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ES UNA HERRAMIENTA AVANZADA DE CONOCIMIENTO Y DE GESTIÓN DE CONFLICTOS

El ajedrez nos ayuda a mejorar nuestras vidas

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El ajedrez nos ayuda a mejorar nuestras vidas

Es triste y lamentable que este juego no forme parte de la formación. (Corbis)

Álvaro Van der Brule* 03/12/2011   (06:00h)

Decía Einstein que la mente es como un paracaídas. Si no se abre, no sirve para nada. En 1913, Sigmund Freud fue el primer psicoanalista en mencionar y afirmar que para dominar el juego del ajedrez eran requeridos pasos similares a las técnicas psicoanalíticas.

Desde su presumible aparición durante el período Tchang en la antigua China, hace ya 32 siglos (otros historiadores hacen alusiones a referencias datadas en la época Aria –Indostánica- hace 35 siglos), pasando por las elaboradas composiciones árabes llamadas Mansubas (pequeños estudios de mate en dos o tres jugadas con algún tema táctico incorporado), su introducción en Europa por el rey español Alfonso X El Sabio consagra este bello arte hasta lograr su actual  consolidación como herramienta avanzada de conocimiento.

El ajedrez desarrolla una memoria visual excepcional, poder combinatorio, velocidad de cálculo, concentración, pensamiento lógico y transversal, además de estructurar las mentes de manera armónica. En los niños, en particular, encauza la hostilidad de manera constructiva y creativa y ayuda a establecer amistades entre sus pares con facilidad.

Jugar al ajedrez previene, a través de su intensa práctica intelectual, el mal de Alzheimer y mejora las estructuras de pensamiento a través de propuestas asertivas.

Es una formidable terapia ante problemas sociales complejos, incrementa la autoestima del jugador y coopera en la resolución de problemas algorítmicos y heurísticos. En el primer caso, a través de la búsqueda de un método gradual que produzca soluciones correctas e irrefutables; en el segundo, ayudando a la simplificación de la resolución de los problemas.

¿Cómo nos puede ayudar a transformar el ajedrez nuestras vidas para que éstas sean mejores? ¿Qué está presente en la sociedad y en el individuo desde que nacemos hasta nuestra partida?

El conflicto es una realidad vital y constante en las relaciones humanas. El ajedrez promueve a través de sus innumerables técnicas soluciones avanzadas para abordar con éxito la gestión de problemas de cualquier índole, ya sean éstos de carácter personal, de pareja, mercantiles, profesionales o aplicables a otros escenarios donde se produzcan tensiones o incertidumbres.

Propone valores como la integración y la tolerancia, además de soluciones de consenso donde prevalezca la negociación y el entendimiento como contrapunto al maniqueísmo, la beligerancia y la violencia.

Es evidente que el éxito en la vida requiere, además de otras cosas, el aprendizaje para encarar los conflictos, desde los cotidianos a los extraordinarios o existenciales. Es triste y lamentable que la enseñanza para afrontarlo no sea parte de la formación que los seres humanos nos damos unos a otros, cuando buena parte de los logros históricos y sociales se han conseguido sobre la base de buscar y hallar soluciones y salidas a los conflictos que no pasen por el recurso a la violencia.

El ajedrez es un juego que en su vertiente científica constituye una oportunidad única de simular el conflicto. Este “simulador de conflictos” que es el ajedrez, es un mecanismo de ida y vuelta. Si nuestra impronta personal queda fijada en la forma en que jugamos, podemos invertir el proceso y abordar nuestras zonas oscuras y nuestras limitaciones a la hora de enfrentarnos al conflicto, aprendiendo nuevos mecanismos de convivencia y soluciones no violentas, y convirtiéndolas en armoniosas, incluso dentro de situaciones adversas. 

