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ADULTOS QUE REGRESAN AL DOMICILIO PATERNO TRAS UNA SEPARACIÓN

La frustrante vida social y sexual del hijo pródigo

La frustrante vida social y sexual del hijo pródigo
Sus perspectivas no pueden ser menos halagüeñas en términos laborales y de pareja. (Corbis)
Javier Sánchez* 11/01/2012   (06:00h)
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Uno de los fenómenos más inesperados en nuestro tiempo es el regreso del adulto independizado al nido familiar, hace algunos años propiciado por los fracasos matrimoniales y actualmente acentuado por la crisis económica.

Los hijos pródigos que han fracasado en sus parejas o que atraviesan una mala racha regresan a los domicilios de los padres y como resultado se generan conflictos generacionales que no habían tenido parangón en nuestra historia reciente. Se refuta así, en la realidad material de nuestro tiempo, una vieja utopía de diversos teóricos sociológicos que apostaban en los años 80 por la reagrupación familiar y la vida comunal intergeneracional como el paraíso perdido al que regresar.

Estas dificultades afectan por supuesto al equilibrio emocional de los padres, quienes se ven sometidos en ocasiones a las cargas y costes que implica la reagrupación familiar (a veces con nietos mediante), así como a una limitación en las libertades que habían adquirido tras haber “vaciado el nido”. Y esto cuando no hay otros problemas añadidos en los hijos pródigos (es decir, conflictos de violencia con las parejas o de custodia de los hijos, consumos de alcohol o drogas o enfermedades mentales).

Por otro lado, el adulto que regresa debe aceptar someterse a las restricciones y privaciones de su pasada vida adolescente. Puede encontrarse encerrado en una habitación con posters anticuados, videojuegos, porros y contenidos pornográficos en Internet, como mejor punto de partida para un posible reinicio de su biografía amatoria. Sin trabajo, sin pareja, a veces hipotecados de una casa que no se puede disfrutar tras la ruptura matrimonial y viviendo con los padres, en según qué casos junto con algún abuelo con problemas de deterioro cognitivo, otro hermano que pasa por lo mismo o un menor que presenta retraso mental.

Pobreza, insatisfacción y angustia

En épocas de mejores perspectivas económicas esta travesía por el desierto de padres y de sus hijos separados o divorciados se veía aliviada por las posibilidades de ambas partes de escapar del domicilio familiar en los fines de semana, de quitarse de en medio yendo a la casa del pueblo o alquilando una habitación de hotel. A las malas, se disfrutaba de un coche que aparcar en rincones oscuros o de dinero para el cine.

Sin embargo, en las zonas que más han sufrido la recesión y la destrucción de empleo, las quejas de padres ya septuagenarios ponen al descubierto que “cuando hay que dar dinero al hijo de 37 para que tenga para tabaco, hay poco margen para poder salir de casa”. En consecuencia, padres mayores, hijos y a veces nietos tienen que pasar más tiempo juntos, y esto, en un contexto de pobreza, insatisfacción sexual y personal,  y angustia por el futuro sólo consigue acentuar la agresividad y violencia entre generaciones.

El soporte familiar tradicional de los países mediterráneos ha salvado y salva a nuestras calles de la cara prototípica que la recesión genera en otros países (ghettos de miseria, vagabundeo, incrementos exponenciales en criminalidad, revueltas civiles violentas), pero no consigue anular sus efectos. Se limita a disfrazar la hecatombe y a canalizar su expresión en la tragedia íntima y familiar en vez de embargar el escenario social.

Del “soltero de oro” al “separado de hojalata”

En nuestro ámbito se disparan los índices de violencia contra padres ancianos, las tasas de suicidio en jóvenes de entre 30 y 40 años, y el resentimiento de la generación más joven, cuyas perspectivas no pueden ser menos halagüeñas, en términos laborales y de pareja. Y todo ello en un país que en el año 2008 contaba con un número de 2 millones de viviendas vacías, medio millón arriba o abajo.

Parece intuitivo que las medidas políticas y fiscales deberán tener en cuenta que en la gestión de estas realidades se cifrará la preservación para próximos sacrificios de la familia de las clases medias y bajas, que a la postre ha sido la estructura microeconómica que ha cargado con el mayor peso de los despropósitos financieros y políticos. Proteger a la familia, prevenir la violencia doméstica y mejorar la salud mental de los individuos y de los sistemas que los encuadran, además del discurso de buenas intenciones, requiere el reparto equitativo del saco de sal que habremos de tragar.

Michel Onfray propugnaba la posible aparición de un “soltero de oro” y lo que nos hemos encontrado es un “separado de hojalata”. Es una muestra más de que las condiciones materiales determinan la realidad sociosexual posible de los individuos.

*Javier Sánchez es psiquiatra y sexólogo. Salud y Bienestar Sangrial.

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COMENTARIOS

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28eliber 11/01/2012 | 22:37

¿Alguien está de acuerdo en señalar la responsabilidad que tienen los abogados en todo esto? Me divorcié en otro país europeo en 1999. La funcionaria del registro trató de todo y pagamos unas 9.000 pesetas. Para reconocerlo en España, lo primero que tuve que hacer fue contratar a un abogado... Con el llamado divorcio "exprés", aprobado aquí en 2005, el primer trámite es también encontrar un abogado [y acabas pagando, lo acabo de ver en internet, como mínimo, 450 euros]. Pues bien, ¿cuántos de ellos acaban convenciendo, en su propio beneficio, a una de las partes de todo lo que va a lucrar si empieza a presionar a la otra?

La responsabilidad individual está, para mí, por encima de todas las cosas, pero hay factores [culturales y legislativos, por ejemplo] que no ayudan a ejercerla y desarrollarla. Suscribo muchos de los comentarios anteriores que apelan a esa responsabilidad, pero, después de haber vivido durante temporadas largas en cuatro países diferentes de España, me doy cuenta de que, aquí, es siempre todo mucho más complicado.

