“HOY EN DÍA HAY MIL MILLONES DE HAMBRIENTOS”

Alimentar al mundo en 2050: “es necesario producir más, contaminando menos”

“Una de cada siete personas en el mundo pasa hambre, y eso es un escándalo”. Así de tajante se muestra Ignacio Trueba, ingeniero agrónomo, economista y

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Cómo alimentar al mundo en 2050: “es necesario producir más, contaminando menos”

“Una de cada siete personas en el mundo pasa hambre, y eso es un escándalo”. Así de tajante se muestra Ignacio Trueba, ingeniero agrónomo, economista y catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, donde esta semana ha impartido el curso Cómo alimentar a la población en 2050. Según el catedrático, reconocido experto internacional en desarrollo rural, seguridad alimentaria y cambio climático, y autor del libro Cómo erradicar el hambre en tiempos de crisis, urge diseñar y seguir un plan para que en 2050 podamos alimentar a la población mundial: “Hoy hay siete mil millones de personas en el mundo y según las previsiones en 2050 seremos nueve mil millones, un 34% más. Partiendo de que hoy en día hay 1.000 millones de hambrientos, primero habría que  ejecutar un plan para erradicar el hambre y luego aplicar los cambios necesarios para alimentar a la creciente población, para lo que habría que lograr producir un 70% más de alimentos”. Una tarea nada sencilla.

Lo cierto es que el miedo a llegar a un punto de la historia en el que haya demasiadas bocas que alimentar, y no existan los suficientes recursos para hacerlo, ha sido una constante del debate social. Hay que remontarse al siglo XVIII, cuando el pensador británico Thomas Malthus publicó su célebre Ensayo sobre el principio de la población (1798), en el que aseguraba que llegaría un día en que la población sería mayor que los medios de subsistencia. Una máxima que, de momento, no se ha cumplido, y que según Trueba –y muchos otros pensadores que le precedieron– nunca ocurrirá: “Malthus no tenía razón, pero fue el primero en plantear este problema. La realidad es que la producción de alimentos por cabeza está mejorando constantemente, y es mejor que nunca. Este año ha habido récord en la producción de cereales. No nos engañemos, no hay hambre porque no se pueden producir suficientes alimentos, hay hambre por razones políticas. No hay educación, ni organización, y es un tema que no es prioritario para los gobiernos. Hay países con producción más que suficiente, que pueden incluso exportar, pero con gente muriéndose de hambre dentro de sus fronteras”.

Una apuesta por la tecnología

“Lo principal es luchar por erradicar el hambre en el mundo”, explica Trueba, “pero además hay que desarrollar nuevas tecnologías para producir más, consumiendo menos”. El cambio climático va a ser el principal problema con el que habrá que lidiar. Tal como explica el catedrático, “producir alimentos contamina”, y se necesita agua y suelo, lo que puede llegar a ser un problema, si escasean ambas cosas. “Hoy el 15% de los gases de efecto invernadero provienen de la agricultura y ganadería, y otro 15% de la deforestación”, cuenta Trueba. ¿Qué podemos hacer? Básicamente, ser más eficientes: “Hay que producir más, consumiendo y contaminando menos”.

“La agricultura de intensificación sostenible”, explica Trueba, “debe llevar a una segunda revolución verde”. En su opinión tenemos los conocimientos necesarios para incrementar el rendimiento agrícola de forma sostenible, pero es necesario que estos avances se apliquen en todas las regiones: “Los rendimientos por hectárea se pueden incrementar de manera importante. En los centros de investigación de la India se ha alcanzado el doble de producción que la que se da en sus campos normales, y se ha avanzado mucho en temas de regadío, genética, bioingeniería… En definitiva, se puede hacer todo mucho mejor”.

Cambios en los hábitos de consumo

Tal como explica el propio investigador, y su equipo, en el artículo ¿Cómo alimentar a 9.000 millones de personas en el 2050?, dentro de 40 años, y si no hay cambios significativos en las tendencias demográficas, el 70% de la población mundial será urbana (actualmente es del 49%) y el nivel de ingresos en los países en desarrollo será varias veces superior al actual, lo que llevará a nuevas demandas alimenticias. ¿Qué pasará cuando todos los países en desarrollo demanden productos cárnicos o lácteos, que contaminan mucho más?

El cambio de hábitos de consumo alimentario puede tener un impacto ambiental importante. En este sentido Trueba destaca las importantes diferencias que hay entre cada alimento: “Para producir un kilo de arroz se necesitan dos metros cúbicos de agua, para uno de carne se necesitan 15, y no es lo mismo el pollo, que contamina menos, que el cerdo o el vacuno, que es lo que más recursos consume”. Trueba reconoce que no se puede prohibir el consumo de carne, pero asegura que será necesario “plantear una transición ajustándonos a nuevos modelos de consumo”.

En cualquier caso, cuenta el catedrático, los avances tecnológicos no servirán de nada si no se logra sensibilizar a la población: “Estamos acostumbrados a vivir en unas sociedades de bienestar que admiten que el exterminio provocado por el hambre sea similar al que hubo en la II Guerra Mundial. Se tira entre el 30 y el 40% de los alimentos producidos. Esto es un escándalo, y es un tema de educación. Hay 1.000 millones de hambrientos, pero 1.500 millones de personas tienen obesidad, con los costes tremendos para los sistemas sanitarios que esto conlleva. En definitiva, el sistema agroalimentario no funciona”.

En busca de una estrategia internacional

Aunque Trueba trabaja para identificar qué medidas se deben tomar para erradicar el hambre y asegurar la alimentación de la población futura, es consciente de que todos sus esfuerzos caerán en saco roto si los políticos no se comprometen a lograr “políticas de gobernanza internacional”, que fijen unos objetivos comunes a largo plazo. “En la FAO se propuso erradicar el hambre en 2025, y los países ricos, a fin de cuentas, se opusieron”, cuenta el catedrático, que aún así se declara optimista. Y es que, en su opinión, “la juventud que viene está bien formada y tiene armas que no teníamos antes”. Sólo el tiempo dirá si está en lo cierto. 

Alma, Corazón, Vida
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