A lo largo de nuestra historia laboral todos nos hemos encontrado con el típico compañero que no da palo al agua. Casi todas las oficinas tienen alguien que se escaquea de sus tareas, escurre el bulto a la mínima de cambio y espera que su trabajo, simplemente, lo hagan otros. Pero, además de los escaqueadores natos, hay personas que, sencillamente, no realizan su trabajo todo lo bien que debieran: son lentas, imprecisas, no tienen iniciativa, no se esfuerzan… Si trabajamos codo con codo con alguno de estos individuos el resultado es siempre el mismo, de una u otra forma acabaremos haciendo su trabajo.

Ante una situación como esta muchas personas se conforman con esperar a que algún supervisor se dé cuenta de la situación y tome medidas para solucionarla. El problema es que ese momento puede no llegar nunca y si no tomamos cartas en el asunto lo más probable es que la situación se agrave.

La mejor manera de que un compañero incompetente deje de hacernos la vida (laboral) imposible es hablar con él cara a cara para lograr que mejore en la realización de sus tareas o, al menos, no moleste. Muchas veces pensamos que si no hemos atajado el problema a tiempo no merece la pena crear una situación tensa reprendiendo a nuestro compañero, pero si no lo hacemos el escenario puede ser aún peor.

Cogiendo el toro por los cuernos

Uno de los mayores especialistas en gestión del  liderazgo y entrenamiento corporativo, Kerry Patterson, asegura que, pese a que el 93% de los empleados reconocen que trabajan con gente que no realiza sus tareas como debiera, sólo el 10% habla con sus compañeros para que la situación mejore. Y esto hace que los trabajadores que sí realizan correctamente su trabajo empeñen, de media, entre cuatro y seis horas a la semana a realizar tareas que no les corresponden.

Patterson tiene claro que la mayoría de estos conflictos laborales se solucionaría si los afectados fueran capaces de atajar el problema de forma directa y profesional, hablando sin tapujos con sus compañeros incompetentes. Para ello propone una serie de consejos.

1. No esperes a estar harto

Los problemas con un compañero que no hace las tareas como debería suelen alargarse en el tiempo pero no reprendemos a nuestro colega hasta que estamos hartos de su actitud. Esto suele ocurrir en momentos de tensión en los que nuestra reacción puede parecer desproporcionada, justo lo contrario de lo que necesitamos.

2. No sorprendas a tu compañero

Si tratas de reprender a tu colega cuando cometa un error estará menos dispuesto a reconocer su actitud o tratar de mejorarla, más aún si la reprimenda es agresiva. Simplemente se limitará a intentar que no le pilles en un renuncio. Trata de abordar la cuestión en privado, de forma relajada y honesta y sin que la conversación se encrespe.

3. No saques conclusiones precipitadas

Dice el refrán “piensa mal y acertarás”, pero en este caso debemos hacer todo lo contrario. Las razones por las que nuestro compañero no realiza correctamente su labor pueden ser múltiples. Quizás su comportamiento tiene una explicación y puede solucionarse con algo de ayuda. Dedica un tiempo a hablar con tu colega en privado, sin realizar juicios previos, y comparte tu opinión sobre el conflicto sin menospreciar la suya.

4. Primero ve a lo general, luego a lo concreto

Atacar a tu compañero con una lista de todas las cosas que hace mal puede hacer que se vea abrumado y no muestre interés por cambiar su actitud. En vez de eso trata de buscar los motivos por los que, en general, trabaja lento, hace las tareas mal o trata de evadir sus obligaciones. Si esto no funciona, tendrás que recurrir a ejemplos concretos, para que se dé cuenta de cada cosa que hace mal y las vaya solucionando poco a poco.

5. Busca un acuerdo

En ocasiones es muy difícil que logremos cambiar la actitud de un compañero incompetente. Si todo lo anterior no ha dado resultado, lo más sencillo es alcanzar un acuerdo que solucione el problema en lo que a nosotros nos compete. Si, por ejemplo, estás harto de que todas las semanas te toque hacer una tarea que no te corresponde negocia para que tu compañero acepte hacerla. Su actitud puede seguir siendo poco adecuada, pero al menos has logrado quitar un problema de tu lista.