29/09/2012
(06:00)
Las tasas de divorcio entre las parejas igualitarias que comparten el trabajo doméstico son un 50% más altas que entre las parejas en las que la mujer hace la mayor parte de las tareas del hogar. Así lo atestiguan las estadísticas recogidas en el estudio Equality in the Home que dirigió el investigador noruego Thomas Hansen. “Según los datos que hemos recabado, la igualdad en la pareja no contribuye necesariamente a mejorar la calidad de la relación ni a aumentar la felicidad de los cónyuges, al contrario de lo que se podría pensar hasta ahora, puesto que el índice de rupturas matrimoniales es mucho mayor”, explica el responsable de la investigación.
Las conclusiones del estudio, en el que se han combinado metodologías cualitativas y cuantitativas, apuntan a los valores y al estilo de vida de las personas modernas como principal explicación de estas abultadas diferencias en las tasas de divorcio. En las parejas modernas, indica Hansen, “las mujeres tienen un nivel educativo tan elevado o más que el de los hombres y cuentan con trabajos bien remunerados, lo que las hace más libres e independientes económicamente de sus maridos”, por lo que la separación supondría para ellas un trastorno mucho menor que en épocas pasadas.
El matrimonio como un contrato de condiciones
El grueso de las parejas participantes en el estudio pertenecían a la clase media, lo que para el sociólogo de la universidad de Canterbury, Frank Furedi, es un fiel reflejo de la nueva cultura matrimonial, en la que priman, dice, los aspectos contractuales y formales sobre la espontaneidad propia de una relación amorosa. “Cuanto más se organiza una relación, con sus horarios, su estricto reparto de tareas y sus formalismos más se convertirá en una relación de negocios”, añade el sociólogo. Una concepción moderna del matrimonio que tiende a fomentar los conflictos de intereses en lugar de la búsqueda de soluciones dialogas y adaptables a cada situación.La igualdad en la pareja no contribuye necesariamente a mejorar la calidad de la relación
Las parejas tradicionales –más abundantes entre las clases altas y bajas que entre las medias– tienen mayoritariamente una percepción del matrimonio más religiosa y, por tanto, el divorcio es una cuestión mucho más estigmatizada. Proporcionalmente, las separaciones presentan unas tasas mucho más elevadas entre las clases medias, lo que ratifica la importancia de estos factores a la hora de tomar este tipo de decisiones.
Igualdad y bienestar
La muestra del estudio se centró en Noruega, aunque para Furedi son perfectamente extrapolables al resto de países occidentales. Uno de los datos que más llama la atención de esta sociedad nórdica es que, a pesar de contar con una larga tradición de igualdad de género y de educación compartida de los hijos, en el hogar solo reparten equitativamente las tareas tres de cada diez parejas. Además, según las encuestas reflejadas en el estudio, la mayoría de las mujeres noruegas que cargan con el peso del trabajo doméstico aseguran hacerlo por su propia voluntad y demostraron sentirse tan felices o más que las mujeres de parejas igualitarias.
Estos datos sorprendieron incluso al propio autor del estudio, quien partía desde la hipótesis de que cuanto más contribuyesen las dos partes de la relación en las tareas del hogar más bienestar y calidad de vida tendrían. Sin embargo, Hansen ha documentado cómo las tensiones y las contradicciones de las parejas modernas las lleva a ser más rencorosas y sin apenas capacidad para perdonar u olvidar, hasta que llegan a un punto crítico de no retorno. “Estas parejas discuten con más frecuencia porque si ambos tienen los mismos roles es más fácil que tengan la sensación de que su pareja no contribuye en la misma medida o que se escaquea de sus labores”, explica el autor del estudio.
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COMENTARIOS
9suntzu2002 30/09/2012 | 09:26
#7 Es evidente por sus palabras que es usted muy joven y conoce a muy pocas parejas
7quisquilla 29/09/2012 | 21:21
#5 No sé qué España es ésa que dice vd.
Yo, que vivo también en España, no conozco a nungun matrimonio, en que trabajen los dos fuera de casa, que no repartan las tareas domésticas y el cuidado de los niños.
