15/12/2011
(06:00)
¿Crees que necesitas tener pareja para ser feliz? ¿Que si no eres nadie en la vida, profesionalmente hablando, te sentirás un fracasado? ¿Serías capaz de considerarte completo sin tener un piso en propiedad? ¿Ves imperdonable una infidelidad? ¿Consideras que la salud es lo primero? Pues, si de verdad quieres ser feliz, quítate todas esas ideas de la cabeza, porque no te van a ayudar.
Ésas son algunas de las creencias irracionales que tienen los españoles, necesidades creadas que, en lugar de eso, deberíamos tomarlas como preferencias. El psicólogo Rafael Santandreu asegura que las peores son “aquellas que afectan a las emociones”, pues las convertimos en condición sine qua non para alcanzar la felicidad.
En su libro El arte de no amargarse la vida Santandreu enumera las diez creencias irracionales más comunes entre los españoles, aquellas autoexigencias que les impiden alcanzar la plenitud emocional, y las ordena empezando por la más extendida en la sociedad:
1 – Necesito tener a mi lado a alguien que me ame, de lo contrario, ¡qué vida más triste!
2 – Tengo que ser alguien en la vida, aprovechar bien mis cualidades y virtudes. De lo contrario, me sentiría fracasado.
3 – No puedo tolerar que le gente me menosprecie en público. Debo saber responder y defender mi imagen.
4 – Debo tener un piso en propiedad. De lo contrario, soy un maldito fracasado muerto de hambre.
5 – Tener buena salud es fundamental para ser feliz. Y lo más deseable es vivir mucho tiempo; cuanto más, mejor.
6 – Tengo que ayudar a mis familiares, padres, abuelos, hijos… Mi ayuda es fundamental para su felicidad.
7 – Si mi pareja me pone los cuernos, no puedo continuar con esa relación. La infidelidad es una cosa terrible que te destroza por dentro.
8 – Tengo que tener una vida emocionante. De lo contrario, mi vida será un aburrimiento y, de alguna forma, un desperdicio.
9 – Más siempre es mejor. El progreso siempre es bueno y consiste en tener más cosas, más oportunidades, más inteligencia…
10 – La soledad es muy mala. Los seres humanos necesitan tener a alguien cerca porque si no, son unos desgraciados.
“Son las neuras de la gente común, las más frecuentes entre mis pacientes y mis conocidos”, explica. Son las necesidades “que nos hemos inventado” y que ahora condicionan nuestras vidas ya que sin ellas creemos que no seremos felices. “Se trata de preferencias y objetivos legítimos, pero no de condiciones indispensables para la felicidad”, aclara el autor. Es decir, que la reflexión debería ser algo así como “preferiría tener una pareja, o un piso, pero no me es indispensable para sentirme bien”.
Para conseguir pensar de esa forma lo primero que es necesario es identificar las creencias irracionales que cada cual mantiene porque “sostenerlas acaba pasando factura”. “Si queremos cambiar, lo que hay que hacer es analizar nuestro diálogo interno, es decir, aquello que nos decimos acerca de lo que nos sucede”.
La manera en que dialogamos con nuestro yo interior condiciona la forma en que nos sentimos y da forma a nuestros sentimientos. Está claro que no es lo mismo pensar “qué mala suerte tengo, no voy a poder superar que mi novia me haya dejado” que pensar “si lo nuestro no funcionaba, mejor que haya terminado cuanto antes, ahora voy a intentarrecuperarme”. “Uno es víctima de sus pensamientos y sus creencias”, advierte Santandreu.
Liberarse de las obligaciones autoimpuestas
En su opinión, quien quiera liberarse de esas creencias irracionales debe “hacer un esfuerzo por reeducar su mente y procurar ser lo más objetivo posible”, desligándose del miedo. Por ejemplo, el psicólogo asegura que considerar la salud como algo indispensable para el bienestar emocional es uno de los dogmas “más ilógicos”, pues, en definitiva, “tenemos la certeza de que la vamos a perder, ¿cómo podemos apegarnos tanto a ella?”.
“Como sociedad, debemos combatir cualquier tipo de pensamiento supersticioso, porque además son muy invasivos, sobre todo en el terreno emocional”. En su opinión, cuanto más opulenta es la sociedad, más deseos tiene, y acaba por convertirlos en necesidades. Efectivamente, al igual que ahora es imprescindible tener coche y el último modelo de teléfono móvil, nos hemos creado la necesidad (irracional) de tener pareja sí o sí, o de sentirnos respetados por los demás. “Cada nueva necesidad es una nueva carga para el individuo”, recuerda el psicólogo.
