Lunes, 20 de mayo de 2013

¿NOS HACEN ENGORDAR ESTE TIPO DE LÁCTEOS?

La batalla de los probióticos

La batalla de los probióticos
La controversia científica siembra dudas en el consumidor. (Corbis)
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Según un informe conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los probióticos son “microorganismos vivos que, cuando son suministrados en cantidades adecuadas, promueven beneficios en la salud del organismo huésped”. Aparentemente la afirmación no deja lugar a dudas y parece comúnmente aceptado que estos microorganismos, que constituyen el reclamo de numerosos productos lácteos –el Actimel es el más popular–, son beneficiosos para la salud. Pero lo cierto es que la comunidad científica no ha llegado a un consenso sobre el tema, y hay numerosas voces críticas con sus supuestos beneficios.

En 2009 el conocido biólogo Didier Raoult –el investigador francés con más publicaciones de la actualidad– publicó un polémico artículo editorial en la revista Nature titulado Probiotics and obesity: a link?, en el que aseguraba que los yogures y otras bebidas lácteas repletas de probióticos tendrían una gran parte de responsabilidad en la epidemia de obesidad que afecta principalemente a los niños. “Desde mi punto de vista existe un riesgo, que puede estar causando un problema de salud real en humanos, al promover el consumo de productos que contienen bacterias que se han asociado con la ganancia de peso en la industria ganadera”, afirma con rotundidad. Por ello el doctor propone que “antes de que los probióticos y prebióticos puedan ser considerados como seguros, es imperativo que sean testados en modelos experimentales para evaluar la propensión de dichos productos a causar obesidad en humanos”.

El mes pasado la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) emitió un dictamen que obligaba a cambiar la promoción de los productos probióticosEl artículo tuvo gran repercusión en la comunidad científica, empeñada mientras tanto en demostrar los efectos beneficiosos de los probióticos y, aunque han pasado tres años, nuevos acontecimientos lo han puesto de actualidad. El mes pasado la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) emitió un dictamen que obligaba a cambiar la promoción de los productos probióticos. Preparados lácteos como el famoso Actimel ya no se podrán vender usando como reclamo sus supuestos beneficios para la salud ya que, según la agencia, no existen las suficientes evidencias científicas para asegurar tal cosa.

Una batalla encarnizada

Tras el anuncio de la EFSA muchos blogs han recuperado el artículo de Raoult creando un cóctel explosivo que ha levantado ampollas entre la industria alimentaria, a la que se acusa de haber forzado los supuestos beneficios de los probióticos sufragando investigaciones al respecto para hacer dinero con sus productos.

La Asocación Española de Dietistas-Nutricionistas (AEDN) ha emitido un comunicado en el que asegura que las afirmaciones que asocian probióticos y obesidad son “un bulo difamatorio sin base científica y que puede generar una alarma desmedida e innecesaria en la población”. Según la AEDN, Raoult no ha analizado correctamente la evidencia científica y, además, no se ha interpretado correctamente su artículo que –como afirman acertadamente– no es un estudio sino un texto de opinión en el que el doctor francés deja claro que “se necesitan más y mejores estudios que ofrezcan luz sobre estos aspectos”.

Según varias publicaciones, las evidencias científicas demuestran una relación entre la composición de la microbiota intestinal y la obesidadPero, ¿qué hay de cierto en las afirmaciones de Raoult? Lo único seguro es que hay estudios para todos los gustos. El doctor francés no es el único que ha estudiado la posible vinculación entre probióticos y obesidad. Un grupo de investigadores del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), dependiente del CSIC, publicó, también en 2009, un artículo en la revista ACTA Pedriática, en el que afirmaban que las evidencias científicas “demuestran una relación entre la composición de la microbiota intestinal y la obesidad”, pero al igual que Raoult, advertían de la necesidad de nuevas investigaciones.

Al margen de esta línea de investigación, hay  también numerosas publicaciones científicas que aseguran que los probióticos son beneficiosos para la salud. En nuestro país existen numerosas investigaciones al respecto e, incluso, una agrupación de científicos, la Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos (SEPyP), que ha elaborado un documento de consenso al respecto firmado por más de cincuenta investigadores. Según esta Sociedad existen cepas probióticas con eficacia demostrada para indicaciones concretas sobre el sistema inumne que ayudan, por ejemplo, a prevenir infecciones, y otras con eficacia para indicaciones concretas de salud gastroinstentinal.  

