Viernes, 15 de marzo de 2013

CUANDO LA PELOTA SE CAMBIA POR LOS MANDOS

Por qué los niños ya no juegan con el balón en el parque

Por qué los niños ya no juegan con el balón en el parque
Los videojuegos 'online' ayudan a la socialización. (Corbis)
Luis Boullosa 25/06/2012   (06:00)
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Ricardo tiene 42 años y dos hijos; ha matado muchos “bichos” y explorado muchos mundos delante de la pantalla del ordenador durante las últimas dos décadas y está harto de esa frase que, dice, se repite hasta la náusea: “Los niños ya no juegan al balón en el parque, están todo el día con los videojuegos”. “Los niños sí juegan al balón”, rebate, “pero cuando no lo hacen es porque tienen cosas mucho más interesantes que hacer. Cosas que yo haría si no tuviera que pasarme el día trabajando para mantenerlos”. Para él, los videojuegos fueron siempre un elemento positivo que, afirma, le han ayudado a socializar y a salir de su timidez. A aprender. Le enerva que los mensajes al respecto varíen tan lentamente o sigan petrificados.

Juan Alberto Estallo Martí, psiquiatra y responsable de algunos de los análisis más lúcidos sobre este medio, recoge en su excelente Psicopatología y videojuegos (1997) algunos de esos titulares de los que habla Ricardo y que, retrospectivamente, deberían hacer enrojecer a quienes los firmaron: “Más de una hora ante el telejuego puede crear adicción" (El Periódico 17/01/93). “La adicción al NINTENDO causa cuatro nuevos casos de epilepsia en Japón" (El Mundo 15/01/1993)."Advierten que la adicción a los videojuegos puede matar" (La Vanguardia 11/01/1993). "Después del crack, el videojuego es probablemente el producto más adictivo jamás inventado" (El Mundo, 24/12/93).El videojuego implica una interactividad difícil de igualar

“La mala fama, la imagen negativa de los videojuegos”, explica Estallo a El Confidencial, es debida a múltiples causas. Existe una brecha generacional que es evidente, pero que progresivamente perderá peso. En los años 90 teníamos a padres preocupados porque sus hijos pedían videojuegos y ellos apenas sabían lo que eran. Veintidós años después son los propios padres los que han jugado a videojuegos durante su infancia y adolescencia y su nivel de conocimiento, actitud y sugestionabilidad ante los medios es muy diferente”.

Begoña Gros, profesora titular de la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Barcelona y especialista en la utilización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el ámbito educativo, opina que, en efecto, la preocupación ha sido provocada por los medios de comunicación, ya que cada vez que hay un acto de violencia entre jóvenes se dice que estos jugaban, lo que tiene muy poco valor causa-efecto. Sería como afirmar que el asesino ‘comía pasta’ y que por ello la pasta provoca violencia”. “Se siguen confundiendo términos”, insiste Ricardo. “El problema no puede nunca ser el medio por el que te evades de una prisión, sino la razón por la cual te evades”.

En todo caso, ese medio de evasión o ese elemento cultural, según se quiera ver, es hoy en día una industria enorme, que mueve sólo en España más de 900 millones de euros al año, con producciones mundiales con costos similares a los de las películas de Hollywood.

Desde dentro

Manel Muñoz ha sido jugador desde hace unos veinticinco años. En Madrid, abrió hace tiempo el Laberinto, un bar-ludoteca especializado en rol, juegos de mesa y de ordenador que es recordado por quienes lo frecuentaron como un verdadero clásico. Pocos conocen el entorno como él. Afirma que, en realidad, “los videojuegos han evolucionado poco y siguen proporcionándote los mismos ‘inputs’ como persona. Se añaden mejoras técnicas pero en realidad se saca una y otra vez el mismo juego, el que las casas saben que funciona”. Algo que a él no le extraña del todo porque es de los que piensan que –sea literatura, cine o juego- “historias de verdad sólo hay cuatro o cinco”.

Apunta, además, que la mayor parte de los problemas provienen del desconocimiento de los padres: “Hay mucha gente que no sabe nada de nada: tienen toda la información pero no la utilizan, por la razón que sea. Entonces te encuentras a padres que van a comprar un juego para su hijo de doce años y se llevan el San Andreas, que es un juego donde puedes ser traficante, donde tienes que matar putas, y claro… Pasa lo mismo con internet. Luego hay juegos que tienen una opción parental que permite controlar las horas que juega el niño, a partir de tantas (las que elijas) se desconectan. Curiosamente, ese es un dato que suelen conocer los niños, pero no los padres". El resultado, afirma Muñoz, es que “se hace un esfuerzo de control parental desde los entes dedicados a ello que después no fructifica porque el padre, probablemente, está más preocupado viendo el partido”.Se adquieren competencias de la sociedad digital, como estrategia y resolución de conflictos

En cuanto a la famosa “adicción”, afirma que “en mi bar había ciento y pico personas que venían sólo a jugar. De esos, dos, con nombre y apellidos, eran unos enfermos de verdad, pero se trataba de gente que buscaba una evasión y lo hacía de esa manera, como otros con el bingo o las tragaperras. A esa gente se la ve más, y provocan la mala fama de la que siempre hablamos”.

