¿EL FIN DEL ROMANTICISMO?

Las nuevas claves (prácticas) de las parejas modernas que duran

Cada vez se valoran más los aspectos prácticos para mantener a lo largo del tiempo la ansiada felicidad conyugal, según un estudio del psicólogo R. Epstein.

Foto: La capacidad para gestionar la economía familiar o el hogar influyen en la duración de las parejas. (Corbis)
La capacidad para gestionar la economía familiar o el hogar influyen en la duración de las parejas. (Corbis)
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    La comunicación y la transparencia son dos características imprescindibles para construir una relación de pareja sana y feliz, pero no las únicas. Cada vez se valoran más otra serie de nuevos rasgos para mantener a lo largo del tiempo la ansiada felicidad conyugal, según se desprende de un estudio llevado a cabo por el psicólogo Robert Epstein, autor de Making Love: How People Learn to Love, and How You Can Too, a partir del análisis de más de 2.000 encuestas a parejas norteamericanas.

    La capacidad para expresar las emociones y el diálogo positivo para resolver los conflictos de pareja eran hasta ahora el principio fundamental sobre el que los psicólogos de familia orientaban sus terapias. Sin embargo, la investigación de Epstein ha relativizado esta máxima hasta convertirla simplemente en un complemento que debe ir acompañado de otras competencias, antes secundarias. Entre ellas destacan la habilidad para sortear problemas cotidianos, evitar las situaciones de estrés, construir relaciones sociales o defenderse dignamente en la vida, además de la formación y la conservación de un cierto espacio de independencia.

    Las exigencias sobre la pareja se centran tanto o más en lo práctico y material que en lo emocionalLas conclusiones del estudio hacen hincapié tanto en los factores mundanos como en los más profundos, pues ambos reforzarían igualmente los vínculos de una pareja. Como pone de ejemplo Epstein, “se trata tanto de saber si la otra persona quiere tener hijos como de acordarse de la fecha de cumpleaños o el nombre de sus familiares”. Esto es porque inconscientemente se asocia un olvido trivial y el desinterés en el otro con su incapacidad para gestionar su vida, tanto a nivel profesional como económico o familiar.

    Las nuevas exigencias

    Unos resultados que llevan al autor del estudio a teorizar sobre la evolución de las necesidades que se tratan de cubrir en una relación de pareja. “Las expectativas han cambiado, y además de buscar una satisfacción emocional también se trata de asegurar que las parejas sean competentes para conservar su trabajo, cuidar a los niños o darles una buena formación”, apunta el psicólogo. Tanto es así, que hasta influirá la escuela o universidad donde se haya estudiado.

    Fuera de la pareja está el mundo real que, a la larga, es lo que más determina la relaciónPara el psicólogo de la Universidad de California y autor de Intimate Relationships, Thomas Bradbury, este cambio de actitud (y exigencias) ante las parejas se debe a los nuevos estándares sociales, que se centran tanto o más en lo práctico y lo material que en lo emocional. Es decir, que cada vez se difumina más la línea entre las necesidades de proyección interior y exterior, al poner en un mismo nivel las capacidades sociales de una persona y las personales. “Las relaciones con más posibilidades son aquellas en las que ambos miembros son conscientes de que las presiones externas a la pareja influyen tanto como las internas”, añade el psicólogo, lo que deja en un plano más secundario las habilidades comunicativas.

    La idea tradicionalmente más extendida entre los expertos es que para alcanzar la felicidad conyugal basta con satisfacer las necesidades emocionales de la otra persona. Sin embargo, el análisis de los dos millares de parejas analizadas demuestra que una relación duradera “también necesita fundamentarse en aspectos más prácticos”, e incluso triviales para la concepción idílica que suele asociarse al amor y las relaciones de pareja.

    “El mundo real condiciona la relación”

    Para los responsables del estudio queda claro, a la luz de los resultados, que las terapias de pareja tendrán que adaptarse a estos nuevos estándares y centrarse en cuestiones más prácticas relacionadas con las habilidades sociales para defenderse ante la vida, ya que de lo contrario el estrés y la presión por sacar adelante a la familia acabará minando la relación. Las expectativas de vida son por lo general más exigentes, mientras que la sociedad de la incertidumbre se ha impuesto, como ya previó el sociólogo Ulrich Beck. Un contexto en el que la pareja se convierte cada vez más en un medio.

    Como explica Bradbury, “fuera de la pareja está el mundo real que condiciona la relación e incide sobre nuestra personalidad”. Una situación frente a la que no basta la mera comunicación y la transparencia, sino va acompañada de un compromiso en el que se unan fuerzas: “No eres tú contra tu pareja, sino que es la pareja contra el mundo”, sentencia el psicólogo norteamericano.

    Alma, Corazón, Vida
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