Sábado, 13 de julio de 2013

“NO SOMOS COMO PENSÁIS"

La sorprendente verdad sobre los hombres (y el sexo masculino)

La sorprendente verdad sobre los hombres (y el sexo masculino)
A partir de los cuarenta, los niveles de testosterona comienzan a descender. (Corbis)
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Décadas después de la liberación sexual que comenzó en los sesenta, de la liberación de los condicionantes religiosos en nuestra vida sexual, de la popularización de los métodos anticonceptivos y de la saturación de reclamos sexuales en los medios de comunicación, consideramos que lo sabemos todo acerca del sexo, pero nada más lejos de la realidad. Si la pasada semana era el libro de Donna Freitas The End of Sex el que conmocionó los medios de comunicación americanos al retratar la “cultura del polvo”, esta semana es el turno, desde una perspectiva más terapeútica, de Why Men Fake It: the Totally Unexpected Truth about Men and Sex (Henry Holt and Co.), escrito por el urólogo, profesor de Harvard y fundador de Men’s Health Boston Abraham Morgentaler que, entre otras cosas, afirma que los hombres nos comportamos de manera totalmente diferente a la que el tópico señala.

El doctor utiliza sus 25 años de experiencia como terapeuta sexual para ilustrar sus conclusiones, que son mucho menos previsibles de lo que cabría esperar. Por ejemplo, indica que existen más hombres de los que pensamos que fingen los orgasmos (para saber cómo lo hacen, hay que leer su libro), y que suelen ocurrir por factores tan distintos como la medicación a la que están siendo sometidos (especialmente antidepresivos) o, simplemente, por una cuestión psicológica. ¿Por qué ocurra esto? Por una sencilla razón, pero de la que se desprende el resto de la argumentación del libro: porque los hombres, cada vez más inseguros, se sienten en la necesidad de ser capaces de hacer lo que se espera de ellos. Y, entre todas esas cosas se encuentra tener un orgasmo.

Dar la talla aunque no se pueda

Uno de los problemas que Morgentaler ha encontrado con mayor frecuencia entre sus pacientes es que no consiguen comportarse en la cama como a sus parejas les gustaría. O como piensan que ellas preferirían. Cierto es que en la mayor parte de casos –ya que también se refiere alguna experiencia personal– se trata de personas con problemas sexuales concretos, pero incluso algunos amigos del autor admitieron que habían fingido el placer en un momento u otro. La primera vez que Morgentaler se encontró un caso semejante fue hace unos años, cuando un paciente reconoció que lo hacía para escapar de la vergüenza que suponía no ser capaz de alcanzar el orgasmo a través del sexo con su mujer. La razón que aducía el paciente para justificar su comportamiento es que “simplemente estaba intentando hacer lo que pensaba que era lo indicado para su pareja”.

Hemos aceptado que las mujeres son complejas, pero pensamos que los hombres son simplesA muchos hombres les ocurre algo semejante, sin necesidad de llegar a tales extremos. Morgentaler considera que mientras la mayor parte de investigaciones realizadas durante la última mitad del siglo han contribuido a definir la sexualidad femenina como algo altamente complejo, la idea de que los hombres son sencillos y que se mueven únicamente por el mero placer se ha extendido cada vez más. “Por cada hombre que se comporta de manera inapropiada, puedo mostrarte a otros diez que son dedicados, atentos y hacen todo lo posible para ser una buena pareja”, indica el urólogo al comienzo de su libro. “Hemos aceptado que las mujeres son complejas, pero pensamos que los hombres son simples”.

Los hombres se preocupan mucho más por sus parejas de lo que cabría pensar, y les importa más que su pareja llegue al orgasmo que ellos mismos. Esto fue una de las primeras peculiaridades que Morgentaler se encontró en los comienzos de su carrera profesional a finales de los años ochenta. Es lo que ocurría, por ejemplo, con un tetrapléjico de 27 años incapaz de sentir ninguna sensación en sus genitales. Y, sin embargo, cuando gracias al trabajo de Morgentaler fue capaz de proporcionar satisfacción a su pareja, le comentó a este que volvía a “sentirse de nuevo como un hombre”. Una idea que ha conducido al profesor a pensar que lo que en realidad proporciona satisfacción al varón no es su “egoísta satisfacción”, sino hacer feliz a su pareja.

El mundo del Viagra y los problemas de erección

Todo cambió para el hombre en 1998, indica Morgentaler, cuando el Viagra comenzó a popularizarse. Como señalaba en una entrevista reciente compartida precisamente con Freitas, “antes de que el Viagra apareciese, nadie había escuchado la palabra ‘pene’ en el discurso público, y ahora escuchamos continuamente noticias que alarman sobre erecciones de cuatro horas en los medios de comunicación”. Este proceso de democratización de la sexualidad, como él mismo lo llama, ha solucionado algunos problemas pero ha dado lugar a otros. Por ejemplo, que para muchos jóvenes, su única forma de conocimiento sobre las relaciones sexuales sea la pornografía, que no sólo difunde comportamientos poco habituales sino que sus protagonistas son “portentos” que apenas reflejan lo que un hombre medio puede hacer en la cama.