Pero si uno consigue liberarse y dejar de necesitar tantas cosas para ser feliz, le será mucho más sencillo llegar a ese estado. “Si te quitas tantas autoexigencias vas a vivir mucho más relajado, ¡verás qué descanso! Y además, podrás disfrutar mucho más de lo que ya posees”, asegura Santandreu.
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COMENTARIOS
23Menipo 18/12/2011 | 08:39
Al lorito:
Las 10 creencias irracionales que te impiden ser feliz
7 – Si mi pareja me pone los cuernos, no puedo continuar con esa relación. La infidelidad es una cosa terrible que te destroza por dentro.
“Si te quitas tantas autoexigencias vas a vivir mucho más relajado, ¡verás qué descanso! Y además, podrás disfrutar mucho más de lo que ya posees”, asegura Santandreu.
Coñooooooooooooo! Lo que yo decía. F*olla bien y no mires con quién, que ya se ocupa luego el Gabinete Psicológico de EC de convencer al cornudo o cornuda de que eso es una creencia irracional que tiene que desterrar a toda costa porque, si no, le impedirá ser feliz.
What is next?, que diría nuestro querido analista económico metido a revelador de secretos de palacio a media jornada?
¿Mañana van a recomendar que si a algun@ le cae un cipotazo no pedido en la cena de empresa de Navidad ... se relaje, disfrute y no se niegue la felicidad?
22arturo pereitor 15/12/2011 | 22:45
Mire, Santandreu, no sé de dónde sale, pero debería conocer la pirámide de Maslow. Una vez comido y dormido bajo techo, uno necesita sentirse querido y apreciado. Si a eso le llama Ud. neura, la población mundial es neurótica.
21ESPINO 15/12/2011 | 21:12
#1 Cuando tu pareja entra en el punto 7, es casi seguro que la relacion tiene serias fisuras, si lo pillas a tiempo, es posible cerrar las fisuras, si pasa el tiempo, la pareja acaba en dos partes cada una por su lado.
Los demas ejemplos son todos claros y de sentido comun, se puede ser feliz con mucho menos de lo que esta sociedad de consumo nos impone y que habitualmente asumimos..
19Ranc 15/12/2011 | 19:28
No estoy de acuerdo:la felicidad no es algo que se obtenga cumpliendo una serie de requisitos o carencias.
Ser "moderadamente feliz" [única aspiración posible*] es una forma de caminar por la vida.
Saludos
P.S.: Me comentaron que, la felicidad absoluta, duele. Y es posible que así sea.
17pancius 15/12/2011 | 13:43
Algunos tratan muy frívolamente este artículo. Es completamente cierto que se ha hecho un flaco favor a la sociedad española haciéndole creer que un joven debe tener un piso con 25 años porque si no es un desgraciado o que hay que poder irse de vacaciones cada puente o mes de agosto como un derecho adquirido.
Tener un piso, el modelo de coche que nos gusta, el mejor móvil, todo eso cuesta mucho y la creencia de que uno debe tenerlo todo y muy pronto crea una ansiedad innecesaria.
Cuando escucho que hay jóvenes que no se casan o se van con sus parejas porque no pueden comprar un piso, pienso que lo que no tienen es ilusión de estar con la persona, muchas excusas. Para vivir feliz no necesitas grandes cosas, más allá de las necesidades que nos creamos y la sociedad "nos impone".
16pancius 15/12/2011 | 13:35
Algunos tratan muy frívolamente este artículo. Es completamente cierto que se ha hecho un flaco favor a la sociedad española haciéndole creer que un joven debe tener un piso con 25 años porque si no es un desgraciado o que hay que poder irse de vacaciones cada puente o mes de agosto como un derecho adquirido.
Tener un piso, el modelo de coche que nos gusta, el mejor móvil, todo eso cuesta mucho y la creencia de que uno debe tenerlo todo y muy pronto crea una ansiedad innecesaria.
Cuando escucho que hay jóvenes que no se casan o se van con sus parejas porque no pueden comprar un piso, pienso que lo que no tienen es ilusión de estar con la persona, muchas excusas. Para vivir feliz no necesitas grandes cosas, más allá de las necesidades que nos creamos y la sociedad "nos impone".