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Vida después del porno: una actriz explica qué pasa cuando lo dejas
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LA TRISTE HISTORIA DE BREE OLSON

Vida después del porno: una actriz explica qué pasa cuando lo dejas

La entrevista con una de las intérpretes más conocidas de los últimos años nos desvela lo complicada que es la vida personal y profesional después de haberse dedicado al sexo

Foto: Bree Olson, fotografiada el 21 de febrero de 2013 en Headquarters. (UPI/John Angelillo/Landov)
Bree Olson, fotografiada el 21 de febrero de 2013 en Headquarters. (UPI/John Angelillo/Landov)

A finales de marzo, 'Real Women Real Stories' publicó un vídeo que sacudió unas cuantas conciencias, al menos entre las actrices dedicadas al cine erótico. En él, Bree Olson explicaba las serias dificultades que había experimentado en su vida diaria después de abandonar la industria pornográfica en 2011, tanto en su trato con sus allegados o desconocidos como a la hora de encontrar una nueva dedicación. A medida que pasan los segundos, Olson se descompone cada vez más, hasta que entre lágrimas admite que “la gente me trata como si fuese una pedófila, no me tratan como si fuese una antigua trabajadora del sexo, sino como si hiciese daño a los niños”.

La entrevista con Bree Olson de 'Real Women Real Stories'.

Algunos conocerán a Olson por haber sido una de las actrices que frecuentaban la casa de Charlie Sheen durante sus años de vino, rosas y de lo otro. Otros, quizá, por su carrera como actriz porno. En cualquier caso, el testimonio de Olson ha recordado a muchos que no es tan fácil abandonar la industria del porno. No, aunque se parezca, no es como la vida de un deportista: aunque en ambos casos, por lo general, la carrera sea muy limitada y sus trabajadores puedan reciclarse (ya sea como entrenadores o como productores, según el caso), la percepción social que existe sobre unos y otros es muy diferente. Los futbolistas de élite son agasajados en los palcos de los equipos que lideraron (siempre que su cabeza no les juegue malas pasadas). Los actores y actrices porno… ¿qué?

Aunque podría ganar 20.000 dólares a la semana prefiere sacrificar ese dinero para que sus fotos no estén en internet

“Cuando salgo a la calle, es como si tuviese la palabra 'zorra' escrita en mi frente”, explica la actriz en su vídeo testimonial. “Todas las cosas feas que la gente me dice en internet… así es como me siento cuando salgo a la calle”. En el caso de Olson, su relativa fama es aún más dañina, puesto que provoca que muchos la reconozcan por la calle. “He llegado a un punto en el que hay veces que paso días o semanas sin salir de casa, porque no me apetece enfrentarme al mundo. Me decepciona encontrarme con un amigo y darme cuenta que ya no quiere serlo. Es más fácil quedarme en casa”. Si muchas celebridades terminan recurriendo a la reclusión porque no aguantan el cariño de los fans, ella lo hace porque no soporta el desprecio.

Una nueva vida, un pasado inalterable

Las palabras de Olson muestran su voluntad de querer cambiar por completo de dedicación. Aunque asegura que podría ganar 20.000 dólares a la semana si quisiera –unos 17.486 euros–, prefiere sacrificar ese dinero para que sus fotos "no estuviesen en internet”. El problema es que ya lo están, y no parece que vayan a desaparecer de la red en breve. Es una dificultad adicional a la que deben enfrentarse las estrellas modernas del porno: si en el pasado con dejar la industria y rezar para que los viejos VHS pasasen a mejor vida solía ser suficiente, hoy en día es prácticamente imposible borrar por completo el rastro de la antigua existencia de la red. Basta con introducir en un buscador su nombre para obtener cientos de resultados.

