Miércoles, 17 de julio de 2013

A FONDO: ¿PARA QUÉ SIRVE LA CULTURA?

"Sí, soy un inculto, pero gano mucho más que tú. ¿Qué pasa? ¿Eh?"

"Sí, soy un inculto, pero gano mucho más que tú. ¿Qué pasa? ¿Eh?"
Se ríen de la cultura, importa pasarlo bien. (Corbis)
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(Segunda parte del reportaje Los nuevos bárbaros. Puede leer aquí la primera parte del mismo)

“Yo a mi hija ya le he dicho que se haga cantaora o algo, que canta muy bien. Sal en la tele”. El que habla es Mané, que tiene un bar donde, a veces, por las tardes, se juntan unos amigos a tocar flamenco. “Yo esos de los libros, a los que van de culturales, me descojono”, dice. “Llevo diez años con el negocio y no he visto ni uno que tenga para pagarse los cafés. ¿Qué le dices a tu gente? ¿Qué sean como ellos? Venga hombre. Mucha facha y nada más. A mí, esos de los libros, negocio me hacen poco”.

Si desde “arriba” la cultura ha pasado a ser un ornamento secundario, desde abajo se ve hace tiempo como un lujo estúpido y prescindible, cuando no como un problema. Lucrecia es sólo a medias un personaje de ficción –como todos los de ficción, acaso-. Es el elemento clave de Animales domésticos, una excelente novela social que la escritora madrileña Marta Sanz publicó en 2003, y su médula proviene directamente de una persona real. Animales domésticos, explica Sanz sobre el origen del libro, “es una novela muy condicionada por mi extracción social. Mi abuelo era mecánico, un obrero que trabajó toda su vida como tal, pero era una un obrero que se preocupaba por ser culto, y por leer, y al que le gustaba la música…”. También la mujer que acabó retratada como Lucrecia había hecho ese intento de mejorar: “Era una mujer de Getafe que -después de una conferencia que di sobre las novelas de adulterio- me dijo que ella había dejado de leer porque a medida que leía se sentía más infeliz, que veía la realidad de una manera más eficaz y eso le hacía ver a su familia como ‘una absurda pandillita de animales domésticos’”.Si desde arriba la cultura ha pasado a ser un ornamento secundario, desde abajo se ve hace tiempo como un lujo estúpido y prescindible

Una renuncia que deja entrever una de las realidades más terribles del país: que la cultura no es ya sólo ninguneada sino que puede llegar a ser un lastre. “A mí”, explica Sanz, “me interesaba mucho esa percepción de cómo la cultura había dejado de ser un elemento de desclasamiento positivo… porque la cultura ha perdido prestigio, y a un obrero ya no le interesa para nada ser culto. Por una parte, está esa visión de que la cultura no es inofensiva, de que nos abre los ojos, de que en lugar de ilusionarnos nos desilusiona… y por otra parte está la percepción de ese desprestigio absoluto de lo cultural que nos ha estado haciendo a todos desde el punto de vista humano más blandos, más susceptibles, más manipulables y más acríticos. Animales domésticos es una radiografía de lo que ha pasado con las clases medias, con la mesocracia española en los últimos años”.

Juan, periodista cultural en un medio local, explica esta situación desde la incapacidad de la burguesía “para mantener la cultura como una seña de identidad. Si lo hubiera hecho, el que quisiera ascender socialmente o simplemente tener otro nivel personal la seguiría viendo como algo necesario, y su prestigio, digamos “social”, persistiría. Pero si no da dinero ni te permite codearte con otros, si todos somos igual de burros, pierde todo su peso. Son muy pocos los que la pueden considerar como algo que se debe intentar tener por encima de su utilidad práctica tangible, como algo que te hace -por usar una expresión que también está ‘demodé’- más noble”.

