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Los dentífricos que no sirven de nada: “Es como cepillarse sin pasta”

Para disfrutar de los beneficios del flúor es necesario que nuestra pasta tenga la suficiente cantidad del mineral y no todos lo tienen

Foto: ¿Sabes cuánto flúor tiene la pasta que compras? (iStock)
¿Sabes cuánto flúor tiene la pasta que compras? (iStock)

Todos compramos pasta de dientes, pero son muy pocas las personas fieles a una marca o tipo concreto de dentífrico. Por lo general, pensamos que todas los dentífricos son más o menos iguales, y adquirimos estos en función de su precio, su sabor o, sencillamente, su apariencia. Nunca se nos pasaría por la cabeza que, en realidad, su composición varía enormemente y, dependiendo de nuestra dentadura, es mejor optar por uno u otro.

Según explican los dentistas en 'WebMd', las pastas de dientes están elaboradas con una serie de elementos comunes, cuyo porcentaje varía en cada elaboración, pero de largo, el más importante de todos ellos es el flúor.

Este mineral, que en la naturaleza siempre se encuentra combinado con otros elementos, ha sido una pieza fundamental en la mejora de nuestra salud bucodental, y en la disminución de la caries que ha tenido lugar en los últimos 50 años.

Las bacterias en la boca se alimentan de azúcares y almidones que permanecen en los dientes después de comer y, en este proceso, generan ácido, que daña el esmalte. El flúor ayuda a proteger a los dientes de dos maneras: en primer lugar, hace que el esmalte sea más fuerte y sufra menos daño; en segundo, revierte las primeras etapas del daño causado por el ácido pues es capaz de remineralizar el esmalte.

Los dentífricos que no debes comprar

Para disfrutar de estos beneficios del fluor es necesario que nuestra pasta de dientes tenga la suficiente cantidad del mineral. Y esto no siempre ocurre. “Los dentífricos que son bajos en flúor, por debajo de mil partículas por millón (ppm) no sirven para nada”, ha asegurado a 'BBC Mundo' Juan Carlos Llodrá, director ejecutivo del Consejo General de Dentistas de España. “Cepillarse los dientes con esas pastas de dientes o cepillárselos sin pasta es lo mismo”.

Muchas marcas fabrican pastas con flúor demasiado escaso, entre ellas Colgate (en su variedad 'max fresh' y 'oxygen'), Kemphor, Kin o Licor del Polo

Una revisión del contenido de flúor de los dentífricos que se venden en España, realizada por el Servicio Canario de Salud en 2009, constató que la mayoría de pastas tienen concentraciones de flúor en torno a 1450 ppm y un puñado de composiciones –Lacer, Fluocaril, Oradilne, Vitis o PHB– tienen incluso concentraciones de 1500 ppm. Pero por debajo de esta horquilla, que es la que los dentistas consideran adecuada, hay sonoras excepciones.

Según el informe del Gobierno canario, muchas marcas fabrican pastas con 1.000 ppm de fluor o menos, entre ellas Colgate (en su variedad 'max fresh' y 'oxygen'), Kemphor, Kin o Licor del Polo. Esas que según Llodra “no sirven para nada”.

El odontólogo advierte además de la necesidad de cepillarnos los dientes correctamente. Si nos enjuagamos la boca tras el cepillado el agua arrastrará el flúor, reduciendo considerablemente su efecto. Lo aconsejable es escupir la pasta sin aclarar.

De poco sirve que nos cepillemos a conciencia si nuestra pasta no tiene el suficiente flúor. (iStock)
De poco sirve que nos cepillemos a conciencia si nuestra pasta no tiene el suficiente flúor. (iStock)

Otros compuestos importantes del dentífrico

Aunque el flúor es el componente más importante de la pasta de dientes, está cuenta con otros elementos que pueden ser decisivos para tratar algunos problemas. Todos los dentífricos llevan agentes abrasivos, como el carbonato de calcio y silicatos, que ayudan a eliminar la comida, las bacterias y algunas manchas de los dientes; endulzantes artificiales, que se añaden a la pasta para que sepa mejor; humectantes, sustancias como el glicerol que evitan que la pasta se seque; espesantes, que añaden grosor a la pasta y ayudan a que mantenga una textura adecuada; y detergentes como el dodcisulfato sódico, que es el responsable de la espuma que se forma en el cepillado.

Además de estas sustancias, algunas pastas tienen otros añadidos que son útiles si se desea un efecto concreto. La mayoría de mortales necesitan usar un dentífrico diario que, sencillamente, tenga el suficiente flúor, pero existen tres excepciones para las que es conveniente que compres otro tipo de producto:

1. Tienes los dientes sensibles

Según 'El libro blanco de la salud bucodental en España', el 19% de los adultos españoles tiene los dientes sensibles, esto es, sienten dolor al tomar alimentos calientes o fríos. Si sufres este problema, lo mejor es que optes por usar una pasta de dientes diseñada para aliviarlo.

La sensibilidad en los dientes es un síntoma de que el esmalte se está desgastando. Las pastas elaboradas para dientes sensibles contienen normalmente nitrato de potasio o cloruro de estroncio, unos compuestos químicos que bloquean los poros que se han producido en la dentina y que conectan con los nervios del diente. Sus efectos no se notan hasta pasadas cuatro semanas de usar este tipo de pasta, así que no seas impaciente.

2. Tienes los dientes amarillentos

Las pastas blanqueadoras son la niña bonita de los fabricantes de dentífricos. Todo el mundo quiere tener los dientes blancos y a todos se nos amarillean según pasan los años. Estos productos contienen peróxido de hidrógeno, un compuesto químico que se usa como blanqueador en toda la industria, y que también utilizan los dentistas en sus tratamientos.

No importa lo fuerte que cepilles, si tus dientes han acumulado suciedad no superficial no vas a poder quitarla usando estos productos

Las pastas de dientes blanqueadoras suelen contener entre un 1% y un 1,5% de peróxido de hidrógeno. Esta cantidad es suficiente para limpiar las manchas superficiales del esmalte, pero no sirve de nada contra la suciedad que se va acumulando en el interior de los dientes (en la dentina y en la pulpa), que es más difícil de eliminar.

No importa lo fuerte que cepillles y lo constante que seas, si tus dientes han acumulado suciedad no superficial (algo muy probable a partir de ciertas edades) no vas a poder quitarla usando estos productos. Según el director del Consejo General de Dentistas de España, este tipo de pasta solo es verdaderamente recomendable para reforzar y mantener los efectos de un tratamiento de blanqueamiento dental realizado en la consulta del odontólogo.

3. Sufres una enfermedad periodontal

La periodontitis es una inflamación e infección de los ligamentos y huesos que rodean a los dientes. La gingivitis, esto es, la infección de las encías, es su forma más común y, según el Libro blanco de los dentistas, afecta al 15% de la población de forma recurrente.

Si tenemos este problema –que notaremos porque provoca sangrado y, sobre todo, porque duele–, necesitamos una pasta de dientes más potente que, además de flúor, contenga algún antiséptico como el triclosán.

Se trata de dentífricos que sirven para tratar un problema específico y no deben usarse más de dos semanas. La mayor parte de las veces el problema se acaba solucionando en ese tiempo, pero sí persiste, es importante que visitemos a nuestro dentista. 

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