EN ESPAÑA HAY 78 CENTROS AUTORIZADOS

IB, el caro y exigente programa que está cambiando la educación

A finales de los años 60 se fundó el Bachillerato Internacional. Hoy, es uno de los programas más importantes a escala mundial, y cada vez más centros españoles apuestan por su defensa de la calidad
Foto: Grupos pequeños pero contacto continuo con experiencias de estudiantes de otros países son dos de las marcas de identidad del IB. (Corbis)
Grupos pequeños pero contacto continuo con experiencias de estudiantes de otros países son dos de las marcas de identidad del IB. (Corbis)

Poco podían imaginar los miembros de la Organización del Bachillerato Internacional que en 1968 fundaron dicho programa en Ginebra (Suiza) que casi medio siglo después su sueño de llevar a cabo un programa de calidad para estudiantes de entre 16 y 19 años llegaría a 141 países y más de un millón de alumnos. En España, actualmente 78 colegios de todas las comunidades españolas –excepto Extremadura y Ceuta y Melilla– ofrecen dicho programa, que ya no se circunscribe únicamente a la etapa de Bachillerato, sino que puede cursarse desde los 3 años. Además, se acaba de implantar un programa de Formación Profesional con el objetivo de facilitar la movilidad internacional y enseñar al alumno a trabajar en contextos globales, dos de las señas de identidad del Programa del Diploma.

“Lo más importante es la adquisición de competencias, en el sentido de que los alumnos aprenden la técnica de resolución de problemas y fomenta el pensamiento crítico en un contexto siempre global”, explica a El Confidencial Maripé Menéndez, directora en España del Bachillerato Internacional. Ese carácter internacional es una de sus principales bazas: no sólo el programa permite el acceso a las universidades de todo el mundo al estar reconocido de forma global, sino que el aprendizaje de idiomas y la colaboración con otros países (los centros adscritos colaboran constantemente entre sí) forman parte del día a día de los estudiantes.

España puede estar orgullosa en su implantación del Bachillerato: tiene una tasa de aprobados del 81,14%, 8,5 puntos más que la media mundial

“Los alumnos trabajan un perfil de la comunidad de aprendizaje de IB que los hace distintos”, explica Menéndez. “Son indagadores, porque realizan un trabajo de investigación importante”, algo que se traduce en la monografía que los estudiantes deben llevar a cabo durante su bachillerato y que es una especie de tesina. Están sometidos a una rigurosa política de honestidad académica, y además, deben llevar a cabo proyectos de iniciativa social fuera del aula en la asignatura de CAS, Creatividad, Acción y Servicio. Es un programa exigente para el alumno y riguroso con la formación y evaluación de los profesores.

También caro: independientemente de si el colegio esté subvencionado o no, el programa del Diploma puede rondar los 7.490 euros anuales, como indica la propia página del IB. La organización, una fundación sin ánimo de lucro, ha ocupado así la demanda de educación de calidad que los distintos países no han querido, o podido, implantar: una fundación marca, así, el paso de los tiempos educativos. 

El Bachillerato Internacional en privados y públicos

Como explica Julio Fernández, director del Programa en el Instituto de Enseñanza Superior Lancia (León) y defensor entusiasta del mismo, la relación entre alumno y profesor forma parte de un círculo virtuoso: “Es muy diferente al Bachillerato nacional, porque la metodología no es la misma, la carga académica y lectiva es mucho mayor, las horas de laboratorio se incrementan exponencialmente…” Uno de los centros que lo ha implantado recientemente es el Colegio San Patricio en La Moraleja, donde su directora Sonsoles Castellano, califica “unos excelentes resultados” las calificaciones obtenidas por la promoción que ha cursado el Programa: “Aprobaron el 100% de los alumnos, y la media que obtuvieron fue de dos puntos por encima de la media de los colegios del mundo”.

El Colegio San Patricio implantó el programa hace tres años, y los resultados han sido excelentes.
El Colegio San Patricio implantó el programa hace tres años, y los resultados han sido excelentes.

“El objetivo fundamental es formar estudiantes con mentalidad abierta y muy internacional, que sean conscientes de la condición que les une como seres humanos y de la responsabilidad que comparten para crear un mundo mejor y más pacífico”, explica Castellano, a la sazón presidenta de la Fundación San Patricio. “El medio para lograrlo es dar otro sentido al aprendizaje de los alumnos que parte del cuestionamiento ante todo lo que ha de aprender. Además de plantear el currículo de una forma muy diferente, con distintos niveles en cada materia”. Así, se puede elegir entre dos niveles de asignaturas como Inglés, Filosofía, Matemáticas, Química o Biología que permiten que un estudiante tenga un conocimiento más o menos profundo de una asignatura sin tener que renunciar completamente a cursarlas.