Estas dudas que abundan entre el sexo masculino se reflejan también en muchos otros ámbitos de la vida. Morgentaler señala que, debido a que el hombre ya no es el proveedor material, como lo fue en un pasado, y su papel en la vida pública ha perdido importancia a favor del de las mujeres, ya sólo les queda un territorio en el que demostrar lo que saben hacer: la cama. En muchas ocasiones, es el miembro femenino de la pareja el que cobra más o ha llegado más lejos en su carrera laboral que su pareja, algo que causa una gran inseguridad.

Obligados a hacerlo lo mejor que puedan en este ámbito, es cuando aparecen las disfunciones sexuales. Como el propio autor expone, más de la mitad de los hombres que traspasan la barrera de los cuarenta años sufren algún problema de disfunción eréctil, y entre el 10 y el 30% de los varones han manifestado problemas de eyaculación precoz. La consecuencia de todo esto, como señala Morgentaler, es que “las mujeres no comprenden correctamente a los hombres y estos se sienten solos”.

El mito de la testosterona

Otro de los temas que Morgentaler aborda en el libro es el que tiene que ver con las hormonas, y más concretamente, con la testosterona, de la que es un gran experto, ya que en su día escribió Testosterone for Life: Recharge Your Vitality, Sex Drive, Muscle Mass and Overall Health (Mc-Graw Hill Contemporary). Los niveles de testosterona se reducen según pasan los años (aunque cada vez se ve más este problema entre hombres de veinte), lo que da lugar a, además de una peor vida sexual, a una sensación de decaimiento o diversas dolencias como diabetes, osteoporosis o problemas cardiacos.

Morgentaler no cree que todos los comportamientos del hombre se puedan explicar por sus niveles de testosteronaPero Morgentaler se muestra totalmente en desacuerdo con la noción de otros investigadores de que “el hombre es un producto, minuto a minuto, de sus variaciones en los niveles de testosterona”. Si bien es cierto que esta hormona influye en el comportamiento de los hombres, el urólogo considera que hay mucho más en ello que una simple cuestión hormonal. El reto de la ciencia, así como de otras disciplinas del conocimiento humano, es conseguir explicar al hombre en la misma medida que se ha conseguido explicar a la mujer sin recurrir únicamente a los tópicos biológicos.

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COMENTARIOS

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5audrey_ 01/05/2013 | 17:57

#4 No creo que sea bueno recurrir a los tópicos cuando hablamos de sexo...ni tampoco a lo que nos gusta a nosotras y a vosotros....por qué tiene ser distinto...??? quizás os sorprendería saber que no hay tanta diferencia entre uno y otro sexo sino que es más sencillo...
A todos nos gusta tener una buena relación sexual con nuestra pareja.
y a veces lo único que se necesita es una buena comunicación...
El sexo es algo lúdico...en el que cabe todo lo que las dos personas acepten y deseen...sin entrar en tópicos de sexos...sin dejarnos llevar por la pornografía imperante en ese momento...o sí...si libremente ambos lo deciden....
Dejémonos de diferencias...a veces nos gusta algo rápido...otras lleno de ternura y complicidad....y esto creo que nos pasa a todos/as.
Desmitifiquemos las diferencias ya de una vez...!!!
Creo que todo es cuestión de un buen entendimiento y comunicación.
De no tener miedo a decir lo que nos gusta ... apetece y deseamos en ese preciso momento....y quizás en otro no...!!!
y desterrar esos falsos mitos de no saber lo que nos gusta o no ...a las mujeres.



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4Rondy 01/05/2013 | 15:41

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Aunqe te parezca increible, entre lo que las mujeres creeis que nos resulta atractivo, y lo que realmente nos resulta atractivo hay un mundo.

Pero claro, vosotras sois las que comprais productos de belleza y os haceis retoques esteticos y es a vosotras a quien os han de vender que eso es lo que nos gusta. Cuando la realidad muchas veces no es esa....

A muchas como la de la foto se buscarian para una sola noche, y a veces ni eso....

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3enriquerus 16/04/2013 | 23:53

#1 Ante que?...una pena señora nio sabe lo que se pierde con tanto prejuicio...

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2luciabf 16/04/2013 | 13:49

#1 pues dependerá de su coeficiente intelectual. Un bonito trozo de carne sólo pierde a los animales. Valido para ambos sexos, claro.

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1History 16/04/2013 | 11:35

Pues igual cambio de opinión con la edad, pero por ahora veo al hombre como algo muy simple en el tema sexual. Es más os planteo una pregunta ¿Creeis que algún hombre no reaccionaría ante esto?: http://xurl.es/sydsf

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