14/05/2012
(06:00h)
Se ha hablado mucho sobre el cambio necesario de la universidad española, y lo alejada que está de la realidad de mercado laboral. La estadística lo demuestra: el paro entre licenciados ronda el 20%. Antes de que estallara la crisis, en los tiempos de bonanza, pocos se planteaban la ineficacia de la universidad, que vivía el boom de los másteres, la multiplicación de la oferta de estudios y centros y la prometedora adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior que la crisis ha puesto en serio peligro.
La mitad de los licenciados cree que la carrera les ha ayudado poco o nada a encontrar trabajoLa generación de estudiantes que acabó sus estudios en el año 2000, cuando España estaba en la cresta de la ola, contestó cinco años después una encuesta de alcance europeo –enmarcada dentro del proyecto REFLEX (Research on the Flexible Professional in the Knowledge Society)– acerca de la valoración de su paso por la universidad. Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) ha elaborado ahora un estudio basado en los datos de esta encuesta, que muestra que la percepción de los licenciados españoles sobre la universidad era ya poco satisfactoria antes del estallido de la crisis. Un 38% de los españoles encuestados, 5.500 de los 40.000 europeos que participaron en el estudio, no volverían a estudiar la carrera que estudiaron, y la mitad cree que la carrera les ha ayudado nada, poco o bastante poco a encontrar trabajo y aprender sobre él. El estudio compara la opinión de los españoles con la de los estudiantes de Alemania, Francia y Reino Unido y llega a una conclusión: los españoles son los menos satisfechos con sus estudios.

Una universidad tradicional y poco práctica
Al menos antes del Proceso de Bolonia, “las carreras españolas eran muy teóricas y ponían poco énfasis en los efectos activos del aprendizaje. Han sido estudios muy tradicionales, sin margen para la participación del alumno”. Es lo que opina Andrea Conchado, investigadora del Centro de Estudios en Gestión de la Educación Superior de la UPV y coautora del estudio.
Sólo el 35% de los encuestados creen que la asistencia a clase fue un factor relevante en su aprendizajeEn comparación con los principales sistemas universitarios europeos (el francés, el alemán y el inglés), la educación española da demasiada importancia a los contenidos teóricos, sin preocuparse por su aplicación práctica. Una amplia mayoría de los graduados encuestados señalaba que, en sus carreras respectivas, se hacía bastante o mucho énfasis en la “asistencia a clase” (68%), seguido de los “trabajos escritos” (58%) y las “teorías, conceptos y paradigmas” (56%). Sin embargo, y de forma paradójica, sólo el 35% de los encuestados creen que la asistencia a clase fue un factor bastante o muy relevante en su aprendizaje, y sólo un 37% consideraba relevante los trabajos. Conchado piensa que la paradoja se debe a que “los estudiantes creen que es importante asistir a clase, pero no valoran que sea importante lo que allí se aprende. En definitiva, perciben que en realidad no sirve para nada a la hora de puntuar”.

Estudiantes poco satisfechos
Quizás la conclusión más preocupante del estudio es lo poco satisfechos que están los estudiantes españoles con sus estudios. El 29% de los encuestados estudiaría otra carrera si pudiera volver atrás en el tiempo, y un 9% ni siquiera se plantearía ir a la universidad. Conchado cree que el nivel de arrepentimiento es tan elevado porque muchos estudiantes no encuentran empleo “de lo suyo”. “No es una cuestión del nivel que alcanzan en el trabajo”, explica la investigadora, “sino de que acaban trabajando en cosas que no tienen que ver con la carrera que han estudiado”. La insatisfacción es mayor en los estudiantes del área de ciencias sociales y humanidades, que tienen más dificultades para trabajar en sus disciplinas, y es menor en el área científico-técnica y entre las enseñanzas más vocacionales, como Medicina o Magisterio.
