¿Por qué no te callas?

Las 10 frases que jamás debes decir a tu pareja

La comunicación es fundamental para que una relación funcione, pero debes tener cuidado con las palabras que utilizas. Deja de ser un bocachancla y, en cuestiones de amor, córtate un pelo al hablar

Foto: No se trata del tono que uses, sino de las palabras. Ojito porque las consecuencias de un comentario inapropiado pueden ser irreversibles. (iStock)
No se trata del tono que uses, sino de las palabras. Ojito porque las consecuencias de un comentario inapropiado pueden ser irreversibles. (iStock)

‘No, no, si nosotros nos llevamos fenomenal. Nos respetamos mil y lo hablamos todo’. Ya, pero seguro que en algún momento de tu idílica relación te has ido de la lengua y has soltado alguna que otra frase hecha que ha convertido el cuento de hadas en una pesadilla sin salida.

Te crees que estás haciendo una simple apreciación sobre algo que ha dicho o hecho, pero tus palabras están haciendo que tu pareja se sienta incómoda, y lo sabes. Sin saber cómo, te has metido en un berenjenal del que te va a ser difícil salir y lo peor es que, a medio y largo plazo, puede que estos errores acaben destrozando tu relación. Ten cuidado porque, como dice Brittany Wong en el Huffington Post, “algunas cosas dichas en el calor del momento pueden ser irreversibles”.  

Tampoco te alarmes, es normal tener conflictos con la pareja de vez en cuando. Pero si quieres evitar que las broncas surjan por meros malentendidos al comunicaros, ya puedes ir dejando de utilizar algunas expresiones que pueden hacer saltar las tensiones solo con pronunciarlas. Estas son las diez frases que nunca debes decir a la persona que amas. Jamás.

No sois Pimpinela ni esto es un karaoke. En la vida real cuida tu lenguaje. (Corbis)
No sois Pimpinela ni esto es un karaoke. En la vida real cuida tu lenguaje. (Corbis)

1. Frases que empiecen por ‘siempre’ o ‘nunca’

“No hay posibilidades de tener una conversación productiva si os hacéis acusaciones tajantes el uno al otro”, explica la terapeuta familiar especializada en relaciones de pareja Virginia Gilbert.  Al utilizarlas lo único que conseguimos es que la otra persona se ponga a la defensiva y pase totalmente de escuchar lo que queríamos decirle.

“Es importante mantener el enfoque de la charla en tus necesidades en lugar de señalar los defectos de tu pareja para ofrecer la oportunidad de que haga un cambio positivo en su forma de actuar”, continúa Gilbert. Sustituye los ‘nunca me dices que estoy guapa’ por ‘me gustaría que de vez en cuando te fijases en que me he emperifollado’.

2. ¿Desde cuándo te gusta hacer…?

“Las relaciones sanas y duraderas implican que las dos personas sean capaces de crecer juntas”, incide Wong. Está claro que con el paso del tiempo vamos cambiando y pueden empezar a surgir nuevos intereses. No, no tienes por qué buscar un motivo oculto en que a tu pareja de pronto le guste el cine coreano, quizás simplemente es que no lo conocía antes.

Del mismo modo que no deberíamos alertarnos porque decida dejarse barba o cambie casi toda la ropa de su armario, no debemos sentirnos amenazados porque renueve sus aficiones: “El desarrollo de un nuevo interés no es una amenaza para su relación, pero negarse a aceptarlo o tratar de evitar que él o ella desarrollen esta faceta sí lo es”, comenta la abogada especialista en divorcios Christina Pesoli. “Si estás con alguien que nunca intenta nada nuevo, con el tiempo tu relación acabará siendo de lo más rancia”, insiste Pesolini, quien recomienda encarecidamente buscar nuevos pasatiempos para reavivar la pasión.

3. ¡Estás exagerando!

Parecidísima al ‘estás sacando las cosas de quicio’, los ‘no te pongas a la defensiva’ o el molesto imperativo ‘haz el favor de calmarte’.

Reprimir los sentimientos de tu pareja y hacerla pasar por loca, aunque desde tu punto de vista haya podido perder el norte en sus acusaciones o pensamientos, tan sólo hará que se ponga a la defensiva y, peor aún, que prefiera no volver a decirte nada por puro orgullo o por la pereza infinita que le da tener que volver a defender sus argumentos sin que la acuses de loca.

'¡Pero cómo que has dejado tu trabajo para montar un tienda de chuches en Marina D'Or!'. Tranqui, cuida el tono y sé más comprensiva, mujer. (Corbis)
'¡Pero cómo que has dejado tu trabajo para montar un tienda de chuches en Marina D'Or!'. Tranqui, cuida el tono y sé más comprensiva, mujer. (Corbis)

4. Perdona, ¿qué me decías?

El arte de fingir que escuchas cuando no te estás enterando de nada es útil para reuniones de trabajo, comidas familiares o afrontar una charla con amistades cansinas, pero en pareja te la puedes jugar.

“Con el tiempo tu pareja pensará que no te interesa nada lo que te cuenta y hablar con alguien que no se preocupa un mínimo por lo que dices puede dañar la autoestima”, opina Pesolini. Si estás demasiado ocupado en tus propios pensamientos como para poder escuchar a la otra persona, quizás es que no te interesa demasiado lo que le pase. A la larga, acabará sintiendo lo mismo hacia tus cosas y cuando no tenga ni idea de qué le estabas contando, verás las risas.

