En la entrega de los premios know square

Los grandes retos de nuestra época, definidos por Garrigues en tres chistes

El jurista da una humorística vuelta de tuerca a las conferencias de los expertos en liderazgo, reinventándolas desde un tono irónica
Foto: El jurista Antonio Garrigues.
El jurista Antonio Garrigues.

La ceremonia de los premios Know Square, celebrada en Madrid el pasado jueves, en la que se entregó el galardón a Rafael Martínez Alonso por su libro El manual del estratega (Gestión 2000), contó con un peculiar discurso del jurista Antonio Garrigues Walker. Haciendo frecuente uso de un humor cínico, dio una (¿paródica?) vuelta de tuerca a las conferencias de los expertos en liderazgo, explicando a los asistentes los grandes retos de nuestra época a través de tres chistes.

Garrigues señaló que todo el mundo está hablando del miedo a perder, del temor al fracaso o de la incertidumbre, y advirtió que esas serán nuestras constantes sociales. “A los aquí presentes nos pagan para vivir con un índice de incertidumbre y de inseguridad muy alto. Que nadie crea que en el futuro va a haber más seguridad, más certidumbre o menos complejidad”. Así describió estos tres conceptos.

1. La complejidad

Dos abogados se encuentran a la entrada de un hotel y se dan cuenta de que están con la mujer del otro. Se miran, y uno de ellos toma inmediatamente la palabra.

Para lo que nos pagan a todos los aquí presentes es para vivir con un índice de incertidumbre y de inseguridad muy alto- Hemos cometido un error, un enorme error, pero somos gente de derecho, civilizada, somos juristas, tenemos que encontrar una solución y te ofrezco una. Yo estoy con tu mujer, te la devuelvo, tú estás con mi mujer, me la devuelves, nos damos un abrazo, nos comprometemos a no cometer nunca más este error y todo zanjado.

El otro le mira y le dice:

- Me parece muy bien, pero hay una pequeña diferencia. Vosotros estabais saliendo y nosotros entrando…

2. La resistencia al cambio

Un matrimonio va a ver un a médico y, al salir, el doctor dice a la mujer que quiere hablar con ella a solas.

- Mira, tu marido está muy mal. Tiene un estrés incontrolado, que es el peor estrés que se puede tener, y está muy grave. Eso quiere decir que puede morir muy pronto, y yo tengo la obligación de decírtelo.

- ¿Qué puedo hacer?

- Cambiar, cambiar, cambiar. Ya sé que vuestra relación no es perfecta, que tiene altibajos pero tienes que cambiar.

- ¿Y en qué consiste ese cambio?

Conviene que no tengamos miedo a nada: la crisis ha terminado, sea verdad o no sea verdad- En los pequeños detalles. Por la mañana, en lugar de meterle prisa, apareces con el desayuno, se lo llevas a la cama... A mitad de la mañana le llamas y le preguntas qué tal le va. Luego le preparas la comida con todo cariño, comes con él, le dejas que se eche una buena siesta. Por la tarde le vuelves a llamar, le preparas una cena estupenda para la que te vistes bien… Y por la noche, ya sabes que hay hombres que tienen imaginaciones un poco delirantes, pues sé tolerante, sé comprensiva.

La mujer se queda pensando, se va al coche, y al poco de que éste se ponga en marcha, el marido pregunta:

- ¿Qué te ha dicho el médico?

- Pues que vas a morir pronto.

3. La audacia

Un típico ejecutivo llega a un restaurante de lujo, se sienta, coloca los papeles encima de la mesa, los mira, los remira, y de repente ve que pasa a su lado Onassis.

(Bueno, antes utilizaba a Onassis, pero ya hay gente que no sabe de qué hablo. Ahora he cambiado Onassis por Bill Gates, le da más gracia al chiste).

Pasa a su lado Bill Gates y se sienta en una mesa.

El ejecutivo, aleccionado por las escuelas de negocio sobre la audacia y la innovación, después de dudar un rato, se levanta, se acerca y le dice:

-Mire, Mr. Gates, no le conozco, soy un jovencito que está empezando, pero he leído sobre su vida, y sé que usted salió también de la nada, que se metió en un taller y que hizo un esfuerzo tremendo. Pues mire, va a venir un cliente, mi primer cliente, y le voy a hacer una propuesta que puede cambiar mi vida, realmente puede cambiar mi vida. Le voy a pedir un favor. Como es una persona muy vanidosa, si usted al irse me hiciera el favor de pasar por mi lado y decirme: “Hombre, ¿cómo te va, Pepe?”...

Gates le mira, el ejecutivo se va.

Al rato, el ejecutivo está con todos los papeles ordenados explicándole al cliente todo de una manera ejecutiva y Gates piensa, “pues le voy a hacer el favor que me pidió”. Se acerca, le da una palmada y le dice:

-Hombre, ¿qué tal, Pepe?

Pepe se vuelve, le mira y le dice:

-Déjame en paz, Gates, ¿no ves qué estoy ocupado?

La moraleja que extrae Garrigues del chiste es que “conviene que no tengamos miedo a nada: la crisis ha terminado, sea verdad o no sea verdad”. 

Alma, Corazón, Vida
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