TAMBIÉN CONSUMEN DROGAS CON MÁS FRECUENCIA

Niños más inteligentes, adultos más bebedores

Niños más inteligentes, adultos más bebedores
Celebración de un 'macrobotellón' en Granada en 2009. (Efe)
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Es algo evidente que el consumo excesivo de alcohol deriva en trastornos que dañan la salud. Del mismo modo, parece igual de evidente que dañar la salud es algo propio de tontos. Podemos concluir, por lo tanto, que beber mucho es propio de tontos, ya que nadie medianamente inteligente se expondría con tanta ligereza a caer en la adicción, sufrir trastornos hepáticos o ver su vida social y personal gravemente erosionada. El silogismo es tan sencillo que de hecho, es falso: los niños y jóvenes que tienen un coeficiente intelectual más alto son los que, después, acabarán bebiendo más y desarrollando más problemas de alcoholismo. Es una conclusión a la que llegan simultáneamente el National Child Development Study en Reino Unido y el National Longitudinal Study of Adolescent Health en Estados Unidos.

Más inteligentes, más alcohol

Tras someter a los sujetos a diferentes pruebas para determinar su grado de inteligencia, los investigadores británicos y americanos crearon una taxonomía con cinco estadios: muy brillante, brillante, normal, torpe y muy torpe. Se considero muy brillantes a aquellos por encima de un coeficiente intelectual de 125 y muy torpes a aquellos por debajo del 75.
Los 'más inteligentes' beben más con independencia de su sexo, etnia, nivel educativo y extracción social
Los especialistas americanos documentaron los hábitos alcohólicos de los sujetos experimentales y volvieron a hacerlo de nuevo siete años después, de modo que el contraste entre unos y otros datos arrojase luz sobre cómo había evolucionado la afición de estos jóvenes por el alcohol. Los de menor edad, que tenían 16 años cuando empezó el estudio, fueron de nuevo sometidos a observación a la edad de 23, cuando acababan la universidad. En Reino Unido se hizo un seguimiento de los sujetos a largo plazo y observaron la evolución de su afición por el alcohol en la veintena, la treintena y la cuarentena.

La diferencia metodológica no alteró los resultados: en ambos casos, los sujetos catalogados inicialmente como más inteligentes acabaron bebiendo más y con más frecuencia. En el caso británico, por ejemplo, los jóvenes muy brillantes consumían casi un 80% más de alcohol de media que aquellos considerados menos inteligentes.

Los resultados de estas investigaciones entroncan con otro estudio británico publicado en 2011 en Journal of Epidemiology and Community Health que concluye que los niños más inteligentes son también los que más tienden al consumo de drogas ilegales durante la adolescencia y la juventud. En este caso, se documentó el consumo de drogas que practicaban 8.000 individuos a los 16 y los 30 años y se contrastó con los datos sobre su coeficiente intelectual a los 5 y a los 10 años. Los resultados fueron de nuevo claros: a los 30 años de edad, los que fueron niños más inteligentes tenían un 50% más de probabilidades de haber consumido anfetaminas y un 65% más de probabilidades de haber tomado éxtasis. Las mujeres con un alto coeficiente intelectual a los 5 años demostraron más del doble de predisposición a haber probado la marihuana o la cocaína a los 30. Los resultados fueron similares en lo referente al consumo de LSD, hongos alucinógenos, crack o heroína.  

Razones para beber demasiado

Es la propia inteligencia, y no lo relacionado con ella, lo que les inclina a beber más
¿Por qué los considerados más inteligentes beben más? El psicólogo evolutivo Satoshi Kanazawa explica en Psychology Today que tanto el análisis británico como el estadounidense atienden a factores ambientales –como el nivel de renta o educativo, la clase social o la formación de los padres, entre otros– sin que estos lleguen a inferir en los resultados de forma significativa. Esto significa, según el experto, “que no se trata de que la gente más inteligente ocupe puestos de más responsabilidad que les exigen socializar más y por lo tanto, beber más alcohol. Es la propia inteligencia, y no lo relacionado con ella, lo que les inclina a beber más”.

El psicólogo explica que las primeras bebidas alcohólicas –la cerveza y el vino– requieren grandes cantidades de grano y uva que no pudieron cultivarse hasta el desarrollo de la agricultura: “El consumo humano de alcohol empezó de forma accidental hace alrededor de 10.000 años”. Según el especialista, “beber alcohol es una innovación de tipo evolutivo”, por lo que cabe esperar que sean los de habilidades adaptativas más desarrolladas –y en continuidad, los más inteligentes– los que la practiquen.

Un problema de salud pública

No todos los especialistas comparten este punto de vista. David Batty, profesor de la Glasgow University y uno de los autores del estudio británico, comenta una de las explicaciones puede estribar en que “el éxito en el entorno laboral requiere, en ciertas circunstancias, una predisposición a beber con frecuencia y a excederse en ocasiones sociales”. Batty, que también es responsable del Departamento de Epidemiología y Salud Pública del University College London, pone el fenómeno en continuidad con la prevalencia de los trastornos derivados del consumo alcohólico en Reino Unido y explica que las investigaciones británica y estadounidense pueden servir para implementar y enfocar mejor las políticas institucionales de concienciación hacia el alcoholismo.
Los británicos de rentas altas beben hasta un 30% más
Lo cierto es que las estadísticas institucionales del Reino Unido arrojan el dato de que los británicos que ganan más dinero beben más: los profesionales dedicados a labores directivas y más cualificadas beben unas 15,5 unidades alcohólicas de media a la semana, mientras los trabajadores en puestos rutinarios y manuales beben 11,6. Los que perciben rentas altas y tienen un tren de vida superior beben hasta un 30% más que las clases sociales menos favorecidas.

De hecho, el consumo de alcohol ha crecido espectacularmente en Reino Unido en los últimos años. Según la ONS –Office for National Statistics–, en 2006 murieron en el país 8.758 personas por trastornos causados por el alcohol –en particular, enfermedades hepáticas–, mientras en 1991 esta cifra era menos de la mitad –4.144–. Si hace quince años morían 6,9 de cada 100.000 personas por culpa del alcohol, en 2006 el número era ya de 12,9, y el año siguiente la cifra ascendía a 13,4.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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3cursoweb 27/03/2012 | 17:59

Es evidente, cuanto más inteligente, más te das cuenta de la mierda de mundo en que vives, y por tanto tu necesidad de evasión crece.

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2POP-CORN 27/03/2012 | 11:59

#1
¡Bravo! Por fin alguien que emplea el término correcto: COCIENTE no COEFICIENTE.

Al que haya escrito el artículo: ¡Hay que leer y documentarse más!

Fdo. Un bebedora pertinaz de vino.

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1avegav 27/03/2012 | 10:13

No es correcto emplear el término "coeficiente intelectual", se debe decir COCIENTE intelectual. La razón es que el término original en inglés es Intelligence Quotient [IQ] y no deja lugar a dudas, ya que quotient significa cociente. Coeficiente es un factor, o sea, un número que multiplica a otra cosa.

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