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"AL FINAL SÓLO IMPORTAN EL AMOR Y LA AMISTAD"

Las cinco cosas que lamentamos en nuestro lecho de muerte

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Las cinco cosas que lamentamos en nuestro lecho de muerte

Al final de nuestra vida lamentamos no haber hecho muchas cosas que habíamos planeado (Corbis)

Miguel Ayuso - Sígueme en  Twitter  03/02/2012   (06:00h)

Bronnie Ware trabajaba como enfermera en cuidados paliativos. Tal como explica en su blog, Inspiration and Chai, compartió con sus pacientes las últimas semanas de sus vidas. Su experiencia la ha trasladado a un libro, Los cinco lamentos del moribundo, dónde recopila varias historias vitales y llega a la conclusión de que las cosas de las que nos lamentamos en el lecho de muerte se repiten en casi todos nosotros.

1. “Me habría gustado tener la valentía para vivir la vida que realmente quería, no la que esperaban otros de mÍ”

Las cosas de las que nos lamentamos en el lecho de muerte se repiten en casi todos nosotrosSegún Ware esta es la lamentación más común de todas. Cuando echamos la vista atrás y vemos lo que hemos hecho en la vida es muy fácil ver la cantidad de sueños que no hemos cumplido. Mucha gente no llega a hacer ni la mitad de las cosas que se había propuesto y, además, se muere sabiendo que se debe a las decisiones que han tomado, no a factores externos. Es por esto que la enfermera recomienda “hacer realidad la mayor parte de sueños que podamos mientras tengamos fuerzas, pues en el momento que perdemos la salud es demasiado tarde”.

2. “Me gustaría haber trabajado menos”

La enfermera explica cómo este lamento aparecía en todos los hombres a los que había atendido. “Se habían perdido la infancia de sus hijos y la compañía de sus parejas”, afirma Ware. Las mujeres también lamentaban haber perdido mucho tiempo en el trabajo, pero eran muchas las pacientes mayores que no habían trabajado fuera de casa.

La escritora anima a recapacitar sobre la cantidad de ingresos que realmente son necesarios e invita a simplificar nuestras vidas, concediéndonos más tiempo libre.

3. “Desearía haber tenido el coraje suficiente para expresar mis sentimientos”

Mucha gente reprime sus sentimientos para no entrar en conflicto con su entorno cercano. Esto hace que se acomoden en su mediocre existencia y nunca sean lo que realmente son capaces de ser. Esta frustración y resentimiento, según Ware, puede incluso ser un factor que provoca enfermedades.

La enfermera reconoce que “no podemos controlar las reacciones de otros”, pero cree que es aconsejable ser honestos y sinceros con aquellas personas con las que tenemos problemas, pues finalmente lograremos tener relaciones “más sanas”.  

4. “Me gustaría no haber perdido el contacto con mis amigos”

Cuando la muerte llama a nuestra puerta nos damos cuenta de que hemos perdido el contacto con muchos buenos amigos. Ware vio como algunos pacientes suyos se morían sin poder despedirse de sus amistades, sólo porque eran incapaces de localizarlas. La gente se encierra tanto en su entorno cercano que se olvida de sus amigos durante largas temporadas. Al llegar al final de nuestras vidas nos lamentamos profundamente de no haber mantenido los lazos de amistad y no haber dedicado a nuestros seres queridos el tiempo que se merecían.  La enfermera es clara al respecto: “Todo el mundo echa de menos a sus amigos cuando se está muriendo”.

Al final de nuestra vida lo único que nos importa es el amor y la amistadDado el actual ritmo de vida es muy común acabar perdiendo el contacto con nuestras amistades. “Cuando la muerte se acerca”, explica  Ware, “los detalles físicos desaparecen”. Según la enfermera, al final de nuestra vida lo único que nos importa es el amor y la amistad. Es cierto que la gente quiere dejar cerrados sus asuntos financieros en la medida de lo posible, pero no es el dinero lo que les importa, lo que quieren es dejar todo en orden para beneficiar lo máximo posible a sus seres queridos.

