Lunes, 20 de mayo de 2013

ASÍ ACABARÁN LAS MATEMÁTICAS CON NUESTRO MUNDO

El algoritmo del diablo (versión 2013)

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(Esta es la continuación del reportaje El algoritmo del diablo, versión 2012, que se publicó ayer)

Hasta el año 2000, el método de selección de analistas cuantitativos, también conocidos como quants, consistía en una prueba compuesta por un gran número de operaciones que se realizaba en una habitación cerrada, y que superaban aquellos que lograban resolver la mayor cantidad de ellas en el menor tiempo. Roberto P. Reizábal, un quant research trader que ha ocupado distintas posiciones en el sector me explica que el proceso tenía todo el sentido, ya que quienes contaban en los corros con los cerebros más ágiles, aquellos que podían arbitrar mayor número de operaciones, partían siempre con ventaja. En ese contexto, las habilidades mentales resultaban decisivas. Pero eso fue hasta que llegó el mercado electrónico y lo cambió todo. Radicalmente.

Robert Harris es un prestigioso novelista británico, autor de obras de éxito como Patria o El poder en la sombra, que Roman Polanski llevó a la pantalla con el título de El escritor. Me dice que su visión de la literatura es similar a la de un John Le Carré, y que le gusta hacer ficción sobre hechos que nos cuentan algo sobre nuestra realidad. Su última obra, El índice del miedo, Ed. Grijalbo) incide en esa vieja atmósfera de terror típica de narraciones góticas como Frankenstein, añadiendo un punto del Stanley Kubrick de 2001, para subrayar de nuevo lo cerca que estamos de que nuestras creaciones acaben con nosotros. En su interesante novela, Harris describe cómo ese mundo compuesto por cálculos matemáticos, algoritmos y ordenadores adquiere una lógica propia que convierte en prescindible la acción humana.  Es ficción, sí, me dice, pero “está basada en hechos que han ocurrido y que la mayoría de expertos con los hablé en el proceso de documentación aseguran que volverán a producirse tarde o temprano. Este mismo verano, un fondo cuyas inversiones estaban basadas en algoritmos perdió cientos de millones de dólares a causa de un error de la computadora. Ese es el problema, que cuanto más dependemos de las máquinas, menos controlamos el sistema”

Estamos ante procesos automatizados tan veloces que no dejan espacio a la intervención humana en caso de que se produzca un errorEl mundo de fantasía de Harris no lo es tanto, asegura Christopher Steiner, autor de Automate This: How Algorithms Came to Rule Our World (Portfolio/Penguin) para quien los mercados pertenecen ya a los algoritmos y los humanos se han reducido a simples espectadores. Los bots de inversión (aplicaciones de software que funciona de manera automática) han provocado últimamente extrañas disfunciones con distintos grados de gravedad, que van desde el hundimiento sin explicación y en apenas cinco minutos del precio de las acciones de la empresa energética Progress Energy (que perdió el 90% de su valor), hasta la misteriosa evaporación de cientos de millones de dólares del mercado el 6 de mayo de 2010 en el llamado flash crash.

Estamos ante procesos automatizados tan veloces que no dejan ningún espacio a la intervención humana en caso de que se produzca un error, lo que no es tan improbable, y menos aún dada la frecuencia y la intensidad de las operaciones realizadas a través de estos bots algorítmicos. El 40% de los movimientos en el mercado americano son realizados por dos compañías Getco (en Chicago) y Tradebot (en Kansas), formadas por hackers e ingenieros. Ambas utilizan los algoritmos para rastrear oportunidades en los mercados, al igual que hacen otras miles de compañías de mediano y pequeño tamaño. Así, el 60% de las operaciones realizadas en EEUU se producen a través de bots, y Europa no está lejos, ya que muchas compañías asociadas a la FIA European Principal Traders Association suelen utilizar esta clase de herramientas. Los algoritmos son el futuro inmediato, y eso es algo que debería preocuparnos, toda vez que debido a la enorme rapidez de sus operaciones, nos pueden conducir sin que nos demos cuenta, avisa Steiner, a una brutal crisis de liquidez.

Traslado estas preocupantes conclusiones a Reizábal, ya que de tener algo de cierto, estarían poniendo de manifiesto cómo las fantasías de Harris de un mundo económico dominado por las máquinas estarían cumpliéndose. El quant trader relativiza esos diagnósticos. Me explica que se utilizan diversos tipos de algoritmos con diferentes finalidades, ya sea para ejecutar órdenes al mejor precio, para realizar operaciones de arbitraje o para predecir el futuro de un modo más preciso, y que en todos ellos puede darse un error de código (“Si está mal programado, te metes la gran hostia”) pero que si no está mal escrito, las cosas no tienen por qué fallar.

No buscamos la certeza en la precisión del diagnóstico, sino en la velocidad de la acción, y eso nos puede provocar serios problemasPero eso no significa que los problemas desaparezcan. Y no sólo porque los errores de código puedan generar pérdidas de grandes proporciones, sino porque los cambios tecnológicos nos han conducido a terrenos totalmente nuevos. Es posible que estemos avisados (al menos hasta que aparezca la próxima fórmula novedosa) de que las predicciones algorítmicas destinadas a predecir los movimientos de los valores no son tan fiables como creíamos, pero eso no significa que la confianza ciega en el poder de los instrumentos matemáticos haya desaparecido. Sólo ha cambiado de dirección: ahora no buscamos la certeza en la precisión del diagnóstico, sino en la velocidad de la acción, y eso nos puede provocar serios problemas.  

