En 1981 Bill Drayton, premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 2011, fundó en Estados Unidos la organización Ashoka con el objetivo de identificar y apoyar a los emprendedores sociales de todo el mundo, asesorando y financiando sus proyectos. Él mismo había creado el concepto de “emprendedor social” para referirse a aquellas personas que cuentan con ideas innovadoras destinadas a lograr un cambio social específico y tienen una mentalidad emprendedora para realizar sus proyectos.

Hace 11 años Ashoka llegó a España. Desde entonces, 24 empresarios  de nuestro país han logrado financiación para proyectos cuyo objetivo es ofrecer respuesta a todo tipo de problemas sociales. Ayer, con Juan Ramón Lucas como maestro de ceremonias, se presentaron en la sede madrileña de la Fundación Botín los tres proyectos que la organización ha seleccionado este año.

No es sencillo lograr entrar en la red de Ashoka. Según explicó la responsable del proceso de selección en España y Portugal, Conchi Gallego, la organización lleva a cabo un ritual largo y riguroso en todos los países, que busca encontrar proyectos innovadores pero que estén respaldados, además, por “personas que puedan cambiar el sector en el que trabajan, con determinación y persistencia”.

Los tres emprendedores, que han presentado sus iniciativas ante un auditorio abarrotado, recibirán un sueldo durante tres años para que se dediquen de lleno a su idea y contaran con el apoyo y el asesoramiento de una red a la que ya pertenecen 3.000 emprendedores de 84 países.

Una organización 100% privada

Al contrario que la mayoría de organizaciones no gubernamentales, Ashoka no acepta ningún tipo de subvención pública. La totalidad de su presupuesto proviene de instituciones privadas y filántropos, con los que mantiene distintas relaciones de mecenazgo.

Su misión, tal como explicaba Ana Sáenz, directora de la rama española y portuguesa, es clara: “Buscar nuevas formas de hacer las cosas y ayudar a quien las pone en marcha”. Estos son los proyectos que recibirán este año el apoyo de Ashoka.

Los tres emprendedores junto a José Manuel Pérez (izq.) y Juan Ramón Lucas (dcha.). (Ashoka)Los tres emprendedores junto a José Manuel Pérez (izq.) y Juan Ramón Lucas (dcha.). (Ashoka)

Diagnosticar la malaria mediante un videojuego

En el mundo mueren cada año un millón de personas a causa de la malaria, y cada día 600.000 personas son infectadas por los parásitos que la originan. El asturiano Miguel Luengo tuvo una idea brillante, que suena algo extravagante de primeras, pero es de una lógica aplastante: “Para diagnosticar la malaria hay que analizar una imagen durante 20 minutos con un microscopio. No hay suficientes especialistas para ver todos los casos. Pero la humanidad juega todo el rato a los videojuegos. Se puede aprovechar parte de ese tiempo para diagnosticar: gracias a un videojuego en el que se disparan parásitos de malaria en muestras digitalizadas de sangre”.

Imagen del videojuego Malaria Spot.Imagen del videojuego Malaria Spot.Luengo, que es especialista en inteligencia artificial aplicada al análisis de imágenes, se rodeó de médicos y especialistas en videojuegos para desarrollar Malaria Spot. Tras varios análisis estadísticos ­–que han sido publicados en revistas científicas– llegaron a la conclusión de que 20 personas analizando la misma imagen son igual de buenas que un experto, y un algoritmo puede determinar cuál es el diagnóstico correcto.

“O la comunidad médica lo ama o te dice ‘estás loco'”, reconoce Luengo, pero lo cierto es que lo han probado y parece funcionar. Hasta ahora se ha ensayado el videojuego con imágenes reales de bancos de datos de enfermedades. La siguiente fase pasa por demostrar su eficacia con imágenes captadas en tiempo real. Si funciona, el concepto se podría aplicar a otras enfermedades, como la tuberculosis.

Recuperar los bosques para salvar los pueblos

Después de la desamortización de Madoz, en 1855, entre 1 millón y medio de hectáreas de bosques fueron subastadas públicamente. Las familias rurales hicieron un enorme esfuerzo por comprar los bosques, pero no actuaron solas. Más del 5% de la superficie forestal de España está en régimen de proindiviso: su propiedad pertenece en comunidad a varias personas sin división entre los mismos. Los bosques pertenecen a sus pueblos. Pero en los pueblos ya no están las mismas personas, si es que aún queda alguien.

El fin último es revitalizar los bosques, haciendo que la tierra vuelva a producir“La fórmula funcionaba, pero la despoblación y un marco legal obsoleto imposibilita que ahora gestionemos correctamente lo que hemos recibido de nuestros antepasados”, explica Pedro Medrano, ingeniero de montes, fundador de Montes de Socios y segundo emprendedor seleccionado por Ashoka. “Es un problema legal. Hay que buscar una manera para que estos territorios puedan volver a ser conservados y den riqueza a los pueblos”.

Después de rastrear los archivos, batallar en los juzgados y buscar información de la propiedad de los bosques, Medrano y sus compañeros han logrado configurar una fórmula eficiente que permite que los pueblos recuperen la gestión de los abandonados bosques. “El fin último”, explica, “es revitalizar los bosques, haciendo que la tierra vuelva a producir”.

En la actualidad hay más de 15.000 copropietarios implicados en la gestión de los bosques, y se han constituido 47 juntas gestoras, particularmente en Soria (provincia donde se originó el proyecto) y Castilla y León. Pero aún quedan muchos bosques por rescatar.

El esperanto de los daltónicos

La cifra parece increíble, pero es real: el 10% de la población masculina mundial es daltónica. 350 millones de personas en todo el mundo no distinguen correctamente los colores, y no interpretan correctamente los mensajes que se basan en su entendimiento: las líneas de metro, la ropa, las señales de tráfico… Miguel Neiva, diseñador gráfico portugués y tercer premiado de la noche, no es daltónico, pero un amigo de su infancia sí lo era, y gracias a él entendió las desconocidas dificultades que sufren en su día a día.

Esquema de códigos de ColorADD.Esquema de códigos de ColorADD.“Somos mucho más competentes haciendo las cosas para los otros que para nosotros”, explicó en su presentación. “Hice una investigación de fondo con daltónicos de todos los países para ver qué hacen para sortear problemas diarios. Me di cuenta de que la sociedad no está preparada para ayudar a los daltónicos, no sabemos nada de ellos”.

Entonces tuvo una idea. Sencilla, pero muy eficaz. “Quería buscar algo parecido al esperanto, una lengua mundial de comunicación que permitiera identificar los colores en cualquier lado, y pudiera servir para todos. El modelo más fácil que encontré se basaba en la caja de acuarelas. Sólo hay tres colores primarios, además del blanco y el negro. A cada uno le he asociado un símbolo gráfico y sus combinaciones permiten conocer el resto de colores”.

El lenguaje de Neiva, bautizado como ColorADD, está siendo utilizado ya en 130 productos de todos los sectores.