pOR ESO NO ADELGAZAS

Los 6 peores errores que te impiden bajar de peso: esto es lo que haces mal

Te pasas el día comiendo lechuga, pavo y piña y no adelgazas ni de broma. De perder algo ha sido tiempo y dinero y estás a punto de tirar la toalla. Pero ¡eh! puedes conseguirlo, sólo evita hacer esto

Foto: No, no está rota y cabrearte con la báscula no va a servir de nada. (iStock)
No, no está rota y cabrearte con la báscula no va a servir de nada. (iStock)

Casi todos hemos estado a dieta en algún momento, pero la falta de constancia, de fuerza de voluntad, de tiempo, de esperanza o llámalo equis, nos ha condenado a no adelgazar nada o recuperar los pocos kilos perdidos en un santiamén. 'Pues Futanita de tal hizo ese régimen y buah, ¡adelgazó como 12 kilos!'. Genial, felicidades para ella pero ¿y a ti por qué no te funciona?

Olvídate de excusas del calibre 'es que a mi me engorda la lechuga' o 'lo que pasa es que estoy haciendo músculo y por eso no bajo de volumen aún'. La dieta no te ha servido de nada y si has perdido algo es tiempo y dinero en productos adelgazantes y en seguir los valiosos consejos de la gente que sí está adelgazando (muchas veces sin tan siquiera quererlo, bravo).

Probablemente es que lo estés haciendo mal y hayas cometido algunos de los seis terribles fallos que la doctora Sally Norton ha recopilado en el Daily Mail para que conozcas de una vez por todas por qué tu dieta no está funcionando.

Es circunstancial, no un hábito

Para ti hacer dieta es cambiar el chóped por el pavo pero solo un ratito, y esto no funciona así. Tienes que concienciarte de la importancia de cambiar tus hábitos alimenticios: “Ponerse a dieta es una solución rápida que puede funcionar en el corto plazo, pero así no haces frente a las verdaderas razones por las que engordas”, comenta la especialista en nutrición y dietética.

Si tu dieta supone un cambio importante en tu forma de comer, así como en el tipo de alimentos que suelen ocupar tu menú semanal, los kilos que quieres perder se terminarán haciendo más fuertes a largo plazo. En cuanto dejes de comer lo que establece el régimen escogido recuperarás en menos que canta un gallo el peso que habías perdido (e incluso más).

“En lugar de pensar en lo que comes, piensa en cuándo, dónde y por qué lo comes”, explica Norton quien recomienda hacer un ejercicio mental para averiguar cuál o cuáles son los hábitos alimenticios que tenemos y que nos impiden adelgazar. Por ejemplo, si en tu casa le das a la fruta y la verdura pero no dejas de engordar, quizás tu perdición esté siendo la máquina expendedora del trabajo o el tapeo que haces por las tardes. A veces un gesto tan simple como reducir de dos a una cucharada de azúcar en tu café diario puede resultar mucho más efectivo que pasarte a la sacarina durante el mes que hagas dieta.

Vives en un permanente vaivén de pesos. Basta ya. (iStock)
Vives en un permanente vaivén de pesos. Basta ya. (iStock)

No tienes 20 años

A medida que envejecemos perdemos masa muscular. Se llama sarcopenia y se traduce en que con el paso de los años podemos llegar a perder alrededor de un 8% por década. “Esto hace que se reduzca nuestro metabolismo y puede hacer más difícil que consigamos perder peso”, comenta la doctora.

“Las mujeres adultas, en particular, no se dan cuenta de que por mucho que vayan al gimnasio si no comen lo adecuado no perderán kilos ni volumen”, continúa Norton. Pensamos en las proteínas como algo que nos hace engordar, pero en realidad aumentar su consumo y acompañarlo de ejercicio es la única forma de tonificar los músculos y conseguir una figura más esbelta. Pero claro, no es magia: ármate de paciencia y trabaja duro.

No duermes lo suficiente

El sueño puede tener mucha más influencia en lo que pesas de lo que crees. Varias investigaciones han demostrado que dormir mal una noche hace que al día siguiente consumamos muchas más calorías, especialmente alimentos grasos y con altos niveles de azúcar, para conseguir un impulso de energía.

Sentirnos agotados también influye en nuestro estado de ánimo: nos sentimos tristes, cansados y desanimados y esto afecta a nuestra fuerza de voluntad que se toma el día libre para dormitar por las esquinas. Dormir las horas suficientes y sentirnos llenos de energía impulsará la pérdida de peso y ayudará a que seamos capaces de no saltarnos la dieta.

En lugar de pensar en lo que comes, piensa en cuándo, dónde y por qué lo comes

Comida saludable, pero envasada

“Con tanta gente intentando comer más sano, las compañías de alimentos y comercializadores han tomado buena nota y lo han utilizado para hacer sus productos más atractivos etiquetándolos como si fuesen alternativas saludables. Esto está muy bien cuando sí lo son, pero muy a menudo la terminología o las imágenes que ponen para que creamos que son productos súper sanos no son más que un engaño”, advierte Norton.

Las barritas de muesli, algunos zumos de frutas, determinados cereales o ensaladas bañadas en sabrosas salsas, en realidad pueden estar llenos de azúcares y calorías extra. El problema es que, como han demostrado varios estudios de mercado, cuando pensamos que algo es sano tendemos a comer más cantidad, y ante estas engañifas no es una buena idea. Cuando vayas a hacer la compra evita dejarte llevar por las fotos y eslóganes saludables y procura consumir productos frescos que tu mismo cocines y no alimentos envasados y procesados.

Vives estresado

Cuando estamos nerviosos y tensos nuestro cuerpo nos pide consumir más alimentos grasos y azucarados porque éstos activan las zonas de placer de nuestro cerebro y nos hacen sentir mejor. No sólo eso, el cortisol, una de nuestras hormonas del estrés, es uno de los culpables de que acumles grasas porque impulsa el aumento del peso alrededor de nuestra cintura…

“Sé que eliminar el estrés de nuestras vidas por completo es casi un caso imposible, pero llevar a cabo simples hábitos que ayuden a minimizar los niveles de estrés podrían ser la clave para ayudarnos a bajar de peso”, explica la doctora.

No hay que torturarse sino asumir que tienes que cambiar tu estilo de vida para siempre y no solo unos días. (iStock)
No hay que torturarse sino asumir que tienes que cambiar tu estilo de vida para siempre y no solo unos días. (iStock)

Las dietas rápidas no funcionan

“Lo he visto una y otra vez”, relata Norton, “mujeres y hombres que se hacen la cirugía a la desesperada para bajar de peso después de haber hecho durante años una dieta detrás de otra. Cada vez que fallan con otro régimen de choque o solución rápida, terminan sintiéndose deprimidos y decepcionados consigo mismos como si fuese culpa suya y su fuerza de voluntad les defraudase otra vez... Lo digo siempre: las dietas milagrosas simplemente no funcionan”.

La pérdida de peso duradera no suele pasar de la noche a la mañana. Adelgazar unos kilos y no recuperarlos al poco tiempo es algo que implica tiempo, esfuerzo y trabajo duro, pero, especialmente, un cambio en tus hábitos y tu mentalidad. “Recuerda, adelgazar es un maratón, no un sprint”, sentencia.

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