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Analizaron los estados de ánimo de 28.000 personas y esto es lo que descubrieron
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un hallazgo sobre la felicidad

Analizaron los estados de ánimo de 28.000 personas y esto es lo que descubrieron

¿Por qué invertimos tanto tiempo en realizar actividades que no nos producen ningún tipo de placer? Un estudio revela cómo nos comportamos en base a nuestro estado anímico

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Comer un trozo de pastel, salir con amigos, irnos de viaje... Nos gusta hacer cosas que nos hagan sentir bien por la simple razón de que nos hacen sentir bien. Es lo que en psicología se conoce como el principio hedonista, por el cual las personas tratamos de realizar tareas placenteras siempre y cuando nos sea posible y, a su vez, de evitar las que no nos provocan ningún tipo de gozo.

Este principio ha hecho preguntarse a los estudiosos cómo es posible que, en nuestro deseo de búsqueda continua de placer, invirtamos gran parte de nuestro tiempo en realizar tareas que no nos provocan satisfacción alguna, como trabajar, tender la ropa o hacer la compra. Asimismo, los académicos se cuestionan cómo es posible que aceptemos pasar parte de nuestra vida infelices realizando este tipo de actividades.

Un nuevo estudio publicado en la revista divulgativa americana Proceedings of the National Academy of Sciences ofrece la respuesta a estas cuestiones, las cual dejó sorprendidos a los investigadores.

Cuando estamos mal realizamos tareas que nos hacen sentir bien de forma inmediata; y cuando estamos bien hacemos otras más aburridas

La pesquisa reveló que, al contrario de lo que se pensaba hasta el momento –y de lo que la mayoría creemos–, en realidad las personas no pasamos la mayoría de nuestro tiempo buscando realizar actividades que nos hagan sentir bien. De hecho, solemos elegir aquellas que son menos agradables para nosotros, como puede ser realizar las tareas del hogar. ¿La razón? Renunciamos a algo que nos hace sentir felices de inmediato (como puede ser irnos a tomar unas cañas con los amigos), por actividades más aburridas que nos harán sentir satisfechos en un largo plazo (como puede ser tener toda tu ropa planchada, a pesar de que hayas estado una hora pringando).

La felicidad es un equilibrio delicado

Para llegar a esta conclusión, los investigadores del estudio (un equipo internacional de psicólogos, economistas y científicos de prestigiosas universidades como Harvard, Stanford y el MIT) estuvieron un mes analizando los estados de ánimo de 28.000 personas europeas a través de esta aplicación para smartphones.

A través de esta App, los integrantes del experimento tenían que calificar su estado de ánimo en una escala del 0 (muy infeliz) al 100 (muy feliz) durante todo el día. Además, se les pedía que dijesen qué estaban haciendo en ese momento entre una lista de más de 25 actividades.

Los resultados revelaron que cuando las personas se sentían mal tendían a realizar actividades que les hiciesen sentir mejor de forma inmediata, como irse a dar un paseo o quedar con amigos para tomar algo. Por el contrario, cuando los individuos se encontraban bien, decidían hacer cosas que no eran especialmente divertidas, como limpiar la casa o terminar un trabajo atrasado.

Como dato curioso, destaca que de todas las actividades registradas por la App, pasar tiempo de ocio con los amigos era lo que más placer daba a las personas, mientras que el uso de redes sociales tenía una respuesta neutra o negativa en el individuo.

Conclusión: la felicidad es una cuestión de equilibrio. Un delicado equilibrio. Cuando nos sentimos mal, elegimos actividades que compensen este malestar a corto plazo para levantar el ánimo rápidamente. Cuando nos sentimos bien, sacrificamos la oportunidad de realizar actividades divertidas para hacer otras que nos otorgarán bienestar a largo plazo.

Comer un trozo de pastel, salir con amigos, irnos de viaje... Nos gusta hacer cosas que nos hagan sentir bien por la simple razón de que nos hacen sentir bien. Es lo que en psicología se conoce como el principio hedonista, por el cual las personas tratamos de realizar tareas placenteras siempre y cuando nos sea posible y, a su vez, de evitar las que no nos provocan ningún tipo de gozo.

La felicidad se demuestra andando Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) Investigación
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