Según un estudio los alimentos probióticos no son perjudiciales pero tampoco tienen beneficios para la saludTodas las afirmaciones de la SEPyP están respaldadas por risgurosos artículos científicos. El problema es que también hay numerosos estudios, igual de válidos, que afirman lo contrario. Un artículo de la Universidad de Ontario del Oeste de Canada, publicado el pasado octubre en la revista Science, mostraba los resultados de unas pruebas realizadas con niños gemelos y ratones que, tras estar un mes tomando yogures con probióticos, no mostraron ningún tipo de cambio en las colonias bacterianas. Según este estudio los alimentos probióticos no son perjudiciales pero, al contrario de lo que afirman muchos dietistas y científicos, no tienen ningún beneficio para la salud, algo que cuadra con las conclusiones a las que llegó la autoridad alimenticia europea.

¿En qué quedamos?

El L. Casei tiene algunos beneficios, pero no hay suficientes estudios que los respaldenMoises Laparra, investigador del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), donde se ha investigado en profundidad el tema asegura que “hay que tomar una posición cauta” respecto a los probióticos, ya que es un tema que se sigue discutiendo. En su opinión, hay que dejar claro que “son productos con funcionalidad biológica que no son medicamentos, pero se parecen más a éstos en cuanto al uso al que se les está orientando, que a un alimento convencional ”. “Las bacterias”, explica, “pueden ser beneficiosas para un efecto, pero en otras condiciones pueden no serlo”. Los posibles beneficios cambian no sólo según la especie sino, tal como explica el investigador, según la cepa:  “Una marca de alimentación puede coger un L.Casei [el célebre probiótico de los Actimel] de una cepa distinta a la que se le atribuyen beneficios y comerciarlo como si los tuviera”.

Este tipo de tretas son las que, según Laparra, trata de evitar la nueva regulación europea: “No se trata de prohibir. Lo que exige la regulación es que se anuncien sólo los beneficios sanitarios de los alimentos que cuenten con los suficientes avales científicos. El L. Casei tiene algunos beneficios, pero no hay suficientes estudios detrás que los respalden. Si no se regula esto se incrementa el precio a los alimentos promocionando unos efectos que en realidad no tienen". Algo que, según el doctor, es evidente en Estados Unidos, donde la legislación es mucho más laxa a este respecto. 

Según Laparra, tampoco existen las suficientes evidencias para afirmar con rotundidad que los probióticos puedan favorecer la obesidad: “Hay estudios que constatan que los microbióticos ayudan a extraer energía de la dieta, lo que puede dar lugar a una ganancia de peso. Pero esto sólo se ha probado en animales de laboratorio y depende de cada microbiótico en concreto”. Según el investigador, está claro que hay un vínculo entre la composición de la microbiota intestinal y la obesidad, “pero basta comprobar si es causa o consecuencia”. Por ello las afirmaciones de Raoult le resultan un tanto exageradas, pese a que tengan parte de razón: “Yo no negaría ni afirmaría tajantemente nada”. 

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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15Aldous 05/07/2012 | 23:45

#12. ¡¡BRILLANTE APROXIMACIÓN AL FENÓMENO DE LA CREACIÓN DE LAS RESISTENCIAS BACTERIANAS!! Eso del "organismo acostumbrándose al antibiótico" como si de un pariente coñazo se tratara o una incómoda hemorroide que irrumpe en nuestra monótona existencia supera por goleada la más académica recopilación aparecida en el Journal of Severe Brain Injured Freaks durante los últimos 20 años. Pedazo de crack, ¿para cuándo el "Nobel de Zihenziha", compartido a pachas con Chiquito de la Calzada?

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14Aldous 05/07/2012 | 23:32

#11, qué tal, Furzy, lo de tu patético clon [fallido] experimental máximus bobus te lo aplicas igualmente; mira a ver si fundáis un Club de Capullos Ignorantes y nombráis Tontolculo de Honor al becario [suplente] de verano que ha perpetrado esta chapuza pseudoperiodística. Mi distancia emocional y/o económica con Danone es más o menos la misma que la de tu cerebro respecto a una somera aproximación siquiera tangencial a este tema... o sea, unos 6 millones de años-luz [sigma5!!!!].
Bye, botarate.

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13Aldous 05/07/2012 | 23:21

#9, a ver, zopenquillo, como bien podrías interpretar/ entender/ inferir si sacaras la cabeza de tu muy poblado de flora putrefactógena culo, y algún raro capricho genético te hubiera concedido cierta capacidad racional [síndrome del parón evolutivo, creo que se llama a "lo tuyo"], te darías cuenta de que me refiero esencialmente a la administración de estos productos en el entorno ganadero [por cierto, que no se les echa actimel a los guarros, hasta donde yo sé], y sólo hago una única referencia al uso en seres humanos. De nada, rey, seguro que leyendo [todavía estás a tiempo de aprender... bueno, quizás no] puedes aprender algo más que a balbucear incoherencias [hale, a buscar al diccionario] de patético sub85.

