fue el traductor de magallanes

Enrique de Malaca: el primer hombre en dar la vuelta al mundo fue un príncipe esclavo

Un chaval de porte aristocrático, probablemente un príncipe local filipino o malayo de no más de quince años, fue adoptado por Magallanes y estuvo a su lado durante todo su viaje

Foto: Retrato de Enrique de Malaca.
Retrato de Enrique de Malaca.

"A la larga, una sociedad jerárquica sólo sería posible basándose en la pobreza y en la ignorancia". 

George Orwell.

La tarde caía lentamente abandonando de a poco un día de temperatura feroz. En una pequeña isla de las remotas Molucas, tres naos portuguesas desgajadas de la Gran Flota de Indias necesitaban hacer aguada. Los aljibes estaban secos y la marinería desesperada, mojaba los pañuelos empapándolos sobre la cubierta con el rocío del alba. La situación era desesperada.

Durante el proceso de colonización portuguesa de Sumatra e Indonesia, Magallanes, que iba separado de la flota principal de Albuquerque, tuvo que detenerse en una isla remota y desconocida. Los aborígenes atónitos se acercaron en mala hora a curiosear. Puestos a buen recaudo, los sorprendidos nativos no daban crédito a su nueva condición de esclavos. Rápidamente llenarían los aljibes hasta rebosar y a continuación las bodegas serÍan su nuevo domicilio para los restos. Aquellos que opusieron resistencia, fueron enviados de manera expeditiva allá donde no se retorna jamás. Cosas de la colonización.

Entre los capturados, un chaval de porte aristocrático, probablemente un príncipe local filipino o malayo de no más de quince años, seria adoptado por el capitán portugués y cristianizado ipso facto. El avispado mozalbete rápidamente se haría con los entresijos del idioma y seria para los restos el intérprete oficial. Pero la cosa no acaba ahí. 

Elcano, que sería más tarde el sucesor natural de Magallanes, convertiría aquella odisea en la gesta que imperecedera pasó a los anales de la historia

Magallanes partió en 1519 con el encargo de la Corona española en busca de un paso para franquear el Nuevo Mundo y alcanzar las Islas de las Especias, entre ellas las Molucas, por la ruta occidental; su esclavo Enrique iba con él. Según Pigafetta, el cronista de la flota de Magallanes, al aproximarse a Cebú, en las Filipinas, durante el retorno de la expedición, Enrique pudo comunicarse con los locales en un dialecto malayo muy fiel al que él tenía como lengua materna con bastante fluidez.

El intérprete, sorprendido, ignoraba que tras doce años había regresado a su punto de origen. Con la excepción del propio Magallanes, que había visitado con anterioridad las Indias Orientales, la tripulación española  —entre ellos Elcano— tenía aún miles de kilómetros por delante para concluir la vuelta al mundo que les daría fama imperecedera en una gesta de resonancias épicas por su dureza extrema y por la altísima mortalidad padecida.

Un banquete envenenado

Magallanes moriría en una trágica primavera de 1521 en un combate cuerpo a cuerpo con los nativos locales liderados por un tal Lapu- Lapu. Estaba dispuesto por testamento, que el que fuera su esclavo Enrique de Malaca, acabara manumitido, esto es, convertido en liberto. Pero Duarte Barbosa, el nuevo comandante y jefe de la expedición no estaba por la labor.

A posteriori, Barbosa, enviaría en misión de cortesía al raja de Cebú a Enrique, que más que cabreado con su nuevo jefe, se la jugaría y bien. Le sugirió al jefecillo local, Hamubon, la idea de invitar a los españoles a un banquete para poder deshacerse de ellos con facilidad, como así sucedió. Alrededor de treinta españoles acudieron al convite y fueron dados de baja fulminantemente.  

Este episodio no tendría mayor trascendencia más allá del desafecto del vengativo perillán, sino fuera por que como quien no quiere la cosa se había dado la vuelta al mundo en un periquete. Elcano, que sería más tarde el sucesor natural de Magallanes, convertiría aquella odisea en la gesta que imperecedera pasó a los anales de la historia. Oficialmente el vasco sería el primero en circunnavegar el globo.

