¿El futuro de los medicamentos para adelgazar?

El método definitivo para saciar el hambre y que no engordemos más

Te pones a dieta para y te prometes seguirla a rajatabla. Todo depende de tu fuerza de voluntad, pero por mucho que te reprimas las ganas de comer no cesan. La ciencia ha descubierto cómo frenarla
Foto: '¡Oh no! Ojalá no desease comerme este muslito y pudiese dejar de pasar hambre'. (iStock)
'¡Oh no! Ojalá no desease comerme este muslito y pudiese dejar de pasar hambre'. (iStock)

Está claro que para dejar de picar entre horas e ingerir solo lo que realmente necesitas lo importante es aprender a controlar tu apetito y tus ansias por comer, pero ¿y si pudieses dejar de tener un hambre mortal entre horas sin esfuerzo alguno?

Una reciente investigación publicada en la revista Nature Neuroscience ha descubierto cómo calmar nuestro apetito sin tener que hacer un esfuerzo mental por controlarte. Científicos de Harvard han identificado la red neuronal que controla el hambre y han descubierto cómo activar artificialmente la sensación de sentirnos llenos (incluso cuando no hemos comido nada).

Como comenta Fiona Macrae en el Daily Mail, gracias a este hallazgo “los ataques de hambre que echan por tierra muchas dietas pronto podrían quedarse en un mal recuerdo”. Olvídate de depender de tu fuerza de voluntad para seguir un régimen y conseguir no saltártelo. Adelgazar sin esfuerzo mental alguno podría ser posible. Tiempo al tiempo.

Por mucho que tu cerebro diga que todo bien, te seguirán rugiendo las tripas. (iStock)
Por mucho que tu cerebro diga que todo bien, te seguirán rugiendo las tripas. (iStock)

Todo está en tu cabeza

Los investigadores han detectado un grupo de neuronas en el hipotálamo que son las responsables de generar la sensación de hambre. Estas tan sólo representan un pequeño grupo dentro de los cientos de miles de millones de células que hay en el cerebro, pero son muy importantes.

Según los científicos, el control sobre este circuito neuronal, conocido como el melanoncortin 4 (MC4R), ayudaría a inhibir las ganas de comer haciéndonos sentir saciados. Al desactivar estas neuronas aumenta la sensación de hambre mientras que su presencia y actividad es capaz de matar el apetito.

Al menos así lo comprobaron sobre un grupo de ratones a los que modificaron genéticamente para liberar una proteína en el señalado grupo de neuronas pudiendo controlar los niveles de las mismas. Como explica el doctor Alastair Garfield, profesor de la Universidad de Edimburgo y coautor del estudio, “pese a que los roedores habían comido las suficientes calorías y estaban completamente saciados, cuando desactivamos estas células del cerebro empezaron a consumir vorazmente alimentos sin que tuvieran necesidad real de ingerir calorías”.

El problema es que es muy difícil elaborar un fármaco que actúe específicamente en un área del cerebro

Los experimentos llevados a cabo sugieren que estas neuronas funcionan como un freno sobre la alimentación y son esenciales para evitar comer en exceso. El doctor Bradford Lowell, autor principal del estudio, cree que “haber descubierto la identidad de estas ‘neuronas de la saciedad’ es la clave para establecer un plan sobre cómo regula el apetito nuestro cerebro”.

Más delgado y menos gruñón

Te pones a dieta para adelgazar y te prometes seguirla a rajatabla. Sabes que todo depende de tu fuerza de voluntad y estás seguro de que esta vez vas a conseguirlo, pero por mucho alimento bajo en calorías que comas a lo largo del día, la sensación de hambre no cesa y te pones de los nervios. Estás irascible y malhumorado y te vuelves algo insoportable para las personas que te rodean, pero tiene solución.  

Los resultados de este estudio también podrían ayudar a controlar la ansiedad que producen los estados de hambre permanente. En un segundo experimento, los científicos trataron de averiguar qué tipo de sentimiento generan las neuronas PVH MC4R cuando se activan (momento en el que actúan saciando el apetito).

Dieron a los roedores la opción de estar en dos habitáculos, uno de los cuales estaba iluminado por una potente luz láser que activaba las neuronas. “La mayor parte de los animales optaban por irse a este lado, lo que sugiere que les agradaba la sensación que estaban teniendo en sus cerebros”, comenta Macrae.

Así, los investigadores creen que las células no cortan el apetito originando sentimientos de náuseas, irritabilidad u otras sensaciones desagradables. “Al reducirse directamente el impulso del hambre, no se dieron lugar los sentimientos de malestar que a menudo ocurren cuando nos ponemos a dieta”, comenta Lowell.

Hay gente que cuando tiene hambre, pierde los estribos. (iStock)
Hay gente que cuando tiene hambre, pierde los estribos. (iStock)

¿Un fármaco para curar la obesidad?

Aunque los experimentos se realizaron en ratones, los investigadores británicos y estadounidenses que han llevado a cabo el estudio creen que sus resultados podrían conducir a una nueva droga para ayudar a las personas a hacer dieta y, lo que es más importante, controlar de un modo menos agresivo los problemas de sobrepeso.

“Mientras que los alimentos dietéticos, están diseñados para hacer que el consumidor se sienta lleno durante más tiempo, esto es un gran avance hacia un medicamento que podría alterar el deseo de nuestro cerebro hacia la comida”, comenta Oliver Wheaton en Metro.

Precisamente, la deficiencia en el receptor de la melanocortina 4 es la forma más común de obesidad monogénica identificada hasta ahora por lo que estos avances en su control podrían ser utilizados para el desarrollo de un tratamiento para esta enfermedad.

Al desactivar estas neuronas aumenta la sensación de hambre mientras que su presencia y actividad es capaz de matar el apetito

“Si pudiéramos diseñar una pastilla mágica que pudiese volar a través del cerebro llegando únicamente a estas células y activándolas, creo que veríamos los mismos efectos en los humanos que los analizados en ratones”, comenta Garfield, quien señala que “el problema es que es muy difícil elaborar un fármaco que actúe específicamente en un área del cerebro”.

Sin embargo, algunos expertos en alimentación y dietética han señalado que la sensación de hambre no es la raíz de los excesos con la comida. El doctor Matthew Capehorn opina que “a pesar de que los hallazgos podrían ayudar a acelerar la búsqueda de nuevos fármacos, estos medicamentos no ayudarán a controlar a aquellas personas que pican entre horas por comodidad por aburrimiento”. Además, esta técnica sólo engaña al cerebro para que piense que está lleno pero el estómago seguirá estando vacío y ansioso por recibir comida.

“La única manera de abordar realmente por qué a veces nos comemos cuando no estamos realmente hambrientos es identificar las razones por las que lo hacemos y enseñar técnicas de cambio de comportamiento a los individuos para que puedan acabar con estos hábitos”, resume Lowell.

Alma, Corazón, Vida

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