Martes, 23 de julio de 2013

'GANGNAM STYLE', EL VÍDEO MÁS VISTO DE LA HISTORIA

El ‘baile del caballo’ o cómo reírse de los pijos que se gastan lo que no tienen

El ‘baile del caballo’ o cómo reírse de los pijos que se gastan lo que no tienen
El rapero surcoreano Psy durante una actuación en Nueva York. (Reuters)
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Si estás leyendo esto, con toda probabilidad has visto alguna vez el videoclip del rapero surcoreano Psy, que ha arrasado en todo el mundo. El vídeo, que da vida al single de su sexto LP, ‘Gangnam Style’, se convirtió la semana pasada en el más visto de la historia de Youtube, superando la distancia que le separaba del ídolo adolescente Justin Bieber, que ostentaba hasta ahora el récord con su canción Baby. Las cifras son tan altas que marean. A día de hoy el vídeo se ha visto más de 824 millones de veces. Si cada visionado fuera de una persona distinta, lo habría visto un 11,6% de la población mundial. Una barbaridad.  

Jóvenes de todo el mundo bromean en sus fiestas bailando como Psy –abreviatura de psycho, psicópata en inglés–, y el surcoreano se ha convertido en el arquetipo absoluto de lo freak. Pero detrás del baile del caballo, como se conoce popularmente al particular paso desarrollado por el rapero, se esconde una dura crítica a la sociedad coreana, sutil, pero contundente, que ha supuesto toda una revolución en el país asiático.

Hasta la irrupción de ‘Gangnam Style’ la música popular coreana se limitaba, casi en exclusiva, a lo que se conoce como K-pop, un estilo de pop histriónico y ultrafrívolo, dirigido principalmente a adolescentes, sostenido por una poderosa industria de marketing que coloca a sus estrellas a todas horas en programas de televisión. Una fábrica de celebridades que sólo conocen en Corea y que pasan desapercibidas en el resto del mundo.

El primer disco de Psy le valió una multa por “contenido inapropiado”, y su segundo LP fue prohibido por las autoridadesPark Jae-san, el hombre de 34 años que está detrás de Psy, comparte el aspecto freak de sus compatriotas, y no deja de formar parte de la misma industria, pero su mensaje no tiene nada que ver con el del resto de estrellas del pop coreano. De hecho, se trata de un artista muy polémico en su país. Su primer disco le valió una multa por “contenido inapropiado”, y su segundo LP fue prohibido por las autoridades. Ahora el rapero lo ha intentando de otra forma. Un primer vistazo a la letra de Gangnam Style deja frío a cualquiera. Su simpleza es abrumadora. Para un oyente occidental –que se preocupe por buscar en Internet la traducción de la letra– la canción habla, como la mayoría de superéxitos del pop de discoteca, del flirteo entre adolescentes. Pero para el oyente coreano bien informado, la canción va mucho más allá.

Una crítica feroz a la clase adinerada del país asiático

En el videoclip Psy imita a un típico coreano del barrio de Gangnam, en Seúl, la zona más adinerada de la capital de Corea, parodiando su despreocupado estilo de vida. Hasta aquí, lo que conoce todo el mundo, pero el vídeo está lleno de matices.

En Corea del Sur cada adulto tiene de media cinco tarjetas de créditoPara entender la crítica de Psy hay que conocer la realidad de un país como Corea del Sur, que lleva viviendo del crédito desde mediados de los 90. En 2010 una familia media coreana gastaba a crédito el 155% de su renta disponible, quizás la cifra de endeudamiento familiar más alta del mundo. En el país asiático cada adulto tiene de media, aproximadamente, cinco tarjetas de crédito. El consumo desenfrenado es casi un dogma en un país que comparte frontera con un régimen comunista, y que ha pasado, en solo dos generaciones, de ser un país pobre y eminentemente rural, a ser una gran potencia económica.


En concreto, el barrio de Gangnam es la viva imagen de todo esto. En 2010, según apuntó el diario Korea Times, concentraba una riqueza de 84.000 millones de dólares, lo que supone el 7% de toda la riqueza de Corea, en un área de unos 38 kilómetros cuadrados. En su canción y el vídeo –que es donde se hace patente la crítica– Psy hace una parodia feroz de los jóvenes de este barrio, niños de papa que viven de las rentas de los fondos fiduciarios.

En la canción, Psy explica, en boca del Gangnam man al que interpreta en la canción, que está buscando “una chica con clase que sepa disfrutar de una relajante taza de café”. Algo que nadie sabrá entender sin la explicación adecuada. En su blog, My Dear Korea, la escritora coreana afincada en EEUU Jea Kim explica que el rapero hace referencia a una broma local de su país: “Hay un chiste sobre las mujeres que gastan 2.000 won (unos 2 dólares) en ramen para comer y luego se gastan 6.000 en un café de Starbucks”. Estas mujeres, tal como explica la bloguera, son conocidas en Corea como Doenjanggnyeo (en español algo así como “mujeres de pasta de soja”), pues ahorran en cosas esenciales para poder gastar su dinero en lujos innecesarios, como el café del Starbucks. Una cadena que, por cierto, no ha parado de crecer en el país asiático, particularmente en Gangnam, donde, según explica Kim, sus establecimientos “se han convertido en el lugar donde va la gente a que le vean gastarse cantidades absurdas de dinero”.

El lujo, un sueño difícil de alcanzar

En el vídeo Psy parodia todas las excentricidades propias de los ricos de Gangnam, como la equitación, las saunas y los yates. En la primera escena Psy lanza ya su mensaje, aunque para la gran mayoría haya pasado desapercibido. Está disfrutando de una copa en lo que parece un lujoso resort playero, pero enseguida se ve la realidad: no hay playa que valga, está en medio de la caja de arena de un parque infantil. Todo era parte de un sueño. El mismo que viven los coreanos que pretenden imitar los modos de los ricos habitantes de Gangnam, gastando su dinero en excentricidades.

Psy ha conseguido colar esta parodia feroz en el 'mainstream' coreano, donde la crítica social brilla por su ausenciaLo verdaderamente subversivo del asunto, tal como ha explicado a la revista The Atlantic el consultor coreano-americano Adrian Hong, es que Psy ha conseguido colar esta parodia feroz en el mainstream coreano, donde la crítica social brilla por su ausencia y apenas hay espacio para el sarcasmo o la ironía. Tras el éxito masivo del vídeo en occidente todo el país está orgulloso del éxito internacional de su rapero. Por primera vez, además, una canción coreana tiene mensaje. Para Hong, Psy es, quizás, el primer artista ‘indignado’ de Corea del Sur: “Los coreanos han logrado avances extraordinarios en su país, en términos de PIB y de todo lo demás, pero el crecimiento no ha sido equitativo. Creo que los jóvenes están dando cuenta de eso. Hay una reacción genuina... Se está viendo un gran resentimiento por parte de los jóvenes acerca de sus circunstancias económicas”. Y Psy, como todos las grandes figuras de la historia de la música popular, ha sabido canalizarlo.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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3danig 27/11/2012 | 16:16

Es decir, que cuando decidan cortarle el grifo del crédito a los coreanos la hostia va a ser de espanto.
Esa historia me suena.

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2kjh 27/11/2012 | 13:25

jeje.
como zapatero, que se gast´´o lo que no ten´´ia. habr´´ia que darle unos buenos azotes

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1india38 27/11/2012 | 12:17

Pequeños ahorros, grandes gastos....

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