HAY QUE INFORMAR, PERO NO ASUSTAR

Guía para protegerse de un pederasta: “No puede ser que tengan libertad y los niños no”

El presunto pederasta de Ciudad Lineal está entre rejas. Pero, ¿cómo podemos asegurarnos de que nuestros hijos no sean víctimas del próximo Ortiz?

Foto: Los niños deben seguir jugando en la calle. (iStock)
Los niños deben seguir jugando en la calle. (iStock)

Ahora que Antonio Ortiz, el presunto pederasta de Ciudad Lineal, está entre rejas, los padres madrileños respiran tranquilos. Pero, como siempre que uno de estos agresores sexuales salta a los titulares, todos nos hacemos la misma pregunta: ¿Cómo podemos asegurarnos de que nuestros hijos no sean víctimas del próximo Ortiz?

La respuesta no es sencilla. Pero antes que nada, hay que evitar el alarmismo. No hay un depredador sexual en cada parque. De hecho, no lo hay en casi ninguno. Como explica Javier Urra, psicólogo forense y ex Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, en las cárceles españolas hay 65.000 personas, el 5% son abusadores sexuales, y pederastas son 600. Unas cifras que deben preocuparnos, pero no hasta el punto de ver agresores en cada esquina.

Sí, debemos proteger a nuestros hijos, pero no debemos permitir que el miedo a los pederastas impida a los niños tener una vida normal. “Los niños no deben tener miedo ni angustia, tienen que salir a los parques y jugar”, explica el psicólogo. “Cuando los niños están en los parques las ciudades son más seguras”.

Hay que informar, no atemorizar

Cuando surgen casos tan mediáticos como el del pederasta de Ciudad Lineal los padres tienen miedo, y este miedo se trasmite a los hijos. Y es algo que debemos evitar a toda costa. “Los adultos creemos que los niños se enteran de muchas menos cosas de lo que en realidad se enteran”, asegura Urra. En su opinión, a partir de los seis años, “debemos explicar a nuestros hijos que la mayoría de la gente es estupenda pero hay gente rara que hace cosas que no debe hacer con los niños. Hay que decírselo una vez, de forma seria, para que lo interioricen, pero no tenemos que decir eso a todas horas, porque sería lesivo”.

En torno a los 10 u 11 años, los niños tienen ya la capacidad para ir solos al cole o a por el pan, y es bueno que lo hagan

En opinión de Silvia Álava, otra psicóloga experta en asuntos de infancia, lo importante es que expliquemos a los niños qué deben hacer si un desconocido empieza a hablar con ellos. Y en esto es tajante. No se trata de que los niños teman a todo el mundo pero, como explica Álava, “tienen que saber que papá y mamá nunca le van decir a nadie, que no sean las personas habituales, que vayan van a buscarles. Igual que les enseñamos a mirar a ambos lados al cruzar la calle, les tenemos que decir que no pueden irse con desconocidos”.

Y si un desconocido trata de llevarles con ellos, lo que tienen que hacer es gritar. “Todos los niños saben gritar”, explica la psicóloga. “Y si la persona tiene malas intenciones se irá”.

Álava cree que el miedo a los pederastas, o cualquier otro peligro al que puedan enfrentarse los niños cuando están solos en la calle, no debe impedir que nuestros hijos vayan, poco a poco, desenvolviéndose por su cuenta. En torno a los 10 u 11 años, los niños tienen ya la capacidad para ir solos al cole o a por el pan, y es bueno que lo hagan, pero hay que tener en cuenta que el nivel de maduración es muy distinto: hay niños que podemos dejar solos antes y otros que no. Lo importante, explica Álava, es hacerlo poco a poco: “No hay que dejarles solos de golpe. Igual el niño es pequeño para hacer un recado, pero puede acompañarte y puedes dejarle que pida el pan solo, esperándole en la entrada de la tienda. Así el adulto puede controlar la situación mientras el niño aprende a desenvolverse”.

La Policía montó un operativo especial para vigilar los parques, antes de la detención de Ortiz. (Efe)
La Policía montó un operativo especial para vigilar los parques, antes de la detención de Ortiz. (Efe)

Cuando el sentido común no es suficiente

Aunque, como hemos visto, los padres cuentan con herramientas para proteger a sus hijos, lo cierto es que estas tienen un límite. “A los niños podemos hacerles responsables hasta cierto punto”, asegura Urra. En opinión del psicólogo, además de informar a sus hijos, si los padres quieren protegerles deben también conseguir que los legisladores cambien las leyes.

Este tipo de personas podría reinsertarse tras una larga y dura terapia, el problema es que muchos se niegan a recibirla

“Para los pederastas recalcitrantes debería haber una cadena perpetua revisable, que garantice que el pederasta ha mejorado y se pueda reinsertar”, afirma el psicólogo. “Cuando salgan deben tener un terapeuta asignado, tienen que ir al juez de vigilancia penitenciaria y tienen que tener una medida electrónica para que sepamos por dónde están y para que sepan que están siendo supervisados. Esto es tan importante como lo otro, porque si no, los que son niños el día de mañana serán padres y habrá el mismo problema”.

Urra ha estudiado bien el perfil de los pederastas, y tiene claro que el de Ortiz es de manual: “Este caso está ya descrito. Es un tipo frío y calculador, un delincuente con un complejo de inferioridad, por eso hace tanto culturismo. Y tiene un trastorno, le gustan los niños”. El problema, es que la mayoría de estos criminales son multirreincidentes. “Da por hecho que lo ha hecho más veces de las que conocemos”, asegura el psicólogo.

En opinión de Urra este tipo de personas podrían reinsertarse tras una larga terapia, el problema es que muchos se niegan a recibirla, y acaban quedando en libertad con las mismas ideas en la cabeza. Ortiz ya fue condenado a 10 años de prisión, pero rechazó el tratamiento específico de agresores sexuales y la terapia psicológica.

“Las cárceles están para rehabilitar”, explica Urra. “¿Y cuando no se rehabilita? ¿Qué hacemos? Nos cuesta 200 euros al día mantenerle y se niega a ir a terapia. Mi planteamiento es muy claro. Si no vas a terapia y no cambias, no sales. Lo que no puede ser es que los pederastas tengan libertad y los niños no. Hay que invertir el tablero. Estos tienen que estar en la cárcel y los niños en la calle y con confianza en las personas”. 

Alma, Corazón, Vida
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