BUENO PARA TU SALUD, BUENO PARA TU CARTERA

Cómo ahorrar cuando sales de copas: los consejos ineludibles

¿Cuántas noches has salido de casa y has vuelto con la cartera completamente vacía? No nos engañemos, cuando bebemos todo nos parece más barato y nos da por invitar a cualquiera

Foto: En el momento en que entrecruzas los brazos para tomar tu copa es que ya has bebido demasiado. (Corbis)
En el momento en que entrecruzas los brazos para tomar tu copa es que ya has bebido demasiado. (Corbis)

Salir “a tomar algo” es una de las actividades favoritas de los españoles. Cañas, vermús, vinos, copas … Muchas veces la ingesta se nos va de las manos, algo que no es bueno para nuestra salud, ni para nuestro bolsillo.

Según un estudio de la EAE Business School, los españoles consumimos de media 118 litros de alcohol por habitante al año, lo que suponen 2,27 litros de alcohol a la semana o 590 cañas de cerveza al año. Y bebernos todo esto no nos sale barato: gastamos aproximadamente 3.200 millones de euros al año en alcohol, lo que implica un gasto medio de 684 euros por persona.  

¿Cuántas noches has salido de casa y has vuelto con la cartera completamente vacía? No nos engañemos, cuando bebemos todo nos parece más barato, nos da por invitar a cualquier desconocido, sacamos dinero del cajero como si dispensara cromos y tiramos de tarjeta en las discotecas como si tuviéramos la cuenta corriente de Bill Gates. Y así es imposible llegar a fin de mes.

Si sueles beber como si no hubiera un mañana, no tienes mesura, y temes por tu economía, debes leer esta guía para no arruinarte cuando sales de fiesta. Ya de paso, lograrás beber un poco menos, algo que tu cuerpo agradecerá enormemente.

1. Deja la tarjeta en casa

13.00 horas. Domingo. Resaca. Miras los movimientos de tu cuenta pues recuerdas que pagaste “alguna copa” con tarjeta. ¿Alguna copa? ¡Invitaste a tres amigos y dos desconocidos a copas de 8 euros! Definitivamente, salir con tarjeta es una malísima idea. Si no quieres arruinarte lleva sólo el dinero en efectivo que planees gastarte y cuando se acabe no tendrás más remedio que irte a casa. Seguro que no necesitas beber más. Tarjetas + alcohol = ruina.

2. Cena antes de salir

Si vas a salir a lo grande es mejor que cenes algo. Salir sin comer nada es una malísima idea pues el alcohol te sentará muchísimo peor y, además, te entrará hambre a mitad de la noche, y acabarás picando en los típicos puestos para borrachos que venden basura a precio de oro. Si has quedado tarde, come algo antes de salir de casa; si quedas pronto, no te olvides de pedir unas raciones o un bocadillo (más barato) en un bar de los de siempre, en el que no van a clavarte. Otra opción: queda con tus amigos en una casa antes de salir, tomad unas cervezas, y cenad algo. Ahorraréis un buen dinero.

Los cubos son una buena opción para beber barato, pero más barato es beber menos. (Reuters)
Los cubos son una buena opción para beber barato, pero más barato es beber menos. (Reuters)

3. Aprovecha las ofertas (pero con cabeza)

Desde el estallido de la crisis las ofertas han vuelto a la mayoría de bares: cubos, dos por uno, copas gemelas, hora feliz… Existen todo tipo de promociones con las que puedes ahorrar dinero, ahora bien, debes recordar que nadie da duros a cuatro pesetas. Las cadenas low cost, que tiran los precios de la cerveza a niveles insostenibles para cualquier hostelero independiente, te cobran cada mísero pincho. Como acabas picando, la cuenta puede acabar siendo más abultada que si fueras a un bar de siempre, en el que la caña es más cara pero te ponen unas tapas generosas. Además, ¿no prefieres dos cañas bien tiradas a tres sin apenas espuma? También debes tener cuidado con la calidad del alcohol que se sirve en oferta: el whisky de marca blanca puede garantizarte una resaca antológica.

4. Lleva la cuenta de lo que has bebido

Es muy complicado llevar la cuenta de lo que estás bebiendo, pero es la única manera de que la ingesta no se te vaya de las manos. Normalmente, a partir de la quinta caña –lo que se considera ingesta moderada– perdemos la noción de lo que nos estamos metiendo en el cuerpo. Por ello, si eres de esas personas que pierden el control con la bebida –y esto es, por desgracia, lo normal– apunta en un móvil o libreta todo lo que estás tomando. Así sabrás en qué te has gastado el dinero y podrás parar cuando veas, negro sobre blanco, que has bebido más de la cuenta.

5. Alterna el alcohol con agua

El agua debe ser tu aliado en cualquier noche de fiesta. No sólo es recomendable para evitar la deshidratación que conlleva el consumo de alcohol, además es gratis, y mientras estés bebiéndola no estarás gastando el dinero en otra bebida. Parece una chorrada, pero alternar cada caña o copa con un vaso de agua es la mejor manera de aligerar la resaca del día siguiente y la cuenta de la noche.

Pensábamos que iba a pagar Benjamín y se largó sin soltar un duro. (Efe)
Pensábamos que iba a pagar Benjamín y se largó sin soltar un duro. (Efe)

6. Paga tus consumiciones en el acto

Invitar a los amigos está muy bien, pero a nadie le hace mucha ilusión invitar a los desconocidos. Cuando sales de fiesta es habitual que te juntes con muchas personas y, si las consumiciones no se abonan en el acto, la cuenta empieza a abultarse. Y adivina quién va a pagarla: el último que quede en el local. Por olvido o jeta, mucha gente se va de los bares sin pagar lo que debe, y ningún camarero va a dejar una cuenta sin pagar si cree que la gente que no ha soltado prenda estaba contigo (aunque no les conozcas de nada). La mejor manera de evitar estas situaciones –tan incómodas como habituales– es pagar lo que bebas según lo pides. Así evitarás muchos problemas.

7. No pagues a última hora por entrar a un sitio que no conoces

3:30 AM. Han cerrado la mayoría de bares de copas. Sólo quedan abiertas unas cuantas discotecas, en las que hay que pagar por entrar. Estás a tope pero piénsatelo dos veces: ¿merece la pena ir? Puede que sí, puede que la pinchada mole, puede que conozcas a gente y puede que sea la noche de tu vida. Pero puede que no, probablemente te estén llevando a un garito infecto, con una cola de media hora para entrar, lleno de babosos y con las copas a 12 euros. ¿De verdad quieres acabar ahí la noche? Como siempre, lo mejor es fiarse de la gente que conoce la ciudad y sabe qué sitios merecen la pena. Si vas a ciegas, lo más probable es que te equivoques. Además, ¿realmente quieres seguir de fiesta? No hay nada peor que pagar por entrar en una discoteca para salir pasados 20 minutos porque no te tienes en pie. 

Alma, Corazón, Vida

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