y cómo esto puede afectar a la percepción que otros países, e inversores, tienen de un país como este, que no deja de prometer un cambio de su modelo productivo a uno basado en el conocimiento pero que toma medidas en la dirección opuesta".
La situación de los científicos del país se ve acuciada por la desaparición de la figura del becario dentro del sistema de investigación público y privado, norma que entró en vigor el pasado 2 de enero. Esta desaparición ya figuraba en la agenda de científicos e investigadores, pero ahora viene acompañada de un recorte presupuestario. Está claro, explica la plataforma, que no contribuye a mejorar la situación.
Las modalidades de contrato específicas que se establecen en el nuevo sistema son uno predoctoral –con el que se suprimen los
becarios-precarios del sistema público y concertado de la I+D+i– que será prorrogable por periodos anuales; un segundo contrato de acceso, cuyo objetivo será la consolidación de los investigadores dentro del sistema de ciencia; y un contrato de
investigador distinguido que persigue el objetivo de atraer talento de otras instituciones.
La situación de los científicos del país se ve acuciada por la desaparición de la figura del becario
En lo referente a los contratos Ramón y Cajal –que actualmente tienen una duración de cinco años y con los que los investigadores se quedaban en la calle una vez finalizados– se ha consensuado
un mejor acceso al sistema de ciencia español a través de las dobles evaluaciones que ya realizaban en sus programas y subprogramas.
Una precariedad que no es nuevaLa
Federación de Jóvenes Investigadores –FJI– ha mostrado su preocupación por las consecuencias que los recortes pueden suponer para los investigadores ahora que ya no existen las becas. Su portavoz,
Ester Artells, ha indicado que "la reducción de presupuesto puede provocar que no haya el mismo número de contratos que becas", una situación que genera "mucha preocupación".
"Somos la FJI pero nos conocen con el nombre de
becarios-precarios, y estamos encantados de que el término de becarios desaparezca, pero hay que estar atentos de que se aplique adecuadamente", ha indicado Artells, quien ha matizado que
"la precariedad continúa" debido a los "contratos poco estables, como los postdoctorales" que a su juicio, "impiden a los investigadores a asentarse a una edad normal".
La federación, no obstante, aún mantiene "expectativas y esperanzas" de que el nuevo Gobierno "cumpla las promesas que se han dicho". Según la federación, la secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación,
Carmen Vela, "tiene que atender muchas cosas que han quedado pendientes". "Pero
si hay una reducción drástica en el número de contratos no tardaremos en alzar la voz y criticarlo", concluyen.
Piden al Gobierno que oferte plazas establesParalelamente, la
Asociación Nacional de Investigadores Ramón y Cajal –ANIRC– ha entregado este miércoles en los ministerios de Economía y Competitividad y Educación, Cultura y Deporte dos cartas firmadas por más de 200 investigadores. En ellas explican al Ejecutivo la situación de desamparo en la que quedan los científicos que acaban el programa en 2012 y le piden que oferte plazas estables.
Para ANIRC
es "indispensable y urgente" incluir en la próxima oferta de empleo público un número de contratos indefinidos o plazas de funcionario suficientes para que todos los investigadores Ramón y Cajal que han acabado recientemente su contrato o que acaben durante 2012, y que hayan superado la evaluaciones pertinentes de su trabajo, tengan la oportunidad de opositar.
Con la carta la asociación quiere hacer llegar "el serio problema actual del futuro de los investigadores Ramón y Cajal y
la posible pérdida de un capital humano altamente cualificado". Según dicen, es necesario "plantear una solución razonable y a la vez viable" para estos científicos.