"llegaba la oscuridad. Y entonces me revivieron"

Lo que ocurre cuando vuelves a la vida, según quienes lo han experimentado

Las historias de personas que han estado clínicamente muertas y han vuelto a respirar en pocos minutos, ayudan a entender qué hay antes de esa famosa luz al final del túnel

Foto: En algunos casos son apenas unos segundos y en otros pueden llegar a estar más de media hora muertos, pero resucitan. Y recuerdan lo que pasó. (iStock)
En algunos casos son apenas unos segundos y en otros pueden llegar a estar más de media hora muertos, pero resucitan. Y recuerdan lo que pasó. (iStock)

Ya seas de los que creas que te reunirás con tus seres queridos en un lugar paradisíaco o estés convencido de que, una vez fallecemos, solo queda la nada, lo que sucede realmente después de la muerte sigue siendo uno de los grandes misterios de la vida.

Miles de personas a lo largo de la historia han relatado lo que se conoce como Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) experimentadas cuando su cuerpo se queda sin vida durante unos minutos para volver al momento a la vida, pero todavía no queda nada claro qué significan esas sensaciones ni por qué ocurren. Sólo nos quedan los relatos de sus protagonistas. Un buen número de quienes aseguran haberlas experimentado tras ser devueltos a la vida después de haber sido declarados clínicamente muertos, explican lo que realmente se siente al morir y regresar a la vida en el sitio web Quora, y sus historias ayudan a entender qué hay antes de esa famosa luz brillante al final del túnel.

Son muchos los que recuerdan haber escuchado y visto a los médicos trabajando alrededor de su cuerpo fallecido. (Corbis)
Son muchos los que recuerdan haber escuchado y visto a los médicos trabajando alrededor de su cuerpo fallecido. (Corbis)

Descanso eterno 'interruptus', pero descanso

Las historias de muchos se amoldan a la idea clásica del 'descanso eterno', pero literal. Aunque en estos casos apenas durase unos segundos, aluden a sensaciones de paz y a no tener ningún sentimiento de miedo. “Me sentía feliz, serena, emocionada, tranquila y relajada”, asegura Megan, quien aún no ha encontrado la palabra precisa que describa “lo verdaderamente maravilloso que se siente uno en ese momento”.

Curioso es el caso de otra de las participantes, Barbara, quien asegura que no sólo ha tenido una ECM: debido a una extraña intolerancia a un fármaco, su corazón se ha detenido al menos tres veces durante varias operaciones. Como otras tantas personas han relatado en otras ocasiones, Barbara asegura que antes de quedarse inconsciente podía escuchar perfectamente el monitor, las ruedas del carro en el que le llevaban y cómo los médicos hablaban a su alrededor. “A medida que me iba durmiendo, me encontraba fresca y relajada. No sentía la necesidad de respirar, pero no me alarmé por ello ni tenía dolor de ningún tipo, todo era paz. Noté cómo llegaba la oscuridad. Y entonces me revivieron”, recuerda.

Un encuentro con seres del pasado

En ese 'impasse' entre la vida y la muerte, no son pocos los que aseguran haberse reunido con personas y familiares que habían fallecido años atrás. Lori es otra de las personas que, al igual que Barbara, ha tenido más de una experiencia relacionada con su muerte, y cuenta que fue un momento agradable en el que no se sintió sola: “Morí a la edad de seis en la mesa de operaciones durante un procedimiento quirúrgico pero me resucitaron a los 10 minutos. Recuerdo sentirme en paz, cómoda, como si no estuviese sola”, asegura.

Nos estábamos muriendo. Y nadie, nadie en el mundo podía oírnos

Su segunda ECM fue años más tarde, a los 23, cuando una reacción alérgica a un medicamento le quitó la vida durante alrededor de seis minutos: “Experimenté exactamente la misma sensación, como si me rodease algo familiar. Una sensación de tranquilidad y seguridad, y de nuevo muchos colores. No me importa si alguien no se cree lo que cuento, simplemente fue mi experiencia”.

Deanne recuerda haber sentido a su fallecido primo junto a él y escucharle claramente decir 'Deanne, date la vuelta': “Cuando me di la vuelta para ver qué quería decir con que me girase, me estrellé contra la cama del hospital y había siete médicos y enfermeras a mi alrededor gritándome '¡sigue con nosotros!'”.