5pepitoforero 29/09/2012 | 17:38
Que hace un informe hecho en Noruega en la España que sigue siendo de charanga y pandereta?
En Noruega poner a las mujeres a fregar está feo, eso por norma. Todo lo contrario que en España.
El respeto hacia las mujeres en los países nórdicos no llegará jamás a los países mediterráneos.
Por eso si a un hombre español le das una escoba solo vas a conseguir que te odie.
Si quieres que tu machote hispánico sea feliz, lo de siempre: besito, que hay de comer, las zapatillas y le pones el fútbol. Es lo que hay. O lo tomas o lo dejas. Si quieres lo otro vete a Noruega.
4Delazarza 29/09/2012 | 17:04
Continuación de #3
Y 2.
…”la mayoría de las mujeres noruegas que cargan con el peso del trabajo doméstico aseguran hacerlo por su propia voluntad y demostraron sentirse tan felices o más que las mujeres de parejas igualitarias.”
“…hacerlo por propia voluntad”, como tantísimas mujeres occidentales y no digamos musulmanas, que “voluntariamente” aceptan su "rol", el velo y su vestimenta.
Pero la progresía y el buenismo que nos envuelven, son incapaces de aceptar.
3Delazarza 29/09/2012 | 17:01
El autor cita 2 dogmas laicos, que como tales, convertidos en mitos, son aceptados por la progresía y aquel que no los acepte o discuta, puede y de hecho es excomulgado.
1.- “Cuanto más se organiza una relación, con sus horarios, su estricto reparto de tareas y sus formalismos más se convertirá en una relación de negocios”
En mi juventud [tiempo pasado y por tanto carca, para muchos progres], un matrimonio intimo de mis padres, tenía grandes problemas por la afición que el marido tenía a la cocina y que su mujer no aguantaba [puesto que la cocina, debía ser terreno suyo, en exclusiva , me figuro], por lo que llegaba a insultar gravemente a su marido del que económicamente dependía.
…”relación de negocios”, con una e importante salvedad, que “todo el mundo” elude y acepta y esta es que en cualquier transacción o acuerdo de compraventa p.e. una vez acordada, es irreversible o “casi”; compre un kg de peras y trate de devolverlo [deshacer la transacción o acuerdo] una vez salido de la frutería.
Y nadie celebra tales contratos con el boato de una boda o en algunos casos el divorcio [rotura del contrato o vuelta atrás.
Continúa 1 +
2maduixeta 29/09/2012 | 10:41
Totalmente de acuerdo con #1. Hasta hace nada era todo lo contrario ahora toca esto. Que mamandurriaje por favor. En este tercer mundo ya se escribe y escribe cualquiera cualquier cosa que le salga de la peineta. Sin el menor criterio, seriedad profesionalidad sin nada de nada, solo hace falta poner un ordenata frente al primer pavo/a que se quiera hacer notar y necesite desfogar frustraciones propias. Y no lo digo por este artículo en particular, si no por que vas leyendo a lo largo de los años, incluso de los días y meses. Donde hoy cien digo mañana digo diego.
Que país! de mediocres como no cayó antes imposible de entender.
1Amigo Sancho 29/09/2012 | 09:50
Enhorabuena Iván, con independencia del contenido, por tu humor y valentía.
Este mismo articulito, hace dos o tres años, en pleno progrom del feminismo de la secta zapatera, y la comparsa de las pepas, te habría causado graves problemas y perjuicios.
Ahora simplemente tratarán de ignorarlo o despreciarlo, bueno quizá queda alguna intentando mantener puesto de cuota y subvención gritará.
Animo, aquí te apunto otro tema más grave y tabú, 1'5 millones de niños y jóvenes españoles tienen prohibido de manera sistemática vivir con su propio padre, no así con cualquier desconocido, una crueldad que se perpetra a diario en los garitos judiciales.
Un asunto que hace huir y esconderse a los que viven de los derechos humanos tipo AI, y los derechos del niño, que prefieren ir a hacerse las fotos para el Hola a Africa, mola más.
Ciao majete.