Los monarcas acudieron al arbitraje del Papa Alejandro VI que daría la razón a los españoles, que eran los mayores contribuyentes al erario Vaticano

El origen de la expedición de Magallanes hay que buscarlo en el control de las rutas marítimas por parte de los portugueses y del bloqueo impuesto por los otomanos en el Mediterráneo. El dominio de los portugueses se vio refrendado en el Tratado de Alcáçobas de 1479 en el que España conseguiría el reconocimiento de su influencia sobre las Islas Canarias, cediendo a Portugal el dominio del resto de islas atlánticas (Madeira, Azores y Cabo Verde), y lo que era más importante, de todo aquello que se descubriera por debajo de las Canarias.

Pero hay que recordar, que la apuesta de Cristóbal Colon removería los cimientos de este tratado. Los españoles aducirían que los nuevos territorios conquistados no estaban al sur sino al oeste. Los portugueses, gente sería donde los haya, de tontos no tenían un pelo y en consecuencia, reclamaron alegando que las conquista de sus vecinos eran "ilegales". Los monarcas acudieron al arbitraje del Papa Alejandro VI que daría la razón a los españoles. Hay que resaltar que los Reinos de España por aquel entonces, eran los mayores contribuyentes al erario Vaticano. Desde entonces, todos los mapas de la época muestran a las islas del Caribe al mismo nivel que las Canarias. Los cartógrafos comenzarían a aplicar el Teorema de la Recta Astuta a sus propios mapas, sobre todo sabiendo que lo problemático era calcular la longitud, pero no la latitud. Es decir, puede que corrigieran ligeramente los mapas para que coincidieran con lo que estaba establecido en el tratado de Alcaçobas. Los mapas de Juan de la Cosa (1500) y el Planisferio de Cantino de 1502 acabaron solucionando la papeleta aviesamente en perjuicio de los portugueses.

La ruta de  Magallanes y Enrique de Malaca. (Sémhur)
La ruta de Magallanes y Enrique de Malaca. (Sémhur)

Senderos de traición

Ni Magallanes ni otros marinos portugueses trasgredieron las zonas de influencia delimitadas en el tratado de Tordesillas. Hasta 1640 ambas partes respetaron lo pactado. Fue el Conde Duque de Olivares el que faltaría a la palabra dada por Felipe II a nuestros hermanos portugueses obligándoles a cumplimientos ajenos a lo pactado.

Tras la muerte de Magallanes, Juan Sebastián Elcano fue nombrado capitán de la Victoria. La exhausta y famélica tropa en condiciones más que deplorables había cubierto de gloria a una nación que comenzaba a despertar para convertirse durante los tres siglos siguientes en la primera potencia mundial que fue. De los 216 hombres que salieron de Sanlúcar, 196 no volverían a ver el sol.

La hambruna se había apoderado de las tripulaciones obligándoles a ingerir el condumio en un estado más allá de lo tolerable

Calamidades sin cuento abrazarían a estos famélicos marinos. Las fuerzas encontradas de la adversidad y la inabarcable presencia de un océano tan profundo y dilatado como el Pacifico, con una inmensidad parecida a la de la eternidad y huérfanos de cualquier posible asistencia, da la medida de la altura y coraje de aquellas gentes. Cuentan las crónicas del veneciano Antonio Pigafetta, embarcado en la expedición como cartógrafo y observador astronómico, que la hambruna se había apoderado de las tripulaciones obligándoles a ingerir el condumio en un estado más allá de lo tolerable. La busca y captura de roedores se convirtió en un deporte con reglamento incluido.

A modo de conclusión, Elcano daría la primera vuelta al mundo documentada y en un único viaje. Magallanes y Enrique de Malaca podrían haber circunnavegado antes el mundo en varios viajes, aunque no hay pruebas fehacientes que lo atestigüen.

La paradoja de toda esta historia es que podría haber ocurrido que Enrique de Malaca –el esclavo de Magallanes–, fuera el primer hombre en dar la vuelta al mundo si aceptamos que la historia oficial tiene un pasado muy corto y cierta tendencia a adulterar las verdades. Este hombre fue hecho cautivo en la misma isla en la que la expedición, años después, se detuvo a hacer aguada y recoger provisiones. Unos años antes Magallanes lo habría comprado allí mismo.

Esta exploración extrema nos recuerda que entre todos hicimos más grande el mundo, mientras la humanidad asistía atónita al descubrimiento de su ilimitada ignorancia.

Alma, Corazón, Vida

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