Tener estudios no supone ninguna diferenciación respecto al restoEsta frustración se puede vincular directamente al enorme abismo que hay entre los estudios universitarios españoles y la realidad laboral de nuestro país. Sólo el 53% de los españoles cree que la carrera les ha ayudado bastante o mucho a encontrar trabajo, y sólo el 51% cree que les ha servido para aprender un oficio. La media europea tampoco es muy alta, para ambos valores se sitúa en el 55%. Conchado cree que esto está relacionado con la masificación de la universidad: “Como es relativamente sencillo acceder a la universidad, tener estudios ya no supone ninguna diferenciación respecto al resto. Y esto es un fenómeno anterior a la crisis. Ahora será peor”.
La generalización absoluta de los estudios universitarios, la titulitis española de la que tanto se ha hablado, también ha hecho que España sea uno de los países europeos donde más licenciados han continuado formándose al acabar la carrera: un 56%, por encima de la media de los países europeos participantes en el proyecto REFLEX, que es de un 44%. Esto incluye también a los licenciados que tras la carrera han estudiado idiomas. Algo nada extraño teniendo en cuenta que la “capacidad para escribir y hablar idiomas” es la que puntúa más bajo en la lista de competencias adquiridas en la universidad española: un 2,22 sobre 5.
Bolonia, ¿servirá para algo?
El único dato esperanzador del estudio sobre la percepción de la universidad española es que está realizado con anterioridad al Proceso de Bolonia, que debería conducir a un cambio significativo en la educación superior. Conchado cree que el cambio ha empezado, pero hay mucho camino por recorrer: “Se está haciendo un esfuerzo muy grande para adaptarse a los nuevos criterios y se está invirtiendo mucho en formación del profesorado, del que depende el éxito de la adaptación”. Pero, al margen de las buenas intenciones, la crisis hace todo más difícil.
LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
8j a ortetxo i armaza 20/05/2012 | 19:12
Hay algo que no menciona el estudio y que es determinante: los seres humanos aprendemos únicamente lo que nos interesa, el resto solo lo memorizamos. Y aunque usted no lo crea un porcentaje muy grande de universitarios, estudia lo que la mercadotecnia le recomendó y muy pocas veces lo que sus talentos recomiendan. Hay un divorcio impresionante entre lo querido y lo alcanzado. Ello es consecuencia de que la Universidad no ha decodificado aún “la sociedad del conocimiento” y peor aún: no acepta que debe educar, no en función de sus actores académicos, sino en consecuencia del devenir de la humanidad. ¿Por que sucede ello? Pues por la simple razón de que no se investiga, ni se crea una nueva pedagogía. Machaconamente insiste en formar docentes que piensan y ejercen cómo un “magister dixit” cuando lo imprescindible es formar “socios de aprendizaje” Todo es tan obsoleto en la universidad actual, que todas creen que la excelencia pasa por cuidar la relación un docente para 24 aprendices o aferradas a lo folklórico, recomiendan obediencia en lugar de disciplina, motivación antes que voluntad y presencia en el aula como señal de compromiso.
7Terete 20/05/2012 | 11:34
Hay demasiado estudiante universitario, que no tiene interés por aprender; falta estímulo y esfuerzo; da todo igual. Sobran facultades que no deberían existir; pero sobre todo, sobran profesores contratados a dedo... por su ideología y con poca exigencia o nula capacidad para enseñar. No están enseñando los mejores. ¡¡Hay un coto infranqueable !!
6luison 14/05/2012 | 21:37
No estoy de acuerdo en que tener un título no sirva para nada. Ahora mismo probablemente no sea un elemento diferenciador, pero sí de descarte: el que no tiene uno, su currículum queda descartado automáticamente, por mucho que puedas aportar.
Y no hay que pensar en la Universidad sólo como "eso que me debería dar un trabajo". Sólo aporta capacidad intelectual y de esfuerzo. Las carreras buenas e interesantes no te van a resolver la vida, pero sí te dejan el cerebro preparado para resolver lo que te salga.
Si alguien esperaba que con su titulito bajo el brazo iban a llamarle a la puerta de casa... es que no sabe en qué mundo vive.
