VOCES PROFUNDAS, RITMOS SUNTUOSOS

La banda sonora del amor: 10 canciones para marcar el ritmo

No nos vamos a ocupar aquí de canciones sobre hacer el amor, sino canciones para hacer el amor, un género tan amplio como personas hay en el mundo
Foto: Que la música ilumine tu camino (pero que no te distraiga de lo que estás haciendo). (Corbis)
Que la música ilumine tu camino (pero que no te distraiga de lo que estás haciendo). (Corbis)

Songs About Fucking era el título de uno de los álbumes clásicos de Big Black, el grupo que formó Steve Albini (entre otras cosas, productor de Nirvana) a comienzos de los años ochenta. Pero no nos vamos a ocupar aquí de canciones sobre hacer el amor, sino canciones para hacer el amor, un género tan amplio como personas hay. No todo el mundo comparte las mismas preferencias, y lo que para algunos es sexy, para otros parece salido de una película erótica de los años ochenta (¡cuidado con lo que pinchamos!).

Por supuesto, hay referencias habituales, entre las que se encuentra la música negra de los setenta en general y nombres como Marvin Gaye o Barry White (de quien se dijo que había hecho más que nadie por aumentar la tasa de natalidad en EEUU) en particular. Cierto es que reúne ciertas características musicales –el ritmo lento pero sensual, la voz profunda del intérprete, la sofisticación de los instrumentos de cuerda– que suele relacionarse con el acto sexual. Pero este puede manifestarse de muy diferentes maneras, y para cada ocasión, existe una apropiada banda sonora.

¿Qué debe tener una canción para funcionar como afrodisiaco? Hay un puñado de ingredientes imprescindibles: una voz ligeramente insinuante; una letra más o menos acorde con el objetivo que se pretende conseguir; y, sobre todo, una cadencia rítmica en consonancia con el movimiento de los cuerpos de los amantes. A continuación presentamos diez propuestas seleccionadas principalmente entre el rock y el soul. Cierto es que obviamos músicas caribeñas o africanas que probablemente podrían haber encajado en este listado, pero lo dejaremos para otra ocasión. Y recordemos que, en muchos casos, el silencio puede ser el sonido más poderoso.

Sexo ardiente: Etta James - «Let’s Burn Down the Corn Field»

Cuando pensamos en canciones sexuales, rápidamente nos acordamos del «I Just Want to Make Love with You» de Etta James popularizado por el anuncio de Coca-Cola. Presentamos aquí otra alternativa un tanto más sutil, en la que la cantante de Los Ángeles pide a su amante que encienda “un fuego caliente, caliente, caliente, y haremos el amor, y lo pasaremos muy bien mientras arde”. Revolución racial y acto sexual.

Sexo indie: My Bloody Valentine - «Soft as Snow (but Warm Inside)»

Célebres por el muro de sonido que el grupo de Kevin Shields construyó en discos como Loveless, muchos han pasado por alto la sensualidad de temas como este, publicado en 1988. No se trata sólo de la letra (“toco tu cabeza, luego tu pelo / cada vez es más suave / los dedos arden / ¿te puedo tocar ahí?”), sino también de la cadencia de la guitarra de Shields y de los coros de Bilinda Butcher.

Sexo perverso: Fiona Apple - «Criminal»

Raramente suele identificarse a la cantante neoyorquina con la música subida de revoluciones –eso parece reservado a la Beyoncé de turno–, pero este tema desmonta el mito. “He sido una chica mala, mala / me he portado mal con un chico sensible / es un mundo tan, tan triste / cuando una chica acaba con un chico simplemente porque puede”, cantaba la joven a la tierna edad de 19 años. La actuación en el programa de David Letterman que aquí presentamos da otra vuelta de tuerca al tema publicado en Tidal. Muérete de envidia, Hannah Montana.

Sexo épico: Grinderman - «No Pussy Blues»

El interés de Nick Cave por el lado más obsceno del blues es aún más evidente en los dos discos publicados como Grinderman, como demuestra esta turbulenta canción en la que el narrador manifiesta su desesperación por no poder conseguir convencer a nadie para que se acueste con él (“escribí una canción con mil versos / recogí un ramo de dientes de león / la llevé de paseo a través de los temblorosos pinos / pero ni siquiera así quiso / nunca quiere”), en un frenesí que se transmite al ritmo de la canción.

Sexo rockero: The Dream Syndicate - «John Coltrane Stereo Blues»

“Tengo puesto a John Coltrane en el estéreo, nena / tengo algo de vino en la nevera / sé lo que te gusta”, cantaba de manera lasciva Steve Wynn en una de las canciones más inolvidables del grupo del Paisley Underground. Si en otros casos es la letra o el ritmo lo que imprime el carácter sexual al tema, en este es el trepidante juego de guitarras entre Wynn y Karl Precoda lo que, a la manera de Television, eleva la temperatura corporal del oyente.

Sexo glam: T. Rex - «Get It On»

El glam-rock vino a revolucionar los hábitos y costumbres sexuales de una música, el rock, donde la ambigüedad era la excepción (Little Richard, Esquerita) y no la norma. Marc Bolan pergeñó alguna de las canciones más fantasiosas de la primera mitad de los 70, y buena muestra es «Get It On», uno de sus grandes clásicos. Podría figurar en la lista simplemente por su riff de guitarra, pero tampoco hay que perder de vista la letra.

Sexo in crescendo: Lucinda Williams - «Essence»

La reina del country-rock alternativo publicó a los 48 años Essence, en el que se encontraba esta canción de sofocada pasión que también puede ser interpretada como una oda al alivio causado por la heroína. No hay que gritar para ser sensual: “estoy esperando aquí a más / estoy esperando en tu puerta / estoy esperando en tus escaleras / estoy esperando a tu esencia”.

Sexo vacilón: Prince - «Sexy M.F.»

Casi cualquier canción del enano de Minneapolis podría aparecer en esta lista, pero pocas resumen tan bien el rol de engreído ligón que interpretó Prince durante un par de décadas (hasta que declaró haberse agotado del sexo) que este tema publicado en 1992. Toda una bisagra entre el funk setentero y el R&B, el género que ha acaparado el monopolio de la sensualidad desde los años noventa.

Sexo lujurioso: Isaac Hayes - «Lay Lady Lay»

Muchos recordarán al chef de la serie de animación South Park, cuyo rasgo característico era esa seductora voz que utilizaba con frecuencia para llevarse al catre a la afortunada que se pusiera por delante. Hasta la novena temporada, Hayes fue el doblador de dicho personaje, en una de las mejores elecciones de casting de la historia de la televisión. Esta es una versión del clásico que Bob Dylan publicó por primera vez en Nashville Skyline.

Sexo frustrado: Violent Femmes - «Add It Up»

Al igual que ocurría en la canción de Grinderman, el trío liderado por Gordon Gano daba forma en uno de los temas más recordados de su discografía a la desesperación sexual: “¿por qué no puedo conseguir un beso? Miro a tus pantalones y necesito uno / ¿por qué no puedo conseguir un polvo? Sé lo que hago, pero hay algo que me impide hacerte el amor”. Deseamos que no le ocurra al lector lo mismo que al protagonista de este tema.

Alma, Corazón, Vida
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