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Esteban Hernández 20/09/2011 (06:00h)
El mismo día que se hizo público el sumario que contenía las hazañas de Berlusconi (“Esa noche tenía once en la puerta haciendo fila y me tiré a ocho”), Strauss-Kahn decía en la televisión francesa (con un 47% de share) que no había cometido un delito sino “una falta moral”, Sarah Palin veía cómo una biografía no autorizada retrataba sus excesos con el sexo y las drogas y el alcalde de Londres, Boris Johnson, encontraba sus infidelidades retratadas en las portadas de los más importantes diarios británicos.
Que en un contexto de crisis, en el que la acción de los mandatarios se vuelve mucho más importante, la opinión pública vuelque su atención en temas relacionados con la vida sexual de los gobernantes en lugar de analizar su eficacia en la gestión resulta altamente significativo. Como asegura María José Canel, catedrática de Comunicación Política de la Universidad Complutense de Madrid, en momentos de recesión se suele percibir a la clase política desde el escepticismo “y los escándalos sexuales se vuelven relevantes porque ahondan en esa desconfianza. Los ciudadanos los utilizan para ridiculizar a la clase política”. No es que se le dé hoy más importancia a la vida privada sino que en un contexto de crisis “la vida íntima de las figuras públicas se convierte en un buen elemento para activar o desactivar la confianza de los votantes respecto de quienes les representan”.
En segunda instancia, no puede menospreciarse el componente cultural que se deja sentir en estos escándalos. En el ámbito anglosajón, los asuntos personales han estado repetidamente presentes en los medios de comunicación, ya que se entendía que si alguien no era confiable en su vida privada difícilmente iba a serlo a la hora de dirigir los asuntos de la ciudad o de la nación. Esa perspectiva cultural, asegura Canel, es lo que hace que unos comportamientos sean censurados en unos países y no en otros. Así, durante la década de los noventa no hubo un solo caso de escándalo sexual en España que tuviera como protagonista a un político mientras que sí existieron varios en Gran Bretaña. Según Canel, “si un partido de la oposición intentara sacar en España ventaja electoral de determinados comportamientos privados, se encontraría con un inevitable efecto boomerang. Así le ocurrió a Miguel Sebastián cuando compitió por la alcadía de Madrid”.
Los vetos que sufren los periodistas
Para Pere Oriol Costa, catedrático de Periodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona, la actividad sexual “extraoficial” de las personalidades relevantes es un asunto tan antiguo como la historia, y no sólo porque las personas con poder, político o de cualquier clase, hayan tenido siempre “mayor facilidad de acceso”, sino porque “muchos de ellos terminan pensando que están en el poder porque se lo merecen y que, por lo tanto, cuentan con licencia en el ámbito sexual para hacer lo que quieran”.
Otra cosa es que hoy nos enteremos de esos comportamientos con mucha mayor frecuencia que antes, como señala Juan Carlos Jiménez, profesor de sociología de la Universidad CEU San Pablo. “Hay casos paradigmáticos, como el de Kennedy y sus amantes y o el de Miterrand y sus dos familias, algo que todo el mundo conocía pero respecto de lo que se hacía la vista gorda”. Para Costa, este interés creciente en lo sexual tiene que ver con que los medios lo encuentran muy útil para atraer audiencia, pero también para ocultar las constricciones en las que se mueve la información actual. “Los periodistas tienen muchísimos vetos para destapar escándalos políticos y financieros. Y no tanto los coyunturales, como los de Madoff, cuanto los estructurales. Por eso hacen públicos los sexuales, porque les generan menos problemas”.
El otro elemento significativo es el distinto grado de perjuicio que genera a los políticos que su vida sexual sea divulgada. Cuando se trata de gobernantes, desde Clinton hasta Berlusconi, los escándalos sexuales pueden armar revuelo, pero no generan problemas graves. Cuando se trata de alguien que aspira a ganar el poder, desde John Edwards al mismo Strauss-Kahn (quien pretendía presentarse a las próximas generales francesas), un escándalo de esta clase termina con su carrera. Para Jiménez, “no se trata tanto de que las sociedades penalicen de forma distinta este tipo de conductas según se esté o no en el poder, sino de que quien gobierna tiene enormes medios para desviar la atención y diluir el escándalo. El aspirante, por el contrario, tiene que demostrar más y está mucho más expuesto, ya que apenas cuenta con margen de maniobra”.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
19 COMENTARIOS
19 .- No recuerdo cuando, ni donde, pero he oído a un periodista en un acto en el que también participaban políticos, decir que la transición en España se había hecho con "el pacto de la bragueta". Los periodistas y los políticos no entraban en las "¿proezas?" sexuales de los otros.
Alguien dijo que eso había terminado cuando P.J.Ramirez desveló el uso de una tarjeta oficial de un parlamentario del PSOE [creo recordar que de la asamblea de Navarra]... en cuando a la Exuberancia de P.J.... mejor no decir nada.
18 .- Vamos, que el cuarto de Berlusconi era como el cuarto de baño de una disco en horario de máxima audiencia. Imagino las conversaciones de las chicas en la cola [mejor fila] y el otro desde dentro dando instrucciones de que pase la siguiente y... despertandose de golpe tras el sueño. Nosotros tenemos un presidente idiota y estos tienen un bufón. Saludos
17 .- sera por el implante de pelo lo de las 8 de Berlusconi?....joder!! y yo que tengo una mata de pelo,donde me pongo el implante?...ahhhhhh!! ya se!!....perdon, no lo puedo decir,estamos en horario infantil
16 .- Lo de ocho ni de coña, para mí que de tanta operación tiene todo escayolado, pero so no vale.
Creo que T5 va a hacer una serie sobre Berlusconi, la presentará el de La Noria, no recuerdo cómo se llama,un tío que no se casa con nadie, al menos eso dicen los que le conocen.
15 .- Confiesan todos su verdad...
La postura del ornitorrinco, ¿la preferida de los políticos por sus físicos?