es lo que te hace triunfar

Una nueva investigación ha confirmado lo que numerosos expertos llevan años señalando: el poder de la imagen en el mundo empresarial. Descubre por qué es importante ir bien vestido

Foto: Si eres un niño de papá tendrás un mejor puesto. Está comprobado. (iStock)
Si eres un niño de papá tendrás un mejor puesto. Está comprobado. (iStock)

¿Currículum? ¿Trayectoria profesionalnbsp;¿Qué es eso? Querido, si estás buscando trabajo olvídate de lo que sabías hasta ahora. Tu entrevistador o futuro jefe solo se fijará en tus zapatos o en la calidad de tu camisa. Si quieres ascender en tu empresa, más te vale que te apuntes al gimnasio y pierdas esa barriga. No son cosas nuestras, que conste, es lo que dicen los últimos estudios sobre cómo triunfar en el entorno laboral moderno.

La última de estas investigaciones nos llega de Reino Unido. La Universidad Royal Holloway de Londres y la Universidad de Birmingham han encontrado que, a menudo, los gerentes de los bancos eligen a candidatos que muestran buen aspecto, ya que es "la mejor opción" a la hora de presentar a futuros clientes. La pesquisa reveló que el "llevar zapatos marrones con un traje de vestir suele ser considerado algo inaceptable" para los banqueros británicos. "Mi experiencia me dice que los estudiantes no privilegiados no tienen un buen corte de pelo, que los trajes les quedan grandes y que no saben cómo combinar su ropa", dijo un empleado del sector. 

El informe encontró que los directores de Recursos Humanos consideran imprescindible que un empleado cumpla con su imagen. También que tengan habilidades sociales y algo de experiencia: "Los aspirantes a banqueros pueden ser considerados como no aptos en base a su acento, su vestimenta o su forma de vestir, aún cuando sus aptitudes técnicas sean excepcionales". La directora de la investigación, Louise Ahley, de la Royal Holloway University de Londres, es muy clara: "Nuestro estudio sugiere que los estudiantes procedentes de clases desfavorecidas tienen menos probabilidades de conseguir los mejores puestos de trabajo; no importa nada el talento que tengan".

Las empresas prefieren contratar a 'niños bien'

Esta investigación londinense se basa en el sector bancario, pero es aplicable a todas las ramas profesionales. Para obtener un puesto de trabajo en una buena empresa (un banco, un medio de comunicación, una consultoría...), se debe tener un aspecto determinado y manejar ciertos códigos de comportamiento. Nos puede gustar más o menos, pero es la realidad. 

Así lo señalan también Mats Alvesson, profesor en la Universidad de Lund, y André Spicer, profesor de Comportamiento Organizacional en la Cass Business School, en su libro 'The Stupidity Paradox' (Profile Ed.). Es el poder de la imagen, que se superpone a una realidad mucho más pobre e ineficiente: "Las actividades empresariales relacionadas con la persuasión y la imagen representan el 30% de la economía de Estados Unidos, y la cifra es similar en la mayoría de las economías europeas. Hemos creado puestos de trabajo en esos sectores cuya única tarea es producir imágenes. Las escuelas en el Reino Unido cada vez dedican mayor parte de sus escasos presupuestos a impresionar a los padres en lugar de a educar a los estudiantes", nos comentó Spicer en junio.

André Spicer
André Spicer

La importancia de la imagen se traslada a los trabajadores de la empresa. Spicer conoce bien el mencionado 'delito' de presentarse con zapatos marrones en el trabajo: "Al llegar a una empresa, los trabajadores pronto se dan cuenta de que la conformidad es el valor número uno en la vida corporativa. Por ejemplo, los bancos de inversión de Londres han estado tratando de aumentar la diversidad de sus empleados. Pero cuando se les preguntó acerca de por qué no es posible que contraten a alguien que no haya estado en un colegio de élite, contestan cosas como “bueno, si no tiene esa clase de educación lo mismo puede presentarse con zapatos marrones en una reunión con clientes. De modo que en los bancos de inversión el color de tus zapatos parece contar mucho más que lo inteligente que seas. Lo mismo puede decirse de muchos otros sectores".

"No hay que ser rico, sino también parecerlo"

Efectivamente, los hijos de la élite obtienen los mejores trabajos mientras que los descendientes de las clases bajas y medias tienen que conformarse con empleos peor remunerados y con mucho menos poder. Una situación que se reproduce generación tras generación. Esta realidad también la reflejó Lauren A. Rivera, profesora de management de la Universidad de Kellogg, en su libro 'Pedigree' (Princeton University Press).

Lauren A. Rivera
Lauren A. Rivera

Tras entrevistar a decenas de seleccionadores de personal de las grandes firmas de abogados, consultoras y el sector bancario, Rivera llegó a la conclusión de que los empleadores utilizan criterios de medición relacionados, de forma implícita, con los orígenes familiares del candidato: “Tomado todo junto, estas decisiones en apariencia económicamente neutrales derivan en un proceso de selección que filtra a los estudiantes basándose en el estatus socioeconómico de sus padres”.

Y lo importante no solo es ser rico, sino parecerlo: "La clase se manifiesta en los cuerpos”, recuerda Rivera. En sus ropas, en su forma de hablar, en los bienes de consumo o aparatos tecnológicos que utilizan, pero también en el blanco de sus dientes o en su forma física, esa que han podido alcanzar gracias a no tener que pasar sus horas muertas trabajando como camareros. Y, tal y como demuestran las encuestas, tendemos a confiar más en las personas que presentan dichas cualidades personales.

Alma, Corazón, Vida

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