¿Baldosas amarillas? NO, sigue estos consejos

Todo lo que tienes que saber sobre el sexo oral (para ellas)

Ve memorizando algunas máximas: córtate siempre las uñas, evita urgar en la zona, mírala a los ojos y ayúdate de tus labios, dedos y manos. Toma nota y haz que ella disfrute de verdad cuando bajes
Foto: La idea es que resulte igual de placentero para los dos. Consíguelo. (iStock)
La idea es que resulte igual de placentero para los dos. Consíguelo. (iStock)

Algunas mujeres se ponen tensas cuando les practican sexo oral. Temas como si su higiene personal es adecuada, si su vagina es o no bonita o la preocupación por si la otra persona está también disfrutando (la generosidad se nos va de las manos), hacen que, en muchas ocasiones, terminen por descentrarse y no disfruten del cunnilingus hasta el punto de que lo de llegar al orgasmo lo den por perdido. 

Otras, por su parte, no consiguen disfrutar porque casi lo único que notan es una cabeza entre las piernas y una lengua medio dormida que, de moverse, parece hacerlo totalmente perdida en medio de sus vaginas. Vamos, que apenas sienten frío en los bajos por la acumulación de saliva y en los muslos y pechos porque ninguna mano ajena ha optado por darles calor... Pero hay solución. Puedes convertirte en todo un maestro en el cunnilingus.

Si eres es capaz de concentrarte lo suficiente en lo que ella hace, aprenderás lo que le gusta mucho más rápido que si te hace un croquis

Crea el ambiente adecuado, música velas y toda la parafernalia, y baja a tu posición poco a poco mientras, por ejemplo, le das un masaje por todo el cuerpo. Ante todo evita frases como 'tranquila, si no huele a pis' o 'me atraganto con el vello'. Procura tener tacto en tus palabras, movimientos y caricias para que se sienta completamente cómoda y sigue estos sencillos pasos. Hoy disfrutáis los dos. 

'Madre mía! ¡Este sí que sabe!', pensarán ellas si sigues estos consejos. (iStock)
'Madre mía! ¡Este sí que sabe!', pensarán ellas si sigues estos consejos. (iStock)

Escucha bien (incluso los silencios)

Durante el sexo oral, hablar, lo que se dice hablar, resulta algo complicado. Al menos para el que está dando placer. Aunque la lubricación femenina generalmente aumenta a medida que se excitan, lo cierto es que para los hombres es más complicado descubrir si están haciéndolo bien. En este caso ni hay un pene que avise poniéndose erecto ni un escroto que se compacte.

No queda otra que afinar el oído y escuchar sus gemidos para descubrir si se va por el buen camino o hay que recular. Claro que también es el momento para que ellas se explayen y comenten la jugada o, todo un clásico, callen para hacer ver que algo no va bien: “Si no quieres verbalizar que no lo está haciendo bien, puedes optar por el truco del silencio para dejar claro que lo que está haciendo no es tan estupendo. Él cogerá la indirecta y trabajará para que vuelvan los sonidos de placer”, recomienda la sexóloga Lane Moore en 'Cosmopolitan'.

¿Y si en lugar de cerrar los ojos echas un vistazo a ver cómo trabajan por ahí abajo? (iStock)
¿Y si en lugar de cerrar los ojos echas un vistazo a ver cómo trabajan por ahí abajo? (iStock)

Controla sus piernas

Por mucho que dijese Raimundo Amador, estar atrapados por dos muslos no da tanto gustito para sus orejas, ni para su cuello. Muchas mujeres tratan de colocar la cabeza de los hombres en la posición adecuada ayudándose de la fuerza de sus muslos, y esto puede resultar agobiante para el encargado de dar placer porque no tiene, literalmente, espacio para maniobrar. Además, la tensión muscular puede ser un claro síntoma de no estar relajadas y tratan de ocultarlo concentrando toda escena en su vagina para evitar evadirse y llegar cuanto ante. Y las prisas nunca son buenas consejeras, mucho menos en el sexo.

Cuanto más relajado esté todo el cuerpo femenino, más energía tendrá para centrarse en el placer y dejarse llevar por el sexo oral sin agarrar o atrapar una cabeza como si de un consolador se tratase. Del mismo modo que ocurre durante una felación, cuando los hombres 'bajan al pilón' también necesitan respirar y tener una mínima libertad de movimientos para dar lo mejor de sí mismos.