Algunos relatos narran cómo los recién muertos notaron flotar su cuerpo. (iStock)
Algunos relatos narran cómo los recién muertos notaron flotar su cuerpo. (iStock)

"Había 'otros' a los que no podía ver"

Entre las más de 948.000 experiencias relatadas en Quora, la de Vera ha sido una de las más comentadas. Su experiencia data de cuando tenía 11 años y vivía junto con su madre en la antigua Unión Soviética. La pequeña Vera sufrió un envenenamiento por monóxido de carbono proveniente de un calentador de agua defectuoso y estuvo clínicamente muerta durante más de 15 minutos. “Empecé a adormecerme y vi como la muerte me cubría con su invisible y pesado manto. A continuación sentí que mi corazón se aceleraba, como si tuviese una colmena de abejas dentro de la cabeza y como si hubiera dos cuchillos clavados en cada lado de mi cabeza. Sabía que iba a morir en ese preciso instante”, relata Vera. Mientras luchaban por salvar su vida aferrándose a la conciencia, ambas trataron de pedir ayuda, pero la pequeña y su madre terminaron por perder el conocimiento. “Nos estábamos muriendo. Y nadie, nadie en el mundo podía oírnos”, recuerda.

“A continuación, recuerdo haber visto algo así como un plasma de colores a mi alrededor, con una perspectiva visual muy extraña. Al principio parecían como nubes que se deshacían, algo así como las imágenes que se ven a través de un telescopio cuando miras la galaxia, y se fusionaban con los colores mientras me rodeaban. Me pareció que era muy hermoso. Sentí que me elevaba, mi cuerpo era como un enorme pulmón que se llenaba de aire. Y, de repente, una liberación instantánea de la existencia de gravedad”. Vera explica que mientras tenía aquella sensación de estar flotando trató de mirar hacia su cuerpo, pero ya no estaba allí.

No sentía la necesidad de respirar, pero no me alarmé por ello ni tenía dolor de ningún tipo. Todo era paz

Sin embargo, recuerda no haberse sentido asustada ni sola, es más, se sintió acompañada en todo momento: “Había 'otros' a los que no podía ver, pero sabía que estaban allí porque me hablaban. Fue como si me estuviesen dando la bienvenida. La última cosa que quería era estar en otro lugar, aquella situación me sorprendió y me encantó. Me sentí infinitamente feliz”.

El padre de Vera las encontró y llamó a una ambulancia. Los doctores le dijeron que era demasiado tarde para salvar a la pequeña y aseguraron que llevaba muerta entre 15 y 45 minutos. Pero insistió en que tratasen de reanimarla y lograron traerla de vuelta. Cuando consiguieron que volviese a respirar, la niña les dijo que se sentía en paz porque ahora sabía que hay un cielo.

Son muchas las experiencias en las que recuerdan no haberse sentido solos al morir. (iStock)
Son muchas las experiencias en las que recuerdan no haberse sentido solos al morir. (iStock)

Lo que quedaba por hacer

Pero no todas las personas disfrutan de esa sensación de paz y tranquilidad. “El momento en que me di cuenta de que estaba a punto de morir fue triste. Sobre todo porque yo era consciente de que mi madre estaba en la sala viendo cómo los profesionales médicos hacían todo lo posible por mantenerme vivo”, explica Scott, quien recuerda haber sentido culpa, vergüenza y una profunda decepción por no haber logrado sus objetivos vitales: “En cierto modo, en aquellos minutos, acepté mi destino. Las sensaciones físicas eran casi inexistentes. No tenía miedo, pero estaba decepcionado”.

No hay luz, no hay esperanza, no hay nada. Ni siquiera sentí miedo, sólo una infinita tristeza

Bryan, por su parte, relata que durante aquellos minutos su único pensamiento era “la cantidad de recuerdos increíbles, ideas, amores, pasiones y cosas por aprender” que había tenido, y lamentarse al ser consciente de que no tendría parecido nunca más.

Como vemos, no todas las experiencias hablan de sensaciones positivas, y hay quienes lo pasan verdaderamente mal durante los minutos en los que estuvieron muertos y recuerdan a la perfeccción: “No había nada ni remotamente emocionante a mi alrededor. De hecho, ni siquiera veía nada. No hay luz, no hay esperanza, no hay nada. Sólo oscuridad y soledad. Ni siquiera sentí miedo, sólo una infinita tristeza”, confiesa Emmanuel.

Alma, Corazón, Vida

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