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27rodionito 11/01/2012 | 19:57

#20 Menos mal que leo a alguien que merece la pena. Creo que llevas toda la razón en tu comentario.

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26rodionito 11/01/2012 | 19:54

#12 ¿De qué carrera y de qué masters hablamos?

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25taraza 11/01/2012 | 19:42

#23 ALEHINE.

Se sorprendería usted de lo que tiene que pasar para que muchos padres consideren que su hijo es un zángano... sobre todo la madre, que se apunta al síndrome de Estocolmo, categoría familiar...
Ya se sabe cómo funcionan las cosas: los hijos hacen partícipe a la madre de sus desgracias [suyas, de los hijos], y ella se convence de tales desgracias, porque le dan argumentos que tocan su sensibilidad maternal, y los hijos saben por dónde entrar... convencida la madre, lo demás, convencer al padre, es coser y cantar... casi siempre...

Si todos los padres no admitiesen en su casa a los hijos que ya se habían independizado, habría muchas menos separaciones matrimoniales, y, en todo caso, los desahuciados armarían una revolución de aquí te espero... quizá la revolución pendiente...

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24invierno 11/01/2012 | 18:48

#12 cabrero
-
Nos pone un caso real, en España dicen que hay 5.000.000 de parados.
-
Este joven se marcho o le despidieron del trabajo por falta de voluntad.
-
dice......" hastiado, cabreado, confundido"
-
Esas mismas palabras las podemos decir unos millones de españoles que nos hemos pasado la vida trabajando en curros que no nos gustaban pero que servían para dar de comer a nuestros hijos.
-
Este muchacho y posiblemente sus padres que han pagado esos años de estudios podrían haberle enseñado lo que es espíritu de sacrificio y que la vida hay que ganársela, no es un camino de rosas.
-
Que pasara si algún día sufre un accidente, un divorcio o cualquiera de las contrariedades que sufre el ser humano ? Saldrá corriendo a esconderse debajo del ala de sus padres ?
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Desilusionado, decepcionado, desesperado, por que sus esfuerzos no han logrado su recompensa serían las palabras adecuadas, pero de esto esta la vida llena.
-
Y ahora que ? se quedará en casa deprimido o volverá a intentar buscar una forma de ganarse la vida aunque no tenga nada que ver con sus aspiraciones ?
-

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23Alekhine 11/01/2012 | 18:40

#22 Efectivamente hay mucho zángano/acomodado.

No obstante, si por diversas razones, una persona pierde su trabajo y/o matrimonio, y no le queda más remedio razonable de vivir una temporada en casa de sus padres, no se debe ni sentir, ni promover por los demás que es un "fracasado". No están los tiempos para estos radicalismos. Hoy puede suceder de todo y afectarnos a todos.

El "éxito" no es no fracasar. Hay personas exitosas que viven con sus padres, por miles de motivos. La "independencia" es relativa y muy diferente de lo que consideramos éxito. Claro la imagen que vende es un hombre, con mujer guapa, chavales ejemplares, trabajo remuneradísimo, casa, coche, Tv de plasma, etc.

Hay muchos, y conozco casos, de personas que renuncian a oportunidades, y se dedican mucho tiempo al cuidado de su padre o su madre. Personas ejemplares, cuyo éxito no es precísamente el material.

Además, como padre o madre, si un hijo tiene problemas [de cualquier índole] y tiene que estar en casa por el tiempo que sea, todo se "apaña" con tal que se le facilite seguir adelante.

Eso sí, zánganos no.

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22antondiaz 11/01/2012 | 18:06

Si me viese en esa tesitura, me sentiría un fracasado.
Que un hombre [o mujer] en su plena madurez tenga que recurrir a casa de su padre o madre -seguramente ancianos- para subsistir o por comodidad, es síntoma de un fracaso o fracasos.
Lo sucede es que hay mucho inútil-cómodo que se agarra a un hierro encendido por no trabajar.
En ultima instancia, en el campo pagan 40 euros por jornada.

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21avante 11/01/2012 | 17:24

#5.¿Vd. habla para idiotas? Hágaselo mirar.

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20taraza 11/01/2012 | 16:55

¿Y...?
Cada cual tiene su problema y debe resolverlo cómo quiera o pueda...
El hijo que se independiza, no "puede" volver al domicilio paterno; no hay marcha atrás... y si lo hace, será por breve tiempo y siempre sumiso y obediente, molestando casi como si no estuviese...
La hija es otra historia...
En cualquier caso, hay que advertir a las parejas en proyecto, o ya legalizadas, que la separación es algo terriblemente traumatizante... una herida que sangra mucho tiempo y que jamás desaparece del todo...
En general, vivir juntos, mujer y hombre, durante varios años es como grabar un tatuaje que no se puede borrar...
Y cuando uno de los dos empieza a pensar en la "posibilidad" de separarse, esa idea se convierte en realidad muy rápidamente...
Claro que también hay gente que "practica" todo lo anterior, dándole la misma importancia que beber un vaso de agua...
Pero no así quiénes tienen entendimiento y corazón...

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19Saloro 11/01/2012 | 16:33

Quien haya vuelto a casa, mal hecho, porque ahora ya ni podrá acceder a la ayuda de renta de emancipación, lo va a tener crudo.
Lo cual enlaza con la idea de Quien hay mejor que los propios hijos para cuidar de los padres y los abuelos?
Menos gasto a futuro en dependencia, en pediatras, medicamentos, colegios, futuros subsidios de paro.... Y ahorro en enfermeros y geriátricos públicos.
Luego que si eres un amargado....Pero has contribuido para recortar el gasto.

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