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VIGOREXIA Y ANOREXIA SUELEN CONLLEVAR UN DESCENSO DEL DESEO

Por qué los cachas y las delgadas tienen mal sexo

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Por qué los cachas y las delgadas tienen mal sexo

Los anabolizantes pueden producir atrofia genital. (Corbis)

Javier Sánchez* 09/11/2011   (06:00h)

Algo que no suelen avisar las grandes superficies dedicadas al fitness es que, como en el infierno del Dante, muchos chicos y chicas de los que penetran en ellos acabarán abandonando toda esperanza de cruzar sus puertas de regreso a una vida sexual sana, y por extensión a la vida misma.

En estos templos al cuerpo ficticio que son los gimnasios sociales, los patrones de vida postcontemporáneos han facilitado una epidemia de cuadros conductuales, quizás no biológicos pero tanto o más nocivos. El ejercicio físico se ha convertido en vez de en un aliado, como debería ser, en un persecutor que azuza para la consecución de la figura deseada a unos y que engancha a otros como el peor de los “camellos”.

Aunque no tenemos estadísticas consistentes, los hombres trabajados en gimnasio utilizan con frecuencia anabolizantes en su proceso de musculación. Los anabolizantes, por su contenido androgénico aparte de disparar las conductas violentas pueden producir atrofia genital, disminuyendo tanto el tamaño de los genitales masculinos como el funcionamiento sexual.

Para quienes no llegan a recurrir a tratamientos hormonales que posibiliten una musculación desmesurada, los suplementos proteicos en grandes cantidades pueden también dificultar un correcto funcionamiento hepático, cuando no agravar daños preexistentes consecuencia de otros agentes nocivos como infecciones crónicas por virus de hepatitis, por ejemplo. En condiciones ideales, el hígado se encarga de depurar sustancias que tienen un efecto antiafrodisiaco en el hombre, como es el caso de los estrógenos. Si estas sustancias no son adecuadamente metabolizadas por una excesiva ingesta de proteínas y otras formas de daño hepatorrenal, el cuerpo masculino se feminiza y disminuye el deseo y la potencia amatoria. Aunque carecemos de datos firmes por la inconsistencia del diagnóstico mismo, la experiencia práctica nos dice que muchos de los sujetos con un perfil vigoréxico presentan importantes problemas de índole sexual.

Anorexia y apatía sexual

En el caso de la mujer y la anorexia, si el nivel de peso disminuye hasta arrojar un índice de masa corporal inferior a 20 (el IMC se calcula dividiendo la altura por el peso elevado al cuadrado) pueden empezar a aparecer alteraciones hormonales que conducen a una marcada apatía sexual. En casos más avanzados, lo más ostensible puede ser la pérdida de la menstruación, si bien aún preservándose los ritmos menstruales cabrá encontrar idéntico desinterés en el encuentro íntimo. Todo ello se debe a una anulación general del estado activo sexual (tanto en su función reproductiva como en su función hedónica), consecuencia de la producción excesiva de hormonas que bloquean el funcionamiento ovárico y uterino, ante lo que el cuerpo considera una situación de estrés grave y mantenido.

En muchas ocasiones, la mala respuesta sexual no es sólo consecuencia de los daños físicos sufridos como consecuencia de la desnutrición, sino que a veces se observa previamente al desarrollo del problema de alimentación. Esta noción es especialmente aplicable a las mujeres con anorexia restrictiva, y no tanto a las que padecen bulimia, si bien las mujeres con patrones bulímicos presentan también alteraciones en su conducta sexual de signo distinto.

Diversas han sido las explicaciones de la relación entre la apatía sexual y la anorexia. Entre ellas se ha destacado un incorrecto proceso de “independización psíquica” de la paciente con respecto a su madre. Se afirma así, que el control sobre la comida y sobre el cuerpo procede del intento de la niña o adolescente por evitar que, también en estos aspectos, se pueda ver asediada por una madre invasiva que domina y se apropia de cuanto la hija encarna y promete llegar a ser. Comida y coito quedan así asociados como inadmisibles injerencias del mundo exterior en un cuerpo que determina blindarse a estas formas de “gordura y suciedad” que quien padece anorexia tanto rechaza.

En todo este panorama desolador la sexología incide cultivando un modelo de sexualidad no comparativo, donde la voluptuosidad emana no tanto de la forma sino del continente y de su contenido. Se propugna así un paradigma donde no hay necesidad de contorsionar la salud para adecuarla a este puzzle de curvas y rectas cosméticas porque el cuerpo propio es un vehículo para alcanzar el cuerpo del otro y no el fin en sí mismo. Tergiversando los versos de Gerardo Diego, entiende y defiende que la sexualidad humana es un querer ser cóncavo para el otro convexo, es un querer ser convexo para el otro cóncavo.

Javier Sánchez García* es Psiquiatra y sexólogo. Salud y Bienestar Sangrial

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 8 COMENTARIOS

8 .- #4, #7 Pues no lo veo así.
Hoy el estar gordo no es símbolo de nada positivo, al menos en España.