5. Los ‘te lo dije’

Ya está el listo que todo lo sabe. Controla tus alardes de sabiduría máxima y procura no acusar a tu pareja de haber fracasado en algo aunque le hubieses sugerido previamente que podía no salirle bien.  

Si ya te molestaba que tus padres, cuando al ir a coger la caja de galletas subiéndote a la encimera de la cocina, resbalaras e impactaras a lo loco contra el suelo, te dijesen aquel devastador ‘te lo advertí’, ¿crees que a tu pareja le hace gracia que lo utilices contra ella? “A nadie le gusta que le traten como a un tonto: trata de empatizar y verás cómo mejora tu relación”, sentencia Marina Sbrochi, experta en relaciones sentimentales, así que evita dejar a la otra persona a la altura del betún. Aunque la idea fuese tan loca que cualquier persona con dos dedos de frente supiese que bien, bien, no iba a acabar.  

6. Esta noche no, cari

Pesoli opina que utilizar la excusa del ‘esta noche no’ y dejar que acabe convirtiéndose en la norma para hacer ver a tu pareja que no quieres mantener relaciones sexuales en un determinado momento, solo conduce a que poco a poco se canse y deje de sugerir que podríais practicar sexo. “La intimidad física es lo que hace que tu relación de pareja sea diferente a cualquiera de tus otras relaciones”, continua la experta, por lo que es recomendable esforzarse porque no se pierda.

No hay nada como la culpa combinada con un ultimátum sigiloso para drenar el amor y destrozar una relación

Explicar el motivo de por qué esa noche no (habéis cenado una lata de fabada, tienes la cabeza como un bombo por culpa de una reunión de trabajo o simplemente tienes un sueño atroz) y no negarse sin más puede ser la llave mágica para solucionar estos conflictos de alcoba y tratar de ponerles solución cuanto antes.

7. ¿Pero cómo se te ocurre hacer…?

“Tu objetivo debe ser apoyar a tu pareja y animarla durante los tiempos difíciles, no hacerle sentirse mal”, comenta la terapeuta matrimonial Becky Whetstone. Ojo, aunque verdaderamente haya hecho una locura o tome una actitud poco propia de su comportamiento habitual, los ataques personales como ‘¿pero cómo has sido tan estúpido?’, ‘si es que… eres igual que tu madre’ o ‘¿pero qué clase de padre hace algo así?’, solo conducen a las faltas de respeto, las descalificaciones y las discusiones sin sentido que harán que, aún por encima de haberla liado parda, tu pareja se sienta un fracaso total.  

8. No te creo

No es probable que haya momentos en los que sospeches que tu pareja no te está diciendo la verdad o está ocultándote algo, pero no te obsesiones ni dejes de confiar en ella desde el minuto cero. Si dudas, debes transmitir tu escepticismo y hacer notar que algo de lo que dice no te cuadra, pero no ponerte a la defensiva y decirle que no te crees la historia que te está contando.

Acusar a tu pareja de estar mintiendo y soltar un ‘no te creo’ en mitad de sus argumentos –por mucho que sean una trola– es contraproducente. Prueba con un ‘pues no me encaja muy bien la historia que me estás contando’ o ‘me da la sensación de que no me estás diciendo toda la verdad’ antes de montar un señor pollo.

La ha liado parda con el celo pero contrólate: no le digas que envuelve tan mal como su madre. (Corbis)
La ha liado parda con el celo pero contrólate: no le digas que envuelve tan mal como su madre. (Corbis)

9. Quiero el divorcio

A tope. Vamos a ver, sacar la artillería pesada en medio de una discusión diciéndole a tu pareja que la vas a dejar se traduce en el siguiente mensaje: tú ya tienes un pie fuera de la relación y la vas a abandonar en cualquier momento. ¿Y quién quiere estar en una relación así?

“En pocas palabras, esto es chantaje emocional”, explica Whetstone. Si lo que dices tiene un tono imperativo de ‘o haces lo que quiero o pagarás por ello y te voy a dejar’ –un ‘pues ahora me enfado y no respiro’ que dejan ver tu madurez en todo su esplendor– tu pareja se acabará cansando de tus amenazas y, por descontado, pronto dejará de creerse tu numerito y pasará a la filosofía de vida del ‘ya sabes dónde está la puerta, cariño’.

10. Drama total: ‘Si realmente me quisieras...’

Cuidado, terreno pantanoso. Tu pareja no debe sentirse presionada a hacer algo que él o ella no quiera solo para demostrar su amor por ti. “No hay nada como la culpa combinada con un ultimátum sigiloso para drenar el amor y destrozar una relación”, dice Gilbert, quien recomienda que en lugar de tratar de manipular a nuestra pareja seamos transparentes con lo que queremos: “Si dices que echas de menos pasar tiempo con él o ella y que te gustaría salir más a cenar o hacer planes juntos, estarás afrontando el problema de forma directa y sin confrontaciones”. Así aumentan las probabilidades de que lo haga por amor y no se sienta un rehén emocional.

Alma, Corazón, Vida

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