5. “Tendría que haberme permitido ser más feliz”

Según Ware, es sorprendente la cantidad de gente que se lamenta por no haber trabajado su propia felicidad. “Muchas personas no se dna cuenta hasta el final de sus días de que la felicidad es una elección”, explica la enfermera. La gente se estanca en viejos patrones y hábitos, en un pretendido confort. “El miedo al cambio”, relata la enfermera acerca de sus pacientes, “les hacía fingir ante los demás, y ante ellos mismos, una felicidad impostada, cuando lo que realmente querían era reírse a carcajadas y hacer estupideces de nuevo”.

“Cuando estás en tu lecho de muerte”, concluye Warren, “no te importa lo más mínimo lo que los demás piensen de ti”. Es entonces cuando te das cuenta de que tendrías que haber sonreído de nuevo, mucho antes de estar muriendo. 

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 13 COMENTARIOS

13 .- Una vez lei:

La vida es incierta, comete el postre primero.

virginiano

03/02/2012, 22:33 h.

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12 .- Yo pienso que para decir algunas de estas cosas no hace falta estar a punto de morir.

En definitiva se trata de viejas aspiraciones del ser humano, aunque yo creo que la aspiracion de mas felicidad es algo irrealizable ya que siempre esta es el reverso de la desgracia y el sufrimiento. Vamos, las dos van indisolublemenete unidas, por eso nuestros abuelos vivian en una sociedad mas pobre y con mas sufrimiento pero, decian, eran mas felices.

Otra cuestion es saber cuando somos realmente nostros mismos, en una situacion de estres por la muerte inminente o en nuestra vida cotidiana.

Esto siempre lo pienso con los condenados a muerte en USA, casi todos se arrepienten de sus crimenes ante su propia muerte, en cambio en España, con penas mucho mas leves, es dificil ver algun arrepentido.

Quizas la verdadera naturaleza del criminal es cuando es libre y tiene a su victima a su merced para ejercer su brutal poder. Triste pero es asi.

McEwan

03/02/2012, 19:30 h.

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11 .- Nada de lo que cuenta esta señora es nuevo.
A quienes estén interesados en el tema del morir [que indisolublemente está unido al tema del vivir] recomiendo un magistral libro escrito en 1993 por un maestro tibetano para explicar las enseñanzas de su tradición de manera sencilla a los occidentales:
"El libro tibetano de la vida y de la muerte", de Sogyal Rimpoché.
Todo lo fundamental que se necesita conocer de la vida y de la muerte está ahí recogido.
Otros autores, en este caso occidentales, que han tratado el tema del tránsito son:
-la psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross [su autobiografía "La rueda de la vida" es un buen resumen de su pensamiento y sus hallazgos durante la atención de enfermos terminales]
-el psiquiatra americano Brian Weiss ["A través del tiempo" es un compendio de experiencias de pacientes y suyas propias]
-el psiquiatra americano Raymond A. Moody ["Vida después de la vida" resume también su investigación y sus casos de pacientes que abren su mente y corazon tras experiencias cercanas a la muerte]

Por último, recordar a todos que la muerte siempre, siempre ocurre en tiempo presente.

guadix

03/02/2012, 16:49 h.

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10 .- El hombre es un ser diseñado para la ambición, lo cual le conduce a la permantente insatisfacción, pues siempre aspira a más. Incluso al final de su vida, el ser humano cree que podría y debería haber sido más feliz si hubiera o no hubiera hecho esto o lo otro, lo que alimenta su insatisfacción y su infelicidad, y le impide resignarse y aceptar las cosas como son de forma completa. Lo que pasa es que al borde de la muerte, solo queda tiempo para el lamento, que es un grado menor que el enfado. El lamento es un sentimiento mucho más tranquilo que la primitiva ambición.

SPEN

03/02/2012, 13:02 h.

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9 .- No hay que esperar a estar medio moribundo para hacer balance y darte cuenta de que por mantener a tu familia en la mejor posición, el trabajo nos ha impedido gozar del crecimiento de nuestros hijos. Es un costo muy grande y cuando te das cuenta ya no hay remedio.
Por oto lado, quizá para descargar la conciencia, decimos que gracias al tiempo que le has dedicado al trabajo, te ha permitido mantener a tu familia con cierto desahogo económico. A tiempo pasado es fácil opinar.

Amargo

03/02/2012, 12:57 h.

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