El sobrepeso se paga, desde en los seguros hasta en la ropa, por no mencionar a los obesos [más de 20% de sobrepeso respecto IMC=25] . Además de los problemas de salud obvios, el estar gordo está estigmatizado y provoca repulsión a muchas personas.

Seguro que Vds. han conocido en la escuela al "gordito de la clase", normalmente blanco de burlas y humillaciones.

No verán tampoco a ningún sex-symbol gordo o gorda.

Los problemas en el trabajo se multiplican para un gordo a medida que aumenta la edad.

No conozco a ningún ser humano gordo que vea esto como una ventaja.

Recuerden, después de la persecución de los fumadores vendrá la de los gordos. Hasta más impuestos les acabarán cobrando

En cuanto a la anorexia y delgadez, la gente en su sano juicio sabe distinguirlas bien. Finalmente, hay mucha, mucha envidia, cuando alguien tiene un cuerpo bonito y proporcionado y mucho esfuerzo de dieta y gimnasio detras de ese cuerpo.

Mateo Ricci

10/11/2011, 15:17 h.

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7 .- #4 Totalmente de acuerdo.

Nuestra sociedad proscribe la crítica al obeso, y facilita [¿incita?] enormemente la vida de los obesos. Sólo la obesidad verdaderamente mórbida atrae alguna crítica "constructiva" [que nunca despectiva] pero manteniendo, eso sí, las facilidades en el transporte público, los accesos a edificios, etc para los "gordos".

La delgadez, por el contrario, está perseguida al máximo. Mediáticamente es un pecado imperdonable que rápidamente se tilda de anorexia.

No es de extrañar, en realidad, dado que lo que busca la sociedad occidental no es otra cosa que el consumismo. El "delgado" es peor cliente que el "gordo"...

confid12000

10/11/2011, 09:58 h.

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6 .- #5 entonces... la pirámide de la alimentación, que observamos en hospitales, escuelas, etc.. en cuya base figura el agua, leche, etc... ¿no es una forma de concienciar a la gente de lo que hay que comer y beber en mayor cantidad, y en menor cantidad en la cúspide de la pirámide?

Mire... la publicidad ya nos dice que comamos a todas horas bollería, dulces, etc...

La pirámide nos dice lo contrario.

Una de las peores formas de maltrato infantil es no observar higiene alimentaria delante de los hijos, ya que les arruina la vida [y se la acorta]. Estoy pensando en aquel niño de galicia, a cuyos padres iban a retirar la custodia por crearle obesidad mórbida. El padre dijo "pero si me pide un bollicao, no se lo voy a negar, es mi hijo"

Y no creo que sea para nada despreciable la persona que cuida su alimentación, y no es necesario hacer dieta: se trata de higiene alimentaria [como en la pirámide].

laho

09/11/2011, 20:53 h.

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5 .- #4, no creo que sea justo. Mientras sea legal la venta de esos productos y alimentos con sus impuestos que benefician al Estado, no tiene que pagar un plus quien los consuma por hacer ejercicio de su legítima libertad individual, que es un bien supremo. Estudios psicológicos han probado que las personas excesivamente preocupadas por su cuerpo tienen mayor tendencia a la hipocondria y son usuarios, a veces compulsivos, de los servicios médicos públicos, pudiendo llegar a la obsesión por su cuerpo y por su salud, que les hace caer en un narcisimo un tanto patético. ¿Deberían ellos pagar más impuestos que el resto? yo opino igualmente que no, que cada uno viva su vida como quiera vivirla. Estos narcisos y narcisas son reconocibles por ir siempre pegados a una ridícla botellita de agua o de té verde o de la ultima infusion que les ha recomendado Cosmopolitan, en el Hola o Elle. también porque su vidas ocial se ve alterada por sus hábitos alimenticios, no quedan para cenar porque ya no cenan, cenan loq ue la dieta de las proteínas les ordena, y hablan del endocrino más que de su familia. Son legión, así que dejemos de decir a la gente como debe vivir su vida por favor.

norseman

09/11/2011, 19:46 h.

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4 .- Desde niña y adolescente me han criticado familiares y amigas por ser muy delgada y tener poco pecho. Entonces la palabra anorexia no existía.

Afortunadamene para mí, ningún hombre criticó mi delgadez y poco pecho, sino todo lo contrario. La imagen comercial y las tiendas de ropa también me decían [con hechos, no con palabras] que yo era perfectamente normal.

Lo que no debería ser normal es el poco espacio que se dedica a la obesidad, causante de enfermedades que acortan la vida, que repercute en la mala salud, y una serie de complejos e infelicidad.

Yo nunca he visto a una persona anoréxica [salvo en los medios]. Sin embargo me cruzo diariamente con personas obesas.

personas obesas que no son capaces de hacer el más mínimo sacrificio [de por vida], como reducir la ingesta de determinadas bebidas azucaradas y comidas.

Sustituir dulces por fruta, bebidas azucaradas por agua... es más sano, y si hay que hacerlo de por vida... no pasa nada pues el cuerpo se acostumbra. Y lo primero que hay que hacer es no comprar ciertos productos.

¿por qué no se grava [como hacen los países nórdicos] los alimentos y bebidas que producen obesidad y se destina a financiar la sanidad? es lo justo

laho

09/11/2011, 12:04 h.

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