Pero, por otra parte, Juan, cargando con su mileurismo y sus muchos miles de páginas leídas, no sólo constata cómo una parte de la sociedad desdeña, la cultura, sino que constata cómo el resto se ríe de ella. “Lo fascinante de la ignorancia actual no es la ignorancia, es la satisfacción por esa ignorancia, el regodeo en ella. Lo fascinante de los realities, por ejemplo, de Jersey Shore, y Gandía Shore, y esas cosas, no es que la gente exhiba su burricie a pelo y le dé igual, o que las rivalidades y el ‘yo valgo más’ se diriman en duelos de abdominales, o el que la promiscuidad sea un valor. Lo fascinante es cuando aparecen los padres de los protagonistas: siempre están henchidos de orgullo por el ridículo que hacen a diario los cabestros de sus hijos. Eso es lo que demuestra que el problema viene de más atrás y es más grave. Andy Warhol tenía razón sólo en parte: todo el mundo tendrá sus 15 minutos de fama, excepto quien tenga algo que decir. Hacia ahí vamos”.En el pasado reciente la gente que no era culta se avergonzaba de no serlo

En el pasado reciente, explica Manuel Cruz, la gente que no era culta se avergonzaba de no serlo, mientras que hoy, en un giro completo, vemos cómo “la gente alardea de su incultura, añadiendo incluso a su actitud de desprecio expresiones chulescas del tipo '¿Qué pasa? ¿Eh? ¿Pasa algo?'. Antes, ser culto estaba asociado a las clases sociales más pudientes. Hoy no. La gente te dice ‘No soy culto, no sé nada pero me gano la vida mucho mejor qué tú’. Y es un mensaje que se lanza masivamente. Son actitudes que ves en televisión con mucha frecuencia. Nos hemos acostumbrado al analfabetismo, incluso al más desatado, y parece que da igual”.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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75ignaro 14/05/2013 | 16:55

Procurar el saber, como ejercitarse en la virtud, es sobre todo un regalo que uno se hace a sí mismo. Pero, el saber no es más que el servidor de la sabiduría: aquél no sabe nada sin ésta, ni vale tampoco para nada. Tanto la sabiduría como la virtud son incomunicables, se pueden contemplar y apreciar en otros, pero no crecen en uno mismo por imitación ni se aprenden de oídas, sino por inclinación natural: la soledad, la discreción y el silencio son su hogar. A veces procuran una vida próspera, pero lo normal es que vivan pobremente. Huyen de la presunción, porque la vanidad las destruye, y cuanto más ocultas, más ciertas.

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74spain is different 07/04/2013 | 10:13

Como mujer culta [creo] y medianamente inteligente, no debería entrar al trapo de comentarios sexistas como el realizado por el Sr Nacho Lopez de Azogue, pero no me he podido resistir.

Sr Lopez. Para que se sitúe. Soy ingeniera industrial y ejerzo mi profesión. Y lo que es más importante, la mayoría de mujeres que conozco son cultas, han estudiado carreras universitarias, trabajan y prefieren mucho más a un hombre inteligente que a un millonario baboso, zafio e inculto.

En cuanto al contenido del artículo, creo que el ensalzamiento de la incultura, la falta de formación y la adoración por el dinero rápido y fácil de conseguir nos está destrozando como pueblo y nos hace creer que todo lo que está pasando no tiene solución.

Probablemente una de las frases que más se oiga últimamente es "esto es lo que hay". Derrotismo absoluto de personas incapaces de plantearse cómo resolver los problemas que les acucian.

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73jo44 07/04/2013 | 10:03

ser culto sin ser listo no sirve para nada
si eres listo progresas en la vida véase Amancio Ortega
la cultura sin ser listo sirve de poco
ahora eres listo y culto tienes muchas oportunidades

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72Equilibrado 03/03/2013 | 20:13

Mirar que los judios son , posiblemente, los más preparados de la humanidad y por ello triunfan allí a donde van. Es el único bien que no te pueden quitar, el conocimiento y antes o después, casi siempre, genera riqueza.

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71Equilibrado 03/03/2013 | 20:01

La cultura entendida como algo que consiste que una persona ha leído muchos libros sin ton ni son, posiblemente no sirva para mucho. Pero la cultura general por ejemplo de un buen bachillerato, te permitirá hacer una declaración de renta normal, sacarte el carnet de conducir sin mucho problema, y entender los escritos oficiales más o menos conplejos que pueden tener repercusiones importantes sobre tu vida. Yo tengo un cierto nivel escolar, pero en mi familia la mayor parte no lo tiene tanto,y acuden a mí cuando les llega un escrito que no entienden o para hacer una petición a algún organismo etc. La educación te dá una cierta seguridad en tí mismo y amplia tus posibilidades de empleo e incluso cambios de campo de trabajo.Además para pisar fuerte, necesitas tener educación y dinero sino siempre vas de falsete y se te nota. Si tienes educación pero no tienes dinero, también te sientes inseguro, pero menos. Por otra parte, tienes una mayor facilidad para adaptarte a cambios tecnológicos si se dan en tu trabajo, poder comprender máquinas y sistemas más complejos, etc. Puedes dar clases particulares de idiomas, matemáticas, física, y siempre hay alumnos.

