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El escritor estadounidense Don Winslow. (Efe)
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14/02/2012
(06:00h)
Se consagró con una novela brutal, en la que sobrecogía al lector con su descripción detallada (basada en historias reales) de la realidad violenta del narcotráfico mexicano. Sin embargo, El poder del perro, la narración que dio a conocer a Don Winslow, no era una esas obras sólo preocupadas por exhibir escenas de sangre y fuego, sino que contenía una perturbadora lectura de los entornos sociopolíticos occidentales. A partir de entonces, la carrera de Winslow, un autor desconocido que sobrevivía realizando pequeños trabajos, se disparó hacia el estrellato de la novela negra, convirtiéndose en una de las figuras más relevantes del género.
Un estatus que trata de mantener con su peculiar nueva narración, Satori, donde toma prestado el protagonista de otra novela, Shibumi, de un autor también muy llamativo, Trevanian. Cuando éste se hizo famoso, a mediados de los 70, era un novelista misterioso acerca del cual se multiplicaban las teorías (decían que era un exagente de la CIA, un conocido escritor que se escondía tras un seudónimo e incluso un agente en activo). Trevanian aumentaría las especulaciones cuando despareció de la actividad literaria sin mayor explicación. En los últimos años se ha sabido que su nombre real era Rodney Whitaker, y que su vida tenía mucho menos glamour que la de los personajes que le atribuían, pero eso no ha hecho perder fuerza a unas novelas que han resistido más que bien el paso del tiempo.
"Hel No mata a inocentes"
En su nueva obra, Winslow realiza un homenaje explícito a Trevanian, retomando el protagonista de una de sus novelas, Shibumi. Nicholai Hel, hijo de un alemán y una aristócrata rusa, maestro en el juego del go y experto en matar sin armas es también el personaje principal de Satori, una narración ambientada en el Saigón de 1952, en plena guerra fría. “Hel es un tipo complicado, lo que por supuesto hace que sea mucho más interesante escribir sobre él. Creo que a los lectores les parece buena persona por su estricto código moral. No mata a inocentes y matará a quienes lo hagan”, ha asegurado Winslow a Lorena Cantó, de la agencia Efe.
El autor compara al personaje con héroes de gran tradición literaria como el caballero andante, el cowboy solitario o el detective privado al estilo de Raymond Chandler, a quien cita en El largo adiós: “Por estas calles mezquinas ha de pasar un hombre que no es mezquino...”. Pero Satori es sobre todo un compendio de filosofía oriental, de unas costumbres y un modo de vida que a Winslow no le eran ajenos gracias a sus anteriores estancias en China. "Leí mucho sobre las diferentes vertientes del budismo, en especial sobre la ética que guía a Hel a través de las grandes contradicciones de este mundo. Me suscribí a publicaciones, visité templos y descargué de internet rezos y cánticos para escucharlos mientras escribía", relata el autor.
Lo importante no son los géneros, sino las buenas historias
Winslow quiso además moderar el tono de su novela para acercarlo al estilo de Trevanian, lejos de las escenas explícitas de sexo y violencia que utilizó en Salvajes o El poder del perro. "Sabía que tendría que emplear una narrativa tradicional, con más respeto hacia la gramática y las estructuras. No se trataba sólo de fundirme con el estilo de Trevanian, sino también con el de la época en la que se desarrolla el libro". Además, cualquier intento de dotar a personajes de aquella época de formas contemporáneas de sexo y violencia “no habría encajado nada bien”, asegura.
Winslow ha huido de las manidas conspiraciones yihadistas y postsoviéticas, para llevarla a tiempos anteriores, convirtiendo en novela de espías lo que podría haber sido un thriller. “Los caminos arriesgados suelen ser los más divertidos, ¿no?”, afirma este autor que dice no creer demasiado en los géneros, sino sólo en las buenas historias.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
4 COMENTARIOS
4 .- #2 Pues no van por ahí precisamente mis tiros. Dejé el libro cuando el personaje empezaba a admirar a los que él veía como los luchadores vascos, ya te puedes imaginar cuáles [quizás sobre este punto no me he explicado con claridad]. Lo mismo me da un matón de izquierdas que de derechas, ambos tienen en común lo fundamental, y la novela Shibumi es un buen ejemplo. Aunque esté bien escrita.
3 .- #1 José Luis, quizás lo que sucede-sin ánimo de ofender-, es que todos tenemos un componente facha, según parece, hasta los cíiticos con los "fachas".
2 .- Y a mi que coño me importa lo que sea siempre que sus novelas sean buenas .O preferirias leer algo de Zapatero?
1 .- Yo empecé a leer hace un par de veranos Shibumi y lo dejé cuando llevaba más o menos un tercio. Sí, está bien escrito, tiene ritmo y vigor narrativo, pero el libro es una abierta apología del fascismo militarista japonés. Ese "buen tipo" se va de Japón tras la guerra porque el país ha "perdido sus valores". El personaje acaba instalándose en el País Vasco Francés y ya se veía por donde iban las simpatías del autor... En fin, lo que digo en mi comentario al libro en la web de casa del libro, bajo mi nombre verdadero de José Luis: ese tío es un facha