Observa cómo se toca

Pídele que se masturbe para que te muestre lo que le funciona y el mapa de zonas que debes visitar sí o sí. Aunque muchas eviten hablar del tema y les cueste reconocerlo en público, las mujeres también practican el onanismo y conocen su cuerpo mejor así que deja que te indiquen.

Es muy tentador no mirar, obviar lo que está ocurriendo 'in situ' y dejarse llevar por las fantasías sexuales personales

Esta es una táctica realmente exitosa y placentera para ambos, porque a los hombres les excita ver cómo una mujer se masturba. Así que, como dice Moore, “si eres es capaz de concentrarte lo suficiente en lo que ella hace, obviando la erección gigante que hay en tu entrepierna, aprenderás lo que le gusta mucho más rápido que si te hace un croquis”.

Ayúdate de los labios

El trabajo de la lengua es fundamental, desde luego, pero dar besos en la zona puede resultar mucho más excitante que usar el órgano muscular móvil situado en el interior de la boca como si fuese un falo o, peor, una babosa sin vida. Aprovecha la saliva que generas, los movimientos que puedes realizar con tu boca y madíbulas o los labios. Sorber delicadamente puede darte resultados insospechadamente placenteros, soplar nunca.

Mírala a los ojos

Hay mujeres a las que les incomoda que las observen mientras hacen una mamada, pero en realidad resulta de lo más excitante ver cómo alguien trabaja para conseguir tu placer. “Es muy tentador no mirar, obviar lo que está ocurriendo 'in situ' y dejarse llevar por las fantasías sexuales personales, pero ver lo que está haciendo ahí abajo y cómo nos movemos nosotras nos mantiene en el momento y evita que nos evadamos”, explica la experta en sexología.

Siempre que no sea con sorna, la risa puede ser un indicativo de que lo estás haciendo bien. (iStock)
Siempre que no sea con sorna, la risa puede ser un indicativo de que lo estás haciendo bien. (iStock)

Manos arriba, y abajo

De acuerdo, es sexo oral. Pero aparte de la boca puedes utilizar otra serie de herramientas para cubrir todas las áreas del placer femenino como, por ejemplo, tus manos. Coordínalas con lo que hagas en la zona del pubis para acariciar sus muslos, senos o trasero y abarcar todo lo que puedas de su cuerpo. ¿Sabías que más allá del punto G o el clítoris, las mujeres pueden tener orgasmos de zona y alcanzar el clímax a través de la estimulación de zonas de su cuerpo no necesariamente consideradas erógenas? Pues sí. De pronto su clavícula, nuca o cara interna del muslo, siempre que se excite adecuadamente, puede salvarte de un mal trabajo oral.

Familiarízate con su vagina

Ya sea porque te has informado o porque hayas podido ver dónde y cómo se tocaba ella, lo cierto es que nunca está de más conocer los principales puntos erógenos femeninos e incluso los tipos diferentes de orgasmos que ellas pueden disfrutar. Ojo, ir de sobrado nunca es la mejor opción, pero enfrentarte a la situación con actitud y seguridad ayudará a que ella se relaje y le resulte mucho más sencillo disfrutar de cada movimiento y caricia. Tú si que sabes dónde tocar.

Aparte de la boca puedes utilizar otras herramientas para cubrir todas las áreas del placer femenino

Si no te ha dado tiempo de estudiar, déjate llevar por los movimientos de su pelvis e, incluso, busca que su mano guíe tu boca y cabeza. Procura que no se note que no tienes ni idea, hazte el sumiso dejando que ella guíe la situación.

Utiliza los dedos

Además de la lengua y los labios, ayudarte de uno o varios dedos para acompañar la estimulación clitoridiana de la vaginal puede asegurar que ella alcance el orgasmo. Eso sí, no entres 'a matar'. Prepara la zona para que la penetración sea bienvenida e introduce uno poco a poco hasta que notes que incluso podría entrar en juego un segundo dedo sin problema.

Importante: no urges. Acaricia y desliza tus dedos por la zona interna y externa de la vagina de una forma sensual, no como si estuviese realizándole una citología. ¡Ah! Y siempre, siempre, córtate las uñas. Que la barba raspe tiene un pase, pero hay zonas que es mejor no poner a prueba de roces incómodos.

Alma, Corazón, Vida

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