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12maximo 05/07/2012 | 20:48

#10 Mire Ud. para repoblar la flora intestinal, existe Ultra Levura y con tomar una capsula durante unos dias, asunto arreglado, ya que no es un medicamento al uso. Son bacterias liofilizadas, con algo de sacarosa.
Ud. ¿tomas muchos antibioticos? porque creo, que si no se los receta su medico de cabecera, no deberia tomarlos, ya que puede darse que su organismo se acostumbre a ellos y cuando de verdad los necesite, no le hagan ningun efecto.
Todos los productos carnicos que salen a la venta, sufren rigurosos controles sanitarios y sí hay trazas de antibioticos u otro medicamento, es destruido y el productor empapelado.
En cuanto a la enfermedad de Crohn, deberia Ud. saber, que es de origen autoinmune y la carne y otros alimentos, simplemente se eliminan de la dieta que debe ingerir el enfermo y hacerse practicamente vegetariano y algo de pescado, huevos y poquito mas.

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11Fuzzy 05/07/2012 | 18:55

Al próximo yogur milagroso de Danone lo van a llamar "Aldous". Jajaja... Qué, amigo, ganándote el sueldo??? Anda que no cantas macho....

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10alba22 05/07/2012 | 14:29

Hay que tener en cuenta primero que comemos muchos productos o tomamos medicamentos que destruyen la flora intestinal natural.Los antibióticos son un ejemplo y los tomamos, no sólo por prescripción médica, sino también a través de la carne de animales , pollo, ternera a los que se los dan con asiduidad.Hay enfermedades graves, como la enfermedad de Chronn, en donde se ha encontrado alivio y hasta curación mediante trasplante de flora intestinal sana .La flora intestinal es importante en muchas enfermedades digestivas e intestinales,pero no es fácil repoblarla.Los médicos, por el momento, les hacen poco caso a este tema.Y la lucha está entre la industria alimentaria que presenta alimentos-medicamento y la clase médica que no los reconoce como tales.

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9maximo 05/07/2012 | 14:28

#1 hasta #7.
Cuanto se va a llevar Ud. de comisión esta vez, ya que 5 de los 8 comentarios puestos, son suyos y que énfasis pone en denostar de ese cientifico frances[o lo que sea].
Yo, desde que hacen yogures con bacterias del culo, he dejado de comprar yogures comerciales y si quiero uno, me lo hago yo y punto.

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8neko 05/07/2012 | 14:05

Lo del actimel es un timo legal, tienen un negocio impresionante de billones con unos margenes escandalosos a base de vender yogur liquido [mas simple imposible] con un poco de bacteria de laboratorio, a precio de oro, muy bien empaquetado con sus colorines [lo mas importante es la presentacion, junto con el anuncio que mete la idea de lo sano y bonito que es], y sin una sola evidencia de que hace algo bueno. Sea como sea Danone se saca unos beneficios con unos margenes de escandalo con un producto simplisimo y unos anuncios facilicimos [mira que sano es mi actimel]. El sueno de cualquier empresario, forrarse vendiendo productos simples. A mi me gustaria forrarme vendiendo patatas cocidas sanisimas con aceite de oliva [que lo son], a 5 euros por patata y sacando el anuncio de lo sanisimas que son, que es mas cierto que el actimel, pero no me funciona...

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7Aldous 05/07/2012 | 13:44

Los probióticos en niños sólo tienen un "pero": es recomendable cepillarse los dientes después de beberlos porque pueden resultar cariogénicos, ya que lactobacilos colonizan la mucosa oral y favorecer un entorno ácido en la boca.

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6Aldous 05/07/2012 | 13:38

Y por cierto, la hipótesis del gabacho es para nota; lo primero, aunque se denomina "engorde" del ganado, la realidad es que se buscan conformaciones lo más magras posible en casi todas las especies [sólo en el cerdo ibérico de alta calidad se pretende que exista una infiltración grasa de las fibras musculares], por lo que la extrapolación a la obesidad infantil patina espectacularmente desde el principio. El objetivo de uso de los probióticos, los prebióticos o los simbióticos en estos animales es mejorar la salud intestinal, disminuir la incidencia de patologías entéricas [muy frecuentes ya que se trata siempre de animales jóvenes muy sensibles a estos problemas] reduciendo o eliminando incluso el uso de antibióticos, y aumentar la eficiencia de absorción de algunos minerales y vitaminas. Como se puede ver, una criminal apuesta por la "obesidad"!!!

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