Entrevista con Pablo Boixeda

Este joven ha sido el mejor alumno de matemáticas de Cambridge, y es español

Con apenas 23 años, ha conseguido una distinción que sólo matemáticos del más alto nivel han logrado. A punto de empezar su doctorado en Boston, 'El Confidencial' habla con el madrileño

Foto: Pablo Boixeda durante su graduación en Cambridge. (Imagen cedida por Pablo Boixeda)
Pablo Boixeda durante su graduación en Cambridge. (Imagen cedida por Pablo Boixeda)

Apenas tiene 23 años y ha ganado importantes premios como la mención de honor en las Olimpiadas Internacionales de las Matemáticas (OIM) en 2010 y una medalla de bronce en las organizadas al año siguiente en Ámsterdam, “aunque estuve a punto de conseguir la de plata”, comenta un poco apenado Pablo Boixeda en una entrevista con El Confidencial. Ahora acaba de ser elegido mejor alumno de la Universidad de Matemáticas de Cambrigde 2015, distinción que en su momento recibieron importantes personalidades como Michael Faraday o el descubridor del electrón J.J.Thomson.

Este premio es el resultado de haber conseguido las mejores notas en seis pruebas –en años anteriores eran cuatro– de tres horas de duración en las que los 250 alumnos de su especialidad tuvieron que enfrentarse a la resolución de problemas matemáticos y a la demostración complejos teoremas. “Además de tener capacidades matemáticas se necesitan muchas horas de estudio”, explica Boixeda: “Debes tener ganas de esforzarte, saber que vas a enfrentarte a gente muy, muy buena e intentar ser el mejor”.

Una universidad a su medida

“El día a día es bastante normal: ir a clases y estudiar. Lo que tiene de especial estudiar la carrera en Cambridge son las supervisions que se ofrecen desde primero a tercero –en cuarto, el último año, ya no las hay– que son clases de dos personas con un profesor en las que se habla sobre problemas matemáticos, cómo los hemos resuelto o cómo deberíamos hacerlo, materias relacionadas con el curso que estás dando pero a un nivel un poco más avanzado, etc.”

Claro que para poder acudir a estas clases exclusivas tienen que hacer previamente una serie de entre 10 y 20 problemas de diferente dificultad que les mandan en cada asignatura. “Se discute sobre las matemáticas de manera más personalizada con los profesores o con doctorandos, dependiendo, y ahí es donde verdaderamente entiendes todo lo que estás aprendiendo”, explica Boixeda.

Disfruto las matemáticas. Si simplemente estudiase por conseguir algún tipo de premio sin ninguna otra motivación, me pegaría un tiro

En el campus, en el que residen los 15.000 estudiantes de la universidad, hay diferentes comedores donde van a almorzar pero también pueden acudir a unas cenas exclusivas a las que deben ir trajeados y ataviados con una toga característica de los miembros de Cambridge: “Es una cena más formal en la que además de los alumnos están los profesores. Se trata de una oportunidad para encontrarte y charlar con gente muy interesante. Para mí es el momento en el que te das cuenta de que estás en una burbuja porque Cambridge es un poco over the top en algunas cosas como estas”.

Edificio de la facultad de matemáticas de Cambridge. (Imagen cedida por Pablo Boixeda)
Edificio de la facultad de matemáticas de Cambridge. (Imagen cedida por Pablo Boixeda)

Un sistema educativo diferente y eficiente

“Lo importante en Cambridge no son estas formalidades sino que vives en la universidad: te levantas allí, comes, cenas, vas a clase, duermes… Siempre estás rodeado de gente que está estudiando o dando clases y muchas veces aprendes cosas realmente interesantes de la carrera de tus interacciones con otras personas del campus”, comenta Boixeda.

Para él lo importante de este sistema educativo es “poder acercarte al profesor” y hablar con ellos personalmente para resolver dudas académicas en cualquier momento. “Los ves muy a menudo en el campus, en las cenas o en las supervisions y hablas de una manera más distendida y directa”, destaca el joven matemático.

“En Inglaterra es muy fácil estar cerca del profesor mientras que en la educación universitaria española vas a clase, te enseñan lo que sea y luego te vas a casa y se te olvida la universidad hasta dentro de 12 horas o las que sean. En mi opinión es una relación un poco más distante y a mí me parece importante que si tienes alguna duda puedas preguntarle directamente al profesor y éste te pueda ayudar y motivar”, resume.

El disfrute de estudiar

Ceremonia en la que se leen los resultados de los exámenes de matemáticas de cambridge. (imagen cedida por pablo boixeda)
Ceremonia en la que se leen los resultados de los exámenes de matemáticas de cambridge. (imagen cedida por pablo boixeda)

“En primero le dedicaba cinco horas después de las clases pero en tercero y en cuarto me llevaba todo el día: le dedicaba 10 o 12 horas de lunes a sábado y algunos domingos también”, comenta. Pero para él dedicar su vida casi íntegramente a su carrera profesional no es ningún suplicio: “A mi estudiar matemáticas no me cuesta, yo lo disfruto. Por eso me resulta fácil. Si simplemente estudiase por conseguir algún tipo de premio sin ninguna otra motivación me pegaría un tiro”.

No obstante, Boixeda asegura que los estudiantes de élite de la Universidad de Cambridge son gente normal: “El fin de semana hacemos planes igual que se hacen en cualquier parte y si te organizas bien hay tiempo para todo”, indica. “La ventaja que tiene vivir en Inglaterra es que si sales por la noche solo es hasta las dos de la mañana, no hasta las siete como en España”, comenta entre risas destacando que los horarios ingleses permiten salir un jueves y, como después duermes al menos seis horas, “el viernes sobrevives”.

En la universidad hay muchos ingleses pero también muchos extranjeros de todo el mundo, aunque pocos de su misma nacionalidad: “He conocido a unos pocos españoles que han venido a estudiar matemáticas el cuarto año –es decir, a hacer el máster– y algunos erasmus de otras carreras”, comenta y añade que “sí que hay muchos españoles trabajando por comercios de la zona porque los ves en la ciudad”.

Una infancia entre números

A punto de comenzar su doctorado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) de Boston –en el que el objetivo es demostrar un teorema que no haya podido explicar nadie antes y escribir una tesis doctoral sobre ese tema–, el genio de las matemáticas cuenta, tal y como cabría esperar, que esta afición le viene desde bien pequeño: “Todo empezó en el colegio con un profesor que me animó a apuntarme a concursos de matemáticas. Cuando tenía 10 años Albrecht Hess –nombre del mencionado docente– nos daba clases extra de matemáticas y yo me apunté porque vi un mundo que me parecía francamente fascinante”, asegura el joven.

La ventaja que tiene vivir en Inglaterra es que si sales por la noche sólo es hasta las dos de la mañana, no hasta las siete como en España

“Se supone que mi colegio –el Colegio Alemán de Madrid– es famoso por los idiomas y asignaturas de letras, pero este profesor ha hecho lo posible para que la gente se interese y practique las matemáticas”, comenta orgulloso.

Una vez acabe el doctorado, a Boixeda le gustaría dedicarse a la investigación. “Aunque todo es posible, volver a España como catedrático en matemáticas o así lo veo difícil”, se sincera: “Idealmente acabaré en Cambridge o en otro destino europeo estudiando pero depende de las opciones que surjan”.

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