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70gilito 03/03/2013 | 17:21

La cultura es importantísima. Yo casi con cuarenta años, no me gusta leer, pero me obsesiona aprender idiomas y tocar el piano [dentro de mis conocimientos limitados,claro].

Para optar a puestos de responsabilidad se necesita una visión integral que sólo te da la cultura; y esa visión es, por ejemplo saber escribir casi perféctamente español.

Ya hay entrevistas de trabajo en las que se hace una prueba ortográfica. Y donde caen como moscas, yo no caeré nunca.

Sin la cultura, la gente es manipulable: y así, con su ignorancia, se cree con autoridad para pitar un himno nacional o para asegurar a un extranjero que no es español, que es solo es vasco o catalán.

Y ahí es donde se hace el ridículo.

Y subrayo, como se va señalado, que luego se firman hipotecas "rarísimas" que no se pueden pagar y encima se le echa la culpa al bolígrafo con el que se firmó, no a que no se sabe interpretar un subjuntivo en un texto legal.

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69Hernan Cortes 05/02/2013 | 19:22

Creo que todo el artículo está basado en el planteamiento: cultura versus dinero.
Visto así, no cabe duda que -salvo honrosísimas excepciones- la cultura no "sirve" para ganar muchísimo dinero.
Eso ya me lo dejó claro el Jefe de Estudios que teníamos en los jesuítas.
Me dijo: Pero vámos a ver, tú ¿qué quieres en la vida?, ¿tener mucho dinero?. Pues entonces no estudies. Porque para tener dinero lo que hace falta es ser el número uno. Puedes ser basurero, pero sí eres el número uno ganarás muchos millones.
Y así siguió su perorata. Yo me quedé asombrado -tenía 15 años y mis padres me presionaban para que estudiara y que "fuera un hombre de provecho"- y ahora venía el cura aquél y me decía aquello.
Hoy puedo decir que ambas partes tenían razón. Ahí tenéis a "El Pocero" de una parte, y a Ortega o Ramón y Cajal, por la otra.
Pero, ¿quién es o ha sido, más feliz?.
Mi respuesta es que depende del individuo. El dinero te hace poseer "cosas", la cultura te hace poseerte a tí mismo.
Abderraman III escribió -cerca ya de su muerte-, que había tenido de todo y sin embargo sólo recordaba 14 días en que fué feliz.

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68Duke Atreides 31/01/2013 | 19:51

#67 Eso que menciona es un lugar común bastante extendido, y que no carece de ejemplos empíricos, pero dista de ser una característica que se dé siempre, y de hecho las tiranías desde el Siglo XX han dado una gran importancia a que el pueblo tenga la cultura suficiente como para asimilar sus mensajes. El común de los habitantes sometidos a regímenes comunistas gozó y suele gozar de un nivel cultural muy alto.
Y es que ya no se trata de aplastar y someter al pueblo, sino de conseguir su adhesión incondicional porque se le tiraniza, claro, por su bien. Para ello, y aunque parezca paradójico no sirve la ignorancia.

Saludos.

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67jos 30/01/2013 | 14:38

#27 salvo excepciones la cultura amplia el area de los conocimientos, pero sobre todo la persona que lo pretende va formandose en criterio y tiene mas posibilidades de que no la manipulen. La pregunta es ¿porque los dictadores quieren un pueblo inculto?

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66GabrieldeAraceli 28/01/2013 | 18:29

El problema es que en este país se llama "intelectual" a cualquiera: Miguel Bosé, Almodóvar, Penélope Cruz, Pilar Bardem... Con egregios "intelectuales" como éstos, ¡como no va alguien a considerar que la cultura es importante!

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