Efectos positivos

En su opinión, los videojuegos pueden permitir a los niños “una socialización positiva pero que a menudo es fugaz. Un esfuerzo que se olvida y no se utiliza una vez acabado el juego”. En este aspecto considera que la introducción de los juegos de rol online ha sido “muy positiva”. “El niño”, argumenta, “puede tirarse ocho horas en su casa jugando delante de la pantalla, pero en realidad está jugando con otras cuarenta personas, otros cuarenta niños. Se montan grupos, hay jerarquías, una integración social, se habla, se discute, se acuerda cómo solucionar problemas y, en general, se trabajan una serie de habilidades sociales. Además, como dice un amigo, esas ocho horas que no está en la calle son ocho horas que no delinque. Si estás mucho tiempo en la calle, acabas haciendo algo, lo que sea”.

“Es evidente que el videojuego, en oposición a la televisión, implica una participación e interactividad difícil de igualar, reconoce Estallo. “De todos modos no es ninguna novedad que aquello que se aprende con la experimentación y la manipulación permanece o es más estable que aquello aprendido por métodos más tradicionales”.

Begoña Gros, por su parte, señala que la mayor parte de los estudios indican que “los niños utilizan los juegos como medio para socializarse en el grupo y, en general, prefieren jugar con otros que en solitario. Además, se adquieren competencias propias de la sociedad digital: comprensión de pantallas multimedia, resolución de problemas, estrategia, etc., y que hay una implicación emocional y afectiva que puede ayudar a mejorar la motivación”.

Educación y futuro

Gros dice no ser muy optimista sobre la evolución de los videojuegos en el entorno educativo, pero admite que ve avances: “Cada vez será más fácil, ya que hay muchos juegos de estrategia y simulación que pueden ser integrados para la formación sin dificultad. Incluso muchas ‘apps’ sencillas pueden ser muy interesantes como recurso para el aprendizaje”.

Manel Muñoz, por su parte, recuerda que ya hace años, él mismo usó juegos clásicos como SIM City para talleres prácticos de historia, urbanización o consumo, pero insiste en señalar que el ‘target’ de los videojuegos hace tiempo que dejaron de ser los niños: “Se hacen sobre todo para gente de 20, 30 o 40 años, que son los que tienen la pasta, aunque luego haya versiones menos ‘core’ de esos mismos juegos para los chavales”.Los juegos de estrategia y simulación sirven para educar y formar

Para él los videojuegos son simplemente una herramienta. “Como un martillo”, dice, “que lo uses para clavar clavos o para romper dedos es asunto tuyo”. La misma visión que tienen psicólogos como Abel Domínguez, que además incide en señalar que la mayor parte de los casos de trastornos que se asocian de un modo u otro a los juegos “son casos en los que existe una psicopatología de base, un problema que se hubiese manifestado de otra manera si la situación hubiese sido otra”. Otro problema, acaso más estimable, es el de “el exceso de horas” que se pasan frente a un juego y que “no se emplean en socializar”.

En todo caso, repite, “hasta que juegas al World of Warcraft y ves lo que es, no percibes lo de los juegos online en toda su magnitud. Puedes crear tu propia historia y forjar tu leyenda en un mundo casi ilimitado. En ese esquema, alguien puede decidir que quiere ser el mejor creador de espada a dos manos del mundo, por ejemplo, y tirarse meses con ello hasta que lo consigue. Y cuando lo consigue, ahí estará, en su habitación con una sonrisa de oreja a oreja durante una semana. Esa gente tiene un tesón admirable. Sería interesante que ese tesón se pudiese usar en otros aspectos de la vida, pero no nos engañemos, la gente prefiere jugar que trabajar. Trabajar es más aburrido”.

Ricardo, por su parte, concluye su enfadado discurso en el parque que hay debajo de su casa. “Mira, ¿ves como es mentira?”, dice, señalando al fondo, donde los chavales han montado un partido de fútbol exactamente bajo el vetusto cartel en el que se lee: “Prohibido jugar a la pelota”.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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12Trottrot 25/06/2012 | 21:00

En todo lo que he leido, artículo y comentarios, he echado mucho de menos una palabra: L I B R O.

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11rondream 25/06/2012 | 15:55

#10 Hombre, por cada historia de éxito de niña que mejora gracias a un vídeo juego puedo aportar 100 de niños aislados con síndrome de Hikikomori, que no salen de su cuarto, no saben relacionarse y no toleran la frustración de que les quiten la consola; y esto no es la historia de mi sobrina, es una problema reconocido mundialmente.

Respecto a los videojuegos como aprendizaje, pues me temo que lo que dice la medicina [no los iluminados tipo E.Dans] es: hasta los dos años prohíbidos no valen para nada, solo estresan. De 3 a 5 son neutros, es decir una pérdida de tiempo ya que no aportan nada y a partir de los 6 pues valen para cosas muy básicas, siempre teniendo en cuenta que la experiencia es infinitamente a cualquier simulación.