¿Cuál es el sueño de la actriz? “Ojalá la gente me tratase como si fuese una enfermera de Indiana, casada y con un niño. Así es como me gustaría que me tratasen, pero nunca ocurre”. Aunque es evidente que Olson no es una enfermera de Indiana, aunque quizá haya interpretado a alguna, sus palabras sugieren que una existencia convencional está completamente vetada para las antiguas intérpretes eróticas. Ocurre en casi todas las carreras profesionales: si uno busca un nuevo trabajo, lo tendrá mucho más fácil si está relacionado con las áreas que conoce. El problema del porno es que está conectado con muy pocos sectores.

Basta con echar un vistazo a lo que hacen las actrices cuando cambian de profesión para descubrir que su vida posterior, es cuando menos, pintoresca. Tyfanny Million pasó a ser cazadora de recompensas y protagonizó su propio 'reality show', Mary Carey compitió contra Arnold Schwarzenegger en las elecciones del estado de California, y Raylene fue agente inmobiliaria antes de volver brevemente al porno. Una alternativa común es ver la luz, arrepentirse de los pecados y abrazar la religión, ya sea cristiana (caso de Crissy Moran) o mormona (Tia Carrera). Sin embargo, muchas carreras suelen estar determinadas por constantes idas y venidas entre la industria y otros trabajos: el reciclaje como MILF es habitual.

Y el dinero, ¿qué?

En esto sí que las actrices porno tienen mucho que ver con los futbolistas o los modelos. Si no eres capaz de invertir adecuadamente las grandes cantidades de dinero que estás ganando a espuertas, lo vas a tener muy difícil, sobre todo si estás acostumbrado a ganar 60.000 dólares al mes. Olson, que actualmente tiene 29 años y que dejó la industria hace cinco –sí, a los 24– se muestra arrepentida de no haber aguantado otros cinco años, algo que habría garantizado que “pudiese haber ganado lo suficiente como para vivir a gusto el resto de mi vida”.

No hagáis porno. Nunca podréis trabajar con niños después del porno, nunca podréis trabajar en medicina después de hacerlo

Algo que, de todas formas, no habría garantizado que pudiese dedicarse a ser profesora o a trabajar en un hospital, como habría deseado. El desprecio no afecta únicamente a su vida cotidiana, sino también a sus posibilidades de encontrar un trabajo. En 2014, la profesora Julia Pink fue despedida después de que el colegio en el que trabajaba descubriese su vida alternativa como estrella del porno. Como recuerda Olson, aún existe el prejuicio que identifica a los actores pornográficos con obsesos sexuales incapaces de controlar su deseo, por lo que no son aptos para trabajos relacionados con la salud o la educación.

“Le mando un mensaje muy importante a las jóvenes: no hagáis porno”, concluye en la entrevista Olsen. “Aunque queráis abrazar vuestra sexualidad y decir 'puedo hacer lo que quiera con mi cuerpo', vais a tener toda una vida de mierda por delante. Nunca podréis trabajar con niños después del porno, nunca podréis trabajar en medicina después de hacerlo. Son cosas en las que las adolescentes no reparan. No merece la pena por cómo la gente te va a tratar durante el resto de tu vida”. Quizá el de Olsen sea un caso que no pueda ser elevado a categoría, pero sí advierte sobre unos cuantos casos importantes de su labor. El que todos deberíamos recordar, que aún existen tabús y que quizá la sociedad no está tan preparada como piensa para aceptar la pornografía (mientras disfruta de ella en cantidades industriales).

A finales de marzo, 'Real Women Real Stories' publicó un vídeo que sacudió unas cuantas conciencias, al menos entre las actrices dedicadas al cine erótico. En él, Bree Olson explicaba las serias dificultades que había experimentado en su vida diaria después de abandonar la industria pornográfica en 2011, tanto en su trato con sus allegados o desconocidos como a la hora de encontrar una nueva dedicación. A medida que pasan los segundos, Olson se descompone cada vez más, hasta que entre lágrimas admite que “la gente me trata como si fuese una pedófila, no me tratan como si fuese una antigua trabajadora del sexo, sino como si hiciese daño a los niños”.

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