No es para tanto

Lo haces fatal: aprende cómo fregar mejor (y más rápido) los platos

¿Si tuvieses que escoger la tarea del hogar que menos te gusta, cuál ganaría? Si la que más detestas es limpiar la vajilla, necesitarás leer estos trucos para amenizar el momento. El frotar se va a acabar

Foto: Venga va, que tú puedes. (iStock)
Venga va, que tú puedes. (iStock)

Dios santo, menuda pila de platos sucios se te ha acumulado en el fregadero, ¡que no tienes ni cucharitas limpias para tomarte el café! Lo odias con todas tus ganas, te molesta infinito tener que frotar los restos de comida –que después de unas horas no se quitan ni con el nanas–, siempre se te cae algo de agua al suelo y te calas vivo, se te estropean las uñas y se te quedan los dedos arrugados. Ya.

Por mucho que les des la espalda en algún momento tendrás que hacerlo, y más de una vez al día si encima te gusta cocinar e innovar con fantásticas creaciones culinarias. Pero ¡eh!, se acabaron los dramas: con estos sencillos consejos podrás conseguir que esta tarea sea mucho más sencilla e incluso un poco más rápida. Atención porque son válidos tanto para los bienaventurados que tienen lavavajillas como para los que no.

1. Friega después de comer

No inmediatamente, puedes hacer un poco de sobremesa, pero parte de la base de que con llevar el plato hasta el fregadero no es suficiente. A nadie le gusta ponerse manos en remojo después de cenar pero si no lo haces los restos de comida se quedarán adheridos al plato como si no hubiese un mañana.

Vamos, que procures irte a la cama habiendo dejado todo limpio –cuando menos dándoles un agua para que no se quede suciedad ni olores– o colocado en el lavavajillas, especialmente si hay una pila de platos dentro del mismo, vacía y recarga, no te lleva apenas tiempo y te ahorras enfrentarte a un fregadero lleno de platos sucios a primera hora de la mañana.

2. Ve enjuagando mientras cocinas

La clave está en la organización. Si procuras ir limpiando las ollas, cubiertos y platos que vas utilizando mientras preparas una sabrosa receta –o unos simples espaguetis con tomate– no sólo mantendrás la pila despejada sino que te ahorrarás un buen rato de frotar.

“Es muy útil poner una palangana llena de agua caliente con jabón cerca del fregadero e ir echando los utensilios y herramientas sucios según termines de usarlos”, recomienda Kelli Dunn en The Kitchn. Si vas a fregar a mano este es un buen método para evitar que se acumulen y estorben los utensilios en el fondo del fregadero y ahorrar agua (verás como después retiras los restos de comida más fácilmente).

'Maldita sea ¡No hay ni una cucharita limpia!' (iStock)
'Maldita sea ¡No hay ni una cucharita limpia!' (iStock)

3. Haz espuma y corta el grifo

En invierno es agradable el agua caliente y en verano la fría. Claro. Pero deja de malgastar un recurso natural tan escaso, campeón. Lo mejor es tener un jabón que haga bien de espuma, aclarar el estropajo con agua e ir limpiando todos los cacharros con el grifo cortado. Después ábrelo y limpia del tirón todo. Si lo haces en dos simples pasos –enjabonar y aclarar– ahorrarás mucho más tiempo que si vas plato por plato.

Si tienes lavaplatos, procura acertar con el mejor producto de limpieza para no tener que andar poniéndolo varias veces y, ya de paso, que sirva también para mantener limpio el electrodoméstico (ya sabes, prolongar su vida y evitar la acumulación de cal).

4. Haz espacio: organiza bien la vajilla

Qué coraje cuando están colocando los platos en el escurridero de arriba y un chorrito de agua se desliza desde tus manos hasta tu sobaco mientras luchas por meter entre los platos de postre el sopero que acabas de limpiar. ¡Si es que acabas de fregar y prácticamente te has duchado tú también! No es tan difícil, simplemente trata de colocar la vajilla en un orden adecuado para que te quepan más utensilios. Por ejemplo, por tipos de platos, vasos, etc. Es sin duda la mejor manera de ser más rápido al ponerlos a secar, ya que automáticamente sabrás dónde poner cada cosa.

Los bienaventurados que tienen lavavajillas deben saber que no es tan fácil como soltar cada utensilio en su zona y cerrar la puerta. Según un estudio elaborado en la Universidad de Birmingham existe una forma correcta de colocar los platos para que se laven mejor y quepan mucho más, y no es precisamente la que nos muestran en los anuncios televisivos.

Aprende a colocarlos bien y ahorra agua y posibles discusiones. (iStock)
Aprende a colocarlos bien y ahorra agua y posibles discusiones. (iStock)

5. Mantén limpia la zona

Una vez hayas limpiado la vajilla, pasa una bayeta por el fregadero y el grifo para eliminar los restos de comida y jabón que queden y asegúrate de escurrir bien el estropajo. Evitarás que se puedan acumular bacterias en el mismo. Incluso, como comenta Dunn, puedes meter los trapos y esponjas de limpieza en la lavadora de vez en cuando para desinfectarlos del todo, un win-win en toda regla.

Si tienes lavavajillas, piensa que requiere un poco de mantenimiento para que dure más tiempo. “Asegúrate de hacer cosas como limpiar el filtro del lavaplatos, las bandejas y raíles y de vez en cuando hacer una carga vacía con vinagre”, explica.

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