Sé que no gusta lo que digo, que sería guay que los niños aprendiesen inglés sin darse cuenta, mientras se divierten y los padres nos tomamos una cerveza y luego se fuesen a dormir entre risas tras cenarse las espinacas sin rechistar, pero eso no existe.

Llevo 27 años jugando, desde el ZX81 a la PS3 y aunque me lo paso bien me doy cuenta de que no es más que una pérdida de tiempo. Eso sí cuando salga el COD BOII o el Assesins III desaparezo :-]


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10baaadosss 25/06/2012 | 15:33

#9 Distingamos una cosa es educar y otra cosa es distraer...claro que ambas cosas se pueden compenetrar pero pueden ir por separado. Mi sobrina tenia un problema de sobrepeso, no habia forma con ella...a nuestras vida llego una videoconsola X y la niña ha bajado peso, se ha picado con la maquina y hace ejercicio, no se relaciona con los demás o si porque invita a sus amigas a jugar con ella y se pican, juegan y se rien,...el mundo evoluciona y nosotros debemos evolucionar con el sin perder valores pero evolucionar, los juegos de conocimientos hay bastantes en el mercado son muy utiles nos guste o no...otra sobrina mia con un videojuego aprendio a empatizar muchisimo con sus padres...con moderacion esta claro, pero yo no los veo negativos en absoluto al igual que no dejamos solos a nuestros hijos durante horas en la calle tampoco los debemos dejar horas delante del ordenador o consola...

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9rondream 25/06/2012 | 13:30

#8 Los videojuegos donde se incluye movimiento son una minoria y han tenido una larga historia de lesiones, no son reales [a ver si mover un mando es comparable a mover una raqueta], se realizan en un espacio muy reducido [están pensados para un cuarto de estar] por lo que sus movilidad es bastante reducida y no permiten a jugar a más de seis niños simultaneamente por lo que la parte socialmente formativa está también limitada. Vamos que son una mierda.

Supongo que con esto pasará como con el Baby Einstein [acabó prohibido en Francia y en el resto del mundo Disney devolvía el dinero]. Estas moda triunfan porque mola pensar que los hijos se desarrollan sin que los padres hagan esfuerzo, pero como dijo un forero, se trata de educar no de distraer.

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8baaadosss 25/06/2012 | 12:21

Nunca pensé que defendería a los videojuegos pero mira por donde...¿sedentarismo? dependerá de que tipo de videojuegos, creo que deberiamos ponernos al día, mi hijo todavia es muy pequeño pero mis sobrinos hacen más ejercicio con la videoconsola que si fueran a la calle a pegar patadas a un balon durante 8 horas [que tambien lo hacen], eso por no mencionar que hay videojuegos educativos donde aprenden cantidad de contenidos incluso idiomas. A mi me parece que salir a la calle a jugar tiene sus ventajas y por supuestos sus inconvenientes pero negar que hay videojuegos que son más que recomendables para los niños es negar una evidencia.

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7rondream 25/06/2012 | 10:57

Me parece increible que alguien afirme que los videojuegos..."le han ayudado a socializar y a salir de su timidez", hay que ser tarado. Los videojuegos desarrollan los reflejos y poco más. Un niño con un videojuego no tiene apenas margen, hace lo que le deja hacer la consola, nada más. Solo usa dos sentidos, en una experiencia muy limitada. Puede jugar con otros, de 5 o 90 años da igual, porque la relación es tan pobre que no importa qué está al otro lado. Finalmente, es absurdo gastar dopamina en polladas en vez de logros reales.

El periodista refuerza su caso con links que no funcionan, estudios de hace 15 años y se rie de artículos de hace 20, me parece que lleva demasiado tiempo sin salir al mundo real, supongo que habrá estado matando marcianos. [no sé si el tipo es este, pero si es asi ahora entiendo todo]

Tanto interés de Platón por sacarnos de la caverna, y ahora, los que visten al emperador nos quieren convencer de que volvamos a ella.

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6carla 25/06/2012 | 09:30

Pues entre los coches y los y las "malajes" es más difícil ver a niños jugar en las calles. Los videojuegos y los móviles también cuentan. De hecho, por lo que observo, esta es la generación de niñoñs y adolescentes que "mira al suelo" frenete a los de hace unos 20 años que miraban "de frente".
A veces he ido a recoger a mis sobrinas al colegio y he visto, junto a muchos niños jugando en el patio, o muchos más con los ordenadores del cole en el rinconcillo "wi.fi" jungando con el aparato.

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5chache 25/06/2012 | 09:30

¿Qué beneficio le da a un alcalde poner unas canastas? Ya se lo digo yo, ninguno.

Los políticos de este país están solo para robar.

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4wakamole 25/06/2012 | 09:10

Los videojuegos tienen un problema, el sedentarismo que provocan. Seguramente no sean tan nocivos como alguno comenta, pero no queman grasa ni contribuyen al desarrollo físico

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3wakamole 25/06/2012 | 09:08

#1 será porque tiene calle para jugar... en el barrio donde yo nací todas las plazas y espacios que usabamos para jugar se han asfaltado o solado para mayor gloria de las terrazas de verano y se han puesto unos carteles estupendos de "Se prohibe jugar con la pelota"

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