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Las reglas que debes seguir cuando vas al servicio (en la oficina)
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NORMAS BÁSICAS DE COMPORTAMIENTO

Las reglas que debes seguir cuando vas al servicio (en la oficina)

Teniendo en cuenta que pasamos como poco ocho horas en la oficina visitar el baño es obligatorio. Y si no somos aseados estaremos fastidiando a todos nuestros colegas

Foto: No debemos pensar que el baño del trabajo es como el de nuestra casa. (iStock)
No debemos pensar que el baño del trabajo es como el de nuestra casa. (iStock)

Los baños públicos son uno de esos sitios en los que deberíamos comportarnos con más decoro, aunque ocurra todo lo contrario. Es cierto que son unos espacios un tanto peculiares porque en ellos conviven nuestros hábitos más íntimos con los de otras personas, muy a menudo desconocidas. Esto no debería significar, sin embargo, que podamos actuar como nos dé la gana y sin el mínimo comportamiento de civismo, que cabría esperar de cualquier persona preparada para vivir en sociedad. No solo por el mero hecho de actuar de forma civilizada, sino también pensando en nosotros mismos y nuestra salud. En Thought Catalog señalan una serie de comportamientos que deberíamos seguir en el aseo de nuestra oficina.

Tirar de la cadena y dejar la taza en condiciones

Este consejo quizá no debería aparecer, pero tal y como se encuentran muchos baños públicos es posible que sea conveniente recordarlo. No es necesario dejarlo como los chorros del oro, pero al menos que el próximo pueda utilizarlo sin temer por su salud o muriéndose del asco.

No obsesionarle con la suciedad

Si el baño no está en buenas condiciones, toda precaución es poca, pero si aparantemente no está en mal estado, quizá no sea necesario abrir los pomos protegiéndose la mano con el papel o encender el grifo con un codo, este tipo de comportamientos rozan lo obsesivo. Nuestra pantalla del móvil tiene más gérmenes y nunca nos preocupamos por ello.

No convierta el momento en una conversación

A nadie le gusta hablar en ese tipo de situaciones, por lo que no es necesario ni conveniente abrir un tema de diálogo. Simplemente es suficiente, si la persona está en el urinario, saludar educadamente y cada cual a su tarea.

No recrearse

Al baño se va a lo que se va, por lo que quizá no sea el mejor momento para ponerse a leer el periódico o revisar todos los correos. Quizá en casa sea, hasta cierto punto, algo normal, pero en el servicio de la oficinadebe evitarse. Nunca sabemos quién ha estado antes o lo que ha hecho y no conviene olvidar que es posible que alguien esté esperando a entrar.

Cuidado con la corbata, la chaqueta, etc

A nadie le gusta mancharse y menos aún en un baño público, por lo que debemos tener la máxima precaución para no ensuciar nuestra vestimenta. Especialmente a la hora de bajarnos los pantalones, procuremos no mancharlos con el suelo, que lo más normal es que no esté del todo limpio.

Evita el último váter

Lo mejor va a ser olvidarse de todas aquellas veces en las que se ha pensado que la mejor idea pasa por entrar en el último baño, puesto que a nadie se le va a ocurrir ir a un servicio tan alejado. La idea tiene su lógica, su único problema es que ese pensamiento lo comparten muchas personas y, al final, este es el más utilizado de todos. Algo parecido es lo que puede ocurrir con los servicios de las últimas plantas de los edificios.

No tirar el chicle al váter o urinario

Muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta, pero un chicle puede quedarse pegado en todo tipo de superficies y alguien tendrá que quitarlo. Los trabajadores de limpieza son un perfil profesional que pasa desapercibido y del que, en muchas ocasiones, no tenemos en cuenta su importante labor. Al igual que a nosotros no nos gustaría que nos molestaran en el trabajo, tampoco a ellos y no nos cuesta nada facilitarles su trabajo. Este mismo consejo puede aplicarse a cualquier tipo de residuo, puesto que no supone ningún esfuerzo tirar de la cadena o, simplementeno dejar el papel higiénico por el suelo.

Sé discreto

A nadie le interesa lo que vas a hacer en el baño y esto mismo ocurre dentro de los servicios. No es necesario silbar, tararear, hacer ruidos, respirar escandalosamente, etc. Tal y como aparece al comienzo del artículo, lo que cada uno haga en el baño pertenece a su ámbito más privado, tanto en nuestro caso, como en el del resto de las personas. Siempre es recomendable seguir las normas básicas de comportamiento.

Los baños públicos son uno de esos sitios en los que deberíamos comportarnos con más decoro, aunque ocurra todo lo contrario. Es cierto que son unos espacios un tanto peculiares porque en ellos conviven nuestros hábitos más íntimos con los de otras personas, muy a menudo desconocidas. Esto no debería significar, sin embargo, que podamos actuar como nos dé la gana y sin el mínimo comportamiento de civismo, que cabría esperar de cualquier persona preparada para vivir en sociedad. No solo por el mero hecho de actuar de forma civilizada, sino también pensando en nosotros mismos y nuestra salud. En Thought Catalog señalan una serie de comportamientos que deberíamos seguir en el aseo de nuestra oficina.

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