5hormiga 14/05/2012 | 16:40
Bolonia es una utopía en España. Se ha implantado un P. Bolonia a la española, osea,de pandereta y castañuela,llevo 2 años de grado, en la URJC,y no se aclaran, en clase no solo somos 80 alumnos, sino que nos reunifican materias con dobles grados con lo cual somos más de 170 alumnos[Bolonia habla de 30 máx],las prácticas son ejercicios = los deberes que mandaban en el cole para casa, y bueno los docentes dicen que ellos no tienen que hacer las horas, que las tenemos que hacer nosotros,es decir, el que quiere da clase y el que no no da clase,se limita a contarnos su vida, parece mas bien la UNED. En Bolonia no hay examenes, pero nosotros si tenemos, puesto que Bolonia con 180 alumnos en clase es inviable.
Han recortado 1 año a mi carrera, con lo cual asignaturas anuales ahora con el mismo contenido pasan a darse en 3 meses, imaginense como se da la materia: malamente, lo que se traduce en que si quieres ejercer tienes que pagarte el master, que parece ser que es donde vas a aprender un poquito.
Este Bolonia a la española es una degradación de la educación superior, el sistema no se ha preparado para recibirlo y ahora nos hallamos en medio de un gran caos y un mayor desatino...
4benson 14/05/2012 | 14:31
A ser posible, siempre aconsejaría ir a la universidad si la persona tiene dotes para el estudio. Los conocimientos nunca sobran y, normalmente, tampoco sabes dónde están las oportunidades, porque el mundo es muy grande y está lleno de sorpresas. No sobra desarrollar la capacidad de comprensión o aprendizaje. A veces, para llegar a lo que quieres tienes que dar una vuelta al mundo completa. En España hay una vocación por crear funcionarios que asusta. La empresa privada es puñetera e incierta. Luego, lo único que queda, es conocimientos, experiencias y seguridad personal para emprender algo. Acuérdate de "If" de Rudyand Kipling.
3DEFLACION 14/05/2012 | 13:59
La solución es muy fácil en Andalucía: contratar a los profesores universitarios por su capacidad en lugar de por su filiación política... ¿¿¿SE PUEDEN USTEDES IMAGINAR A MANUEL CHAVES DANDO CLASES DE DERECHO EN SU UNIVERSIDAD??? Por cierto, si sobra 1 millón de licenciados universitarios, ¿por qué todos los jóvenes se empeñan en ir a la Universidad? Cuando entren al mercado laboral no les van a pagar por hacer botellón...Vaya, contando con que no vuelva ZP... Pero como esto no lo entienden, solo hay una manera: subir el precio de la Universidad bastante y el que quiera que lo entienda y estudie Formación profesional que es lo que hace falta. El que no, que pague más y que se quede en la cola del paro en el futuro...
2sirpask 14/05/2012 | 11:52
El problema de la universidad Española es que solo tiene 2 finalidades y las dos son trabajar por cuenta ajena.. una en la empresa privada y otra en la empresa publica.
Tendria que haber una tercera via, la de poder inicializar una aventura de forma autonoma de forma sencilla, pero entre burrocracia, tasas, imposibilidades de creditos, alquileres estratosfericos, una contabilidad que te obliga a contratar una gestoria... etc. Limita muchisimo el trabajar de forma legal por cuenta propia.
Y si ya nos ponemos a patentar cualquier producto/metodo/cosa, el coste es enorme. Ademas cada poco tiempo hay que seguir pagando para mantener esa patente... completamente distinto que en la musica o la literatura pro ejemplo.
Los gobiernos limitan muchisimo el autoempleo y el desarrollo de ideas por que tienen miedo que se les escape el control de ciertas cosas.
1pinpinelaescarlata 14/05/2012 | 09:12
La Universidad sirve para
1.- Formación en distintas disciplinas, a veces inadecuadas.
2.- Selección de buenos estudiantes, no siempre buenos profesionales.
3.- Relaciónes interpersonales, a veces de utilidad profesional.
4.- periodo de reflexión sobre la incorporación a una profesión.
5.- Desarrollo de ciertas capacidades intelectuales.
6.- obtención de titulación, necesaria para opositar.
No sirve
1.- acceso incondicional a la empresa privada.
2.- para buscar pareja, con excepciones.
3.- pasar el tiempo.
4.- relacionarse socialmente.
5.- ejercitar libertades.
1.- Para acceso a la profesión.