¿puede ser excesiva la no violencia?

“Su sincero amigo”: la carta legendaria que Gandhi escribió a Hitler

La postura de Gandhi frente al nazismo ha sido criticada por muchos historiadores. El líder pacifista nunca fue un admirador de Hitler, pero se dirige a él de una forma sospechosamente amigable

Foto: Son dos de las figuras más importantes del siglo XX, pero por razones bien distintas.
Son dos de las figuras más importantes del siglo XX, pero por razones bien distintas.

En el verano de 1939 Europa se temía lo peor. La expansión del Tercer Reich era imparable: en sólo un año Hitler había tomado el control sobre Austria, la actual República Checa, Eslovaquia y parte de la actual Lituania. Todos sospechaban que el siguiente paso de Hitler sería la invasión de Polonia. Francia y Gran Bretaña se comprometieron a proteger esta, pero poco importó: el 1 de septiembre de 1939 Alemania invadió el país, dando comienzo a la Segunda Guerra Mundial.

Poco antes de que sucediera esto, el 23 de julio del mismo año, Mahatma Gandhi, que ya era un conocido líder pacifista –nueve años antes había liderado la marcha de la sal–, escribió una carta a Adolf Hitler para pedirle, en un tono sorprendemente respetuoso, que no iniciara una guerra.

La carta, tal como se expone en Bombay.
La carta, tal como se expone en Bombay.

Estas son las palabras textuales de Ghandi, tal como se pueden leer en la carta original que se conserva en Mani Bhavan, la casa de Bombay en la que vivió el líder independentista y que hoy alberga un museo sobre su figura. La misiva nunca llegó a manos del dictador alemán (fue interceptada por las autoridades británicas, que la hicieron pública muchos años después), aunque, de haberlo hecho, es poco probable que hubiera surtido el más mínimo efecto.

“Querido amigo,

Mis amigos me han estado insistiendo para que le escriba, por el bien de la humanidad. Pero me he resistido a su petición, debido a la sensación de que cualquier carta mía podría ser una impertinencia. Algo me dice que no debo ser tan calculador y que debo hacer mi petición porque en cualquier caso merecerá la pena.

Está claro que usted es hoy la única persona en el mundo que puede evitar una guerra que podría reducir a la humanidad a un estado salvaje. ¿Estará dispuesto a pagar ese precio por un propósito cualquiera por muy digno que le parezca? ¿Escuchará la llamada de quien ha evitado deliberadamente el método de la guerra no sin considerable éxito? De cualquier manera espero su perdón, si he cometido un error al dirigirme a usted.

A su disposición.

Su sincero amigo.

Gandhi.”

¿Una posición poco clara frente al fascismo?

La postura de Gandhi frente al fascismo y el nazismo ha sido criticada por muchos historiadores. No se puede decir que el líder pacifista fuera un admirador de Hitler, pero hoy en día la forma en que se dirige al genocida resulta demasiado amigable –algo que ha dado pie, incluso, a la grabación de una película que lleva por título Dear Friend Hitler–.

En mayo de 1940, de hecho, llegó a referirse al dictador en términos elogiosos: “No considero a Hitler un ser tan malo como parece o representa. Él está mostrando una capacidad increíble y parece estar consiguiendo victorias sin demasiado derramamiento de sangre”.

Gandhi siempre fue partidario de minimizar los daños sin organizar ningún tipo de resistencia violenta, lo que incluía llegar a un tratado de paz con la Alemania nazi, llegado el caso.

El apostol de la no violencia llegó a pedir a los judíos que se mantuvieran de brazos cruzados:

“Si fuera un judío nacido en Alemania y me ganara la vida allí, reclamaría a Alemania como mi hogar tanto como el más alto gentil alemán, y le retaría a dispararme o a arrojarme a una mazmorra; rechazaría ser expulsado o someterme a un tratamiento discriminatorio. Y para hacer esto no esperaría a que los otros judíos me acompañaran en mi resistencia pasiva, sino que tendría confianza en que el resto habrían de seguir mi ejemplo”.

Deben invitar a Hitler y Mussolini a que tomen todo lo que quieran y de sus países. Si ellos quieren ocupar sus casas, váyanse de ellas

Ya en plena guerra –el 24 de diciembre de 1940–, Gandhi volvió a escribir al Führer, en una carta mucho más larga, en la que le criticó de forma mucho más abierta, aunque con un tono, de nuevo, amigable:

“Espero que tenga usted el tiempo y el deseo de saber cómo considera sus actos una buena parte de la humanidad que vive bajo la influencia de esa doctrina de la amistad universal. Sus escritos y pronunciamientos y los de sus amigos y admiradores no dejan lugar a dudas de que muchos de sus actos son monstruosos e impropios de la dignidad humana, especialmente en la estimación de personas que, como yo, creen en la amistad universal. Me refiero a actos como la humillación de Checoslovaquia, la violación de Polonia y el hundimiento de Dinamarca. Soy consciente de que su visión de la vida considera virtuosos tales actos de expoliación. Pero desde la infancia se nos ha enseñado a verlos como actos degradantes para la humanidad. Por eso no podemos desear el éxito de sus armas”.

La postura no violenta de Gandhi era en ocasiones extrema. Después de que los nazis invadieran las Islas del Canal de la Mancha mandó este mensaje al pueblo británico:

“Dejen las armas, por cuanto estas no van a servir para salvarles a ustedes ni a la humanidad. Deben invitar a Hitler y Mussolini a que tomen todo lo que quieran y de sus países. Si ellos quieren ocupar sus casas, váyanse de ellas. Si no les permiten salir sacrifíquense, pero siempre rehúsen rendirles obediencia”.

Alma, Corazón, Vida

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