Al profesor le exige mucho porque no es la típica clase en la que se hacen unos ejercicios para rellenar, sino que se propone un tema para que participen unos y otros, es algo más vivo y dinámico

España puede estar orgullosa en su implantación del Bachillerato: tiene una tasa de aprobados del 81,14%, 8,5 puntos más que la media mundial, que se encuentra en el 72,64%. La nota media es de 30,12, frente a 29,81 global. Entre otros éxitos del programa se encuentra, al igual que ocurre con los exámenes de Cambridge, su homologación internacional. Como recuerda Menéndez, todos los exámenes se realizan el mismo día con las mismas preguntas; tan sólo cambian los distintos husos horarios. “Todos los centros son iguales”, recuerda. “Hemos intentado unir los intereses de todos, compartiendo metodología sin importar qué institución está detrás, y eso es muy importante para la mejora del sistema educativo”.

Uno de los casos más evidentes es el de Ecuador, donde el IB ha sido adoptado en los colegios de educación secundaria públicos, donde “el país decide que es más razonable y barato implantar este modelo educativo que desde hace 45 años proporciona las competencias que se exigen para trabajar en un mundo globalizado”. También Japón, donde el IB se ha implantado en 200 colegios con el objetivo de que “empresas e industrias puedan garantizar sus propios recursos en una economía globalizada”. Alemania, Finlandia, Dinamarca o Reino Unido son otros países con centros públicos donde se cursa el IB.

IB, el caro y exigente programa que está cambiando la educación

Actualmente, 26 de los 78 colegios que en España forman parte de este programa son públicos. Uno de ellos es el IES Lancia, uno de los cinco centros en Castilla y León que ofertan el Programa del Diploma. Al contrario de lo que ocurría con el San Patricio y otros centros privados, la Junta de Castilla y León financia dicho programa, pero tan sólo 20 plazas, lo que provoca que haya que llevar a cabo una selección. “Si hay más interesados que plazas, hay que mirar el expediente”, explica Fernández. Las clases se llevan a cabo con grupos pequeños; por ejemplo, en dicho centro, el número de alumnos por aula es de 15 y 16 (el máximo son 20).

El de la adopción por parte del centro no ha sido un proceso fácil, reconoce, pero sí más reconfortante para el profesor. “Al profesor le exige mucho porque no es la típica clase en la que se hacen unos ejercicios para rellenar, sino que se propone un tema para que participen unos y otros, es algo más vivo y dinámico…”, explica. Esto influye en la motivación del alumnado: “Los chicos son gente muy dedicada, animosa y metódica. Todo les parece poco”. Incluso las 40 horas docentes semanales que, en comparación con las 30 habituales, se exigen al estudiante.

¿Un futuro para la educación?

Independientemente de los éxitos que el programa ha conseguido, lo que parece fuera de duda es que algunos de sus preceptos se encuentran en la línea de lo que la sociedad y el trabajo moderno exigen, como es la internacionalización, el desarrollo de competencias o la capacidad de investigación. “Es un modelo más de futuro entre los muchos que puede haber”, responde Menéndez cuando se le pregunta si este Bachillerato marcará la pauta en el futuro. “El cambio hay que hacerlo, no porque lo diga PISA, sino porque necesitamos generar recursos humanos en nuestro país que sean capaces de trabajar de forma competitiva en los distintos lugares”.

Aunque algunos alumnos se quejan por el trabajo que hay que hacer, cuando hablan en público no dicen más que bondades, porque hay una gran diferencia con el Bachillerato normal

“Para nosotros está siendo un modelo de futuro, tratamos de que impregne toda la didáctica en el  modelo de aprendizaje del San Patricio, porque desarrolla las competencias que está pidiendo la sociedad”, añade por su parte Sonsoles Castellanos. Aunque el propio programa IB exige a los profesores unas horas de formación específica, la directora considera que el elemento diferenciador de su centro es el programa de formación de sus docentes, independientemente de que formen parte del programa o no, “en el que se da respuesta a los itinerarios de cada profesor, vinculados a su evaluación del desempeño”.

¿Cómo es, por lo tanto, un alumno que ha cursado el Bachillerato Internacional? Castellanos lo resume en “madurez académica y personal; interés por saber y por aprender; trabajar en equipo; conocimiento de sí mismos y del mundo que le rodea”. Por su parte, Fernández explica cómo antiguos alumnos han pasado por el centro y reconocen que están mucho mejor formados que sus compañeros en la universidad. “Aunque algunos están todo el día quejándose por el trabajo que hay que hacer, cuando hablan en público no dicen más que bondades, porque hay una gran diferencia con el Bachillerato normal”, concluye. 

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