Como me explica Roberto, hoy es mucho más sencillo conseguir buenos resultados en las inversiones si se es más rápido que los demás que afinando en procesos de predicción que, al fin y al cabo, siempre resultan falibles. Muchos fondos han apostado intensamente por el arbitraje, un método que trata de explotar en beneficio del inversor las diferencias en los precios, por muy pequeñas que sean, que un mismo valor (una divisa, las acciones de una compañía, etc.) puede tener en distintos mercados. En ese contexto, que tus órdenes sean más rápidas que las de los competidores (e incluso que las de las mismas bolsas) es la mejor forma de ganar dinero, en tanto se trata de un beneficio obtenido sin ningún riesgo. Por eso, el perfil del quant que buscan las firmas financieras ha variado po completo, y ya “no es el del matemático loco que aspira a encontrar la ecuación del siglo, sino el de un experto con un máster en computing science o en estadística, y mejor aún si es doctor”.

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7Santisima Trinidad 28/10/2012 | 13:28



Un programa, no es mas que un conjunto de reglas que se procesan o ejecutan con un fin u objetivo. Si el programador es bueno y la técnica usada es la adecuada funcionara mejor o peor.

El programador: ¿Sabe que va a ocurrir en el mercado? en teoría no, sino los mercados estarían claramente controlados, es decir: si un programador puede encontrar ciertas reglas para descubrir el funcionamiento de un mercado es porque alguien creo esa regla que el programador ha descubierto por el medio que sea.

Y por lo tanto los mercados no son soberanos, sino manejados por alguien.

Pensar a fecha del siglo XXI que "los mercados son soberanos" es una memez como un piano, existen lobbys, asociaciones secretas, empresas de raiting, empresas de fondos....etc. y todos pertenecen a una pequeña élite que controlan absolutamente todo, cuyo objetivo es controlar los países y su soberanía.

Estos grupos saben cuando desplazar su dinero y a donde para ir haciendo negocio, la única diferencia que con un ordenador se hace mas rápido y se ahorran costes.

El plano del tesoro de los piratas en el S XXI esta en encontrar esas reglas y jugar sabiéndose ganador.

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6anarcocapitalista 28/10/2012 | 11:59

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5MysoreBound 28/10/2012 | 11:14

#1 Una puntualizacion: Goldmans es una empresa americana pero con filiales en las ciudades donde hay bolsa. Por ejemplo en Londres tiene oficinas justo enfrente del Stock Exchange. De todas formas, como bien apuntas, ahora ya no importa tanto la distancia fisica respecto a los servidores de la Bolsa como antes.

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4sergio martinez 28/10/2012 | 11:02

[Bon dia] Este es el quid de la cuestión, y x lo q argumentó el Nobel Tobin [aunque x diferentes motivos] la imprescindible 'limitación' dl sistema.
Los modelos de estos 'wankers' asumen implícita o explícitamente un escenario de 'recursos ilimitados' y que todos los agentes son ¿igual d eficientes en la obtención de sus bienes o prestación de sus servicios?
Esta 'simplificación' u 'omisión' es DEFINITIVA. X eso el sistema económico mundial tiende a ser cada vez más financiero y menos REAL, más VIRICO, más INJUSTO... X eso el artículo de McCoy el viernes. X eso las corporaciones obtienen mayores ingresos x su gestión financiera q x sus operaciones REALES. X eso la deslocalización industrial ha provocado un incremento notable de la productividad económica de las operaciones vía EVIDENTE ineficiencia en el consumo de recursos. X eso las 'repercusiones' en la biosfera... X eso 'ha petado'
Ese 'café para todos' no premia al eficiente o al mejor, sino al trilero, simple cuestión de 'cash-flow'... Para ganar pasta hay q madrugar, sudar... [lo menos posible, eso sí ;-] Pero en definitiva, ESPERAR... No confundamos el FIN con el MEDIO... Primero fue el hombre, y luego la Economía... : ]

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3anarcocapitalista 28/10/2012 | 10:18

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2anarcocapitalista 28/10/2012 | 10:07

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1mik 28/10/2012 | 09:25

Como ya dije ayer, quien ha permitido que el software opere en bolsa es culpable de la situación de crisis en la que vivimos. Pero no sólo eso: también es culpable del robo legal al que se somete a los pequeños inversores, que no tienen absolutamente ninguna oportunidad, salvo por casualidad, de ganar dinero en bolsa.

La situación se agrava con las operaciones a corto, y a crédito, ejecutadas también por parte de estos mismos sistemas, que son capaces de ejecutar tantas operaciones por unidad de tiempo [desconozco los detalles] que, por si mismas, pueden cambiar la tendencia.

Operar lo más cerca posible de los sistemas de la bolsa, para reducir la latencia, es importante, pero Goldman Sachs opera desde USA, y es quien más dinero gana. Reuters vende acceso hiperrápido a través de una red de fibra a muchas bolsas, y marcar la tendencia en varias de ellas la marca, por "arrastre" en otras. Lo que importa es el volumen y la cantidad de operaciones por unidad de tiempo que se pueden llevar a cabo.

Todo esto es una gran estafa.

Deberían aclarar la responsabilidad de las agencias de calificación y sus algoritmos de calificación en la crisis que vivimos. A la hoguera con ellos.

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