01/02/2013
(06:00)
¿Quién es Carlota Sacristán? Hasta hace unos días, nada más que una empleada de marketing con apenas dos seguidores en la red social Twitter. En este preciso momento, uno de los nombres que circulan de boca en boca por todas las redes sociales, gracias a haber conseguido en apenas un día más de 5.000 seguidores, que en el momento en que se publique este artículo, seguramente serán muchos más. ¿Qué ha ocurrido entre un momento y otro? Pues simplemente, una campaña de autopromoción que ha crecido exponencialmente hasta que ha alcanzado, con creces, el objetivo de conseguir 1.000 followers en menos de una semana.
Todo comenzó en el momento en el que Carlota, una empleada del departamento de marketing de Pernod Ricard (empresa francesa productora de bebidas espirituosas), pulsó el botón de “seguir” en la cuenta de su jefe, Eduardo Lazcano. Inmediatamente, su superior detectó que apenas contaba con dos seguidores en la red social y, con sentido del humor, se rió de ella y la retó a conseguir más de 1.000 seguidores en una semana. Si lo conseguía, se comprometía a cederle su despacho mientras que él se desplazaría a su mesa. Además, si alcanzaba los 3.000, le cedería su plaza de aparcamiento.
¿Puede una persona con escaso seguimiento en las redes sociales conseguir multiplicar por más de mil sus seguidores en apenas unas horas? Eso parece, gracias en parte al apoyo de amigos y compañeros, como los de un programa de radio en el que Carlota colabora habitualmente, que hicieron campaña entre sus oyentes para que la siguieran. Carlota subió una fotografía en la que aparecía con un cartel que rezaba “mi jefe me ha dicho que me cambia su despacho por mi mesa si consigo 1.000 seguidores. ¡Sígueme! ¡Gracias!” Fue solo el primer paso de un proceso reforzado por más fotografías, tweets y retweets, y alguna que otra aparición en los medios de comunicación.
El humor como herramienta de motivación
Lazcano contraatacó rápidamente y, entre otras cosas, subió una foto de su hijo portando un cartel que rezaba “apoya a mi papá, unfollow @carlotasacris”. Por supuesto, lo más lejos de las intenciones de Lazcano era atacar a su subordinada, sino simplemente seguir alimentando la bola de nieve y ayudar a su compañera al mismo tiempo que generaban espontáneamente un fenómeno viral. Además, Lazcano invocó a amigos como Carlos Jean para que le echasen una mano, y este le respondió: “por tu forma de ser sé que estás deseando que lo consiga”. Efectivamente.
Ahora mismo, Lazcano ha cambiado su perfil, y en él reza, de manera divertida, “sin despacho ni plaza de parking”. También ha subido una fotografía donde aparecen cajas de mudanza con su nombre. Toda la historia ha sido referida por Jorge Segado, director general de Enfemenino.com en su blog, al mismo tiempo que le sirve para enunciar algunas de las características que se pueden aprender de esta historia. Segado afirma que “en esta acción se ven cosas muy poco habituales que bajo la luz de los clásicos (de los clásicos directivos hoy desorientados) no deberían suceder nunca”.
¿Qué podemos aprender de la anécdota?
El éxito de la campaña, que reproduce el de gran parte de los fenómenos virales de los últimos tiempos, saca a relucir unas cuantas ideas que pueden ser de utilidad a la hora de tratar con los empleados, especialmente en lo que concierne a su motivación, pero también a su valoración y a la promoción de la empresa.
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