Sábado, 20 de julio de 2013

LA RELACIÓN DE PAREJA ES FUENTE DE BIENESTAR

El poder del amor: por qué no se puede vivir sin la persona a la que quieres

El poder del amor: por qué no se puede vivir sin la persona a la que quieres
El amor es la mejor estrategia contra la ansiedad, el estrés y hasta el dolor físico. (Corbis)
28/01/2013   (06:00)
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No hay ningún sentimiento que despierte más las emociones que el amor, independientemente de que lo provoquen los mejores amigos, la familia o la pareja. Como concepto universal que es, el amor ha sido un tema de estudio ampliamente tratado por todas las culturas, aunque generalmente desde la perspectiva de las ciencias humanas. En los últimos años, coincidiendo con los avances en el campo de la neurociencia y, sobre todo, de la neurobiología interpersonal, diversos investigadores han tratado de desentrañar los procesos cerebrales que promueven este sentimiento, llegando en muchas ocasiones a conclusiones sorprendentes. Entre ellas destacan su poder curativo de los desórdenes psicológicos, así como su capacidad para combatir la ansiedad y el estrés.

Los escáneres cerebrales han demostrado que las relaciones amorosas son centrales para la psique y pueden alterarla de manera mucho más significativa de lo que se creía. Los neuropsiquiatras Daniel Siegel y Allan Schore de la Universidad de California, incluso llegaron a la conclusión de que el desarrollo vital de los seres humanos depende casi íntegramente del amor que los padres profesen a los niños durante las primeras fases de crecimiento.Las actitudes y las virtudes personales son fruto de los afectos recibidos

El sentimiento de afecto se aprende durante la infancia y en base a él se reformulan las conexiones sinápticas y las funciones del cerebro. La clave está en la reciprocidad, dicen ambos neuropsiquiatras, por lo que las actitudes y las virtudes personales son fruto de los afectos recibidos, principalmente por los padres y, en menor medida, por las parejas sentimentales. En función a estas conclusiones, existen una serie de principios a tener en cuenta a la hora de elegir pareja para que la relación pueda llegar a funcionar a largo plazo, como no exigir que satisfaga todas nuestras necesidades, no caer en el error de que refleje los problemas de la infancia y concienciarse de que el amor solo puede existir bajo la clave del altruismo.

Un antídoto contra el dolor

La positiva influencia del afecto también promueve el bienestar físico. “Nuestros estudios han demostrado que las relaciones amorosas promueven la longevidad de las personas, la salud física y mental, la felicidad e, incluso, la sabiduría”, explica Siegel. Cuerpo y mente están pues, directamente relacionados. Los escáneres cerebrales realizados por el neurocientífico Naomi Eisenberger reportaron cómo las rupturas sentimentales provocan daños físicos irreparables en las terminaciones nerviosas. Por el contario, el amor romántico es capaz de curar enfermedades al proteger el sistema inmunitario.Las parejas aportan seguridad emocional y también física

James Coan es otro de los neurocientíficos que más ha tratado estos temas en sus investigaciones. En 2006 realizó un experimento con un conjunto de mujeres a las que midió sus niveles de ansiedad y de resistencia al dolor, primero cuando estaban solas y luego cuando estaban acompañadas de sus parejas. El resultado fue que cuando las participantes estaban solas experimentaron una mayor ansiedad, miedo y dolor ante una serie de descargas eléctricas, mientras que cuando estaban acompañadas la experiencia fue mucho menos traumática. De esto se deduce que los seres queridos son fundamentales para afrontar los baches de la vida, ya que aportan seguridad emocional y física.

Todas las relaciones que se tengan a lo largo de nuestra vida nos marcarán de una u otra manera, alterando para siempre las funciones neuronales relacionadas con las emociones y los recuerdos. De ello depende la felicidad y, para poder alcanzarla, existen una serie de consejos que nos podrán ayudar, siempre sobre la base de la reciprocidad de las actitudes positivas entre ambas partes.

-Comunicación. Manifestar los sentimientos de forma adecuada es fundamental para generar empatía y para aprender a resolver los problemas de convivencia. Saber comunicar significa también saber escuchar. Para ello es preciso respaldar a la pareja estando siempre atentos a acudir en auxilio del otro cuando este nos necesite. La persona con la que se comparte la vida tiene que ser también la mejor amiga, si no se caerá en la indiferencia. Tanto hombres como mujeres necesitan a menudo comprobar que son valorados por sus allegados.

-Confianza. Es uno de los pilares fundamentales de las relaciones sanas, de lo contrario surgirán los celos que deteriorarán la relación hasta acabar destruyéndola. Confiar secretos y no dar motivos para dudar de tu lealtad es clave para conservar a una pareja. Todo el mundo necesita en algún momento un hombro sobre el que apoyarse. Hay quien piensa que esta necesidad es una señal de debilidad, pero esconderlo sólo complicará las cosas con la gente que te rodea. Si surgen las dudas, lo mejor es admitirlo y discutirlo con la otra persona, siempre con respeto y dejando un cierto espacio personal a la otra persona.

-Equilibrio. Los miembros de la pareja tienen que complementarse buscando la igualdad a la hora de tomar decisiones, afrontar problemas o asumir unas determinadas funciones. Es esencial para construir una relación justa y evitar los paternalismos que chocan directamente con el concepto de relación sentimental. Asimismo, hay que buscar puntos de encuentro, abrirse al diálogo y negociar una salida consensuada a los diferentes conflictos que inevitablemente irán surgiendo.

-Proactividad. Debemos preocuparnos activamente por el bienestar de la pareja y, si se intuye algún problema, actuar lo antes posible. A corto plazo puede ser útil esquivar los pequeños conflictos, pero a la larga esta actitud solo provocará que se vaya generando una bola cada vez más grande hasta que sea insostenible y ya no haya posibilidad de reconciliación.

-Experimentación. Estar abiertos a nuevas ideas y experiencias es clave para no caer en la rutina. Cuando se tienen hijos estos suelen ocupar casi todo nuestro tiempo y se deja de lado la atención a la pareja. El mejor compañero es aquel que te propone cosas nuevas cada día, que no hace sólo lo que te apetece, y te ofrece nuevos sueños y perspectivas vitales.

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