Con el ajedrez podemos emprender un proceso de reeducación y de regeneración

Podemos apreciar que el conflicto forma parte de la vida sin que su resolución exija la anulación del contrario, la propia, la de terceros, o el recurso a la agresión. Podemos, en un entorno sin riesgos, observar nuestra forma de encarar los conflictos, comprendiendo el porqué de muchas de nuestras reacciones automáticas, de cómo se activan nuestros miedos y de cómo nuestras emociones primarias y heridas no resueltas contaminan nuestra voluntad, haciéndonos ejecutar acciones o permanecer pasivos en perjuicio propio o de terceros. Y apreciado ello, podemos cambiar. Podemos emprender un proceso de reeducación y de regeneración, activando incluso nuevos circuitos neuronales y, por extensión, creando nuevas herramientas para gestionar las situaciones de conflicto. Y para hacer esto ni siquiera es necesario saber leer o escribir. Sólo tener una clara voluntad de querer transformarse y evolucionar.

El ajedrez nos puede proporcionar una nueva luz para reestructurar nuestras vidas, reacciones, visión personal sobre el mundo y la humanidad y para afrontar con mayores perspectivas de éxito personal y colectivo aquellas situaciones vitales más duras y dolorosas,  además de encarar los retos de la vida, por difíciles que sean. Para transformar el mundo, debemos primero transformarnos a nosotros mismos.

El ajedrez ayuda a las personas a ser sus propios médicos del alma, mediante su práctica y aprendizaje, a través de este juego que es un maravilloso simulador vital y que promueve la clarividencia más allá de las visiones en blanco y negro.

Los sucesos y acontecimientos se desarrollan en torno a nosotros de forma que nos conectan con relaciones de causa-efecto que son ajenas a nuestro control. Es por ello que el ajedrez educa para solventar con elegancia y corrección, y con una alta observación y precisión quirúrgica, aquellas situaciones que se nos presentan resolviéndolas con técnicas extrapolables a la vida cotidiana.

*Álvaro Van der Brule es poeta, profesor de ajedrez y fundador, junto a Pablo Martín Laborda y Santiago Mediano, de Ajedrez sin Fronteras.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 10 COMENTARIOS

10 .- #4 El videojuego fomenta el aislamiento del individuo y el ajedrez permite interactuar con el contrincante.

El videojuego premia la rapidez de reflejos. El ajedrez premia la reflexion y la concentracion.

El dano que los videojuegos hace a los ninos esta ya en la literatura cientifica. Todavia no he leido un solo articulo en el que se hable del dano que ocasiona el ajedrez.

Me ha encantado el articulo y felicito al autor. El no lo sabe, pero tenemos una amiga comun.



Malinche

08/12/2011, 20:10 h.

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9 .- #5 Eso de que Zp es un gran aficionado al ajedrez, nanai, leyenda urbana. Este tío se come un "jaque pastor".

Lo que le gustaba mucho, pero mucho, en sus tantos años de diputado anodino, era jugar al mus en el bar del Congreso. Y seguro que jugaba a la chica.

quisquilla

04/12/2011, 18:44 h.

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8 .- Ojalá todo el mundo pudiera descubrir la belleza del ajedrez. Sería recomendable enseñarlo, bien, en las escuelas e institutos, no solo a mover las piezas, sino en descubrir todas sus posibilidades.

Agradezco a mi padre, que aprendió para enseñarme, el haber podido jugar al ajedrez a buen nivel.

El ajedrez te enseña también una máxima útil, pensar, meditar, calcular pobilidades y opciones, antes de tomar cualquier decisión en la vida.

alekhine

04/12/2011, 16:05 h.

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7 .- Después de la cuarta jugada se producen mas de 288 billones de combinaciones posibles.Existen mas partidas de 40 movimientos que la cantidad de electrones de nuestro universo. Hay más composiciones de ajedrez que todas las galaxias [más de 100 billones] y más aperturas, defensas, gambitos etc. que el número de quarks en nuestro universo.
Si alguien sigue pensando que viene a ser igual que un simple videojuego, y que está sobrevalorado es que no tiene ni idea ni ha jugado más de 20 partidas serias.

imberbe

04/12/2011, 13:59 h.

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6 .- #5 ¡Dios!. Siempre he sido amante del ajedrez y aunque hace años que no lo toco, siempre lo añoro.
Pero esa última frase.... es demoledora: ¡Huiré de él como de la peste!.

SR.LOBO

